La torre de Hércules reabre sus puertas tras el paréntesis ocasionado por el covid-19

En una mañana soleada, el faro romano más antiguo en funcionamiento recibió al primer grupo de visitantes tras la pandemia. El equipo de dirección del monumento ha tomado las medidas necesarias para garantizar la seguridad del público y de los trabajadores

T. R.
A Coruña

El mayor icono de A Coruña vuelve a estar en funcionamiento. Tras echar el cierre de sus puertas el pasado marzo, la torre de Hércules ha pasado más de tres meses sin recibir visitantes.

La semana previa a su reapertura varios turistas paseaban por el lugar esperando poder pisar las ancianas escaleras que conducen a las vistas panorámicas de la ciudad. Erica Ferreiro, cara visible del punto de atención, comentaba cómo durante esta semana mientras «veníamos a montar las cosas de la oficina, quería entrar gente que nos veía por aquí y preguntaba por ello». La apertura del monumento fue algo más tardía que en otras ciudades gallegas, lo que no fue motivo de crítica por parte del público, quienes «entendían perfectamente la medida en cuanto se lo explicaban» añadía Ferreiro.

La vuelta a la normalidad del antiguo faro romano se hizo esperar hasta esta mañana y el tiempo en la ciudad herculina le acompañó, pese a que las visitas que recibe no siempre dependen de ello. Según Erica, «la gente viene igual haga mejor o peor tiempo. Al fin y al cabo, si se acercan durante unas horas a este punto, quieren aprovecharlo». 

La directora de la Torre, Ana Santorun, reconocía que demorar la apertura estaba justificado porque su único objetivo era «conseguir la total seguridad para los trabajadores y los visitantes». Para ello, además de adoptar estrictas medidas de seguridad sanitaria, se revisó el Plan de Autoprotección de la torre de Hércules: «Hemos implantado las medidas habituales y recomendadas. Disponemos de hidrogel en las entradas y salidas y de alfombras desinfectantes». El uso de mascarilla también es obligatorio. Además, la coordinadora asegura que se ha reforzado el equipo de limpieza para que actúe de forma continua.

Los primeros visitantes

La hora de apertura figuraba a las 10. Sin embargo, los primeros visitantes se presentaron puntuales e incluso antes de tiempo. Con la entrada en la mano, Jesús y Maribel, de Irún, formaban parte del primer grupo que ayudaría a recuperar la normalidad en la insignia coruñesa. Era la primera vez que la pareja visitaba la ciudad herculina, aunque ya habían estado en Galicia previamente. A Jesús, las escaleras no le iban a coger por sorpresa y Maribel decía estar preparada para subirlas: «Venir a la Torre es una visita obligatoria».

Un poco más tarde, pero siendo puntuales, llegaban el resto de integrantes del grupo también procedentes del norte del país. Aitor y Amaia, junto a sus dos hijos, Garazi y Manex, venían del País Vasco. Fieles visitantes de Galicia, pues intentan volver todos los años: «Solíamos venir a A Coruña en pareja».

Hacía tiempo que ambos no volvían a la ciudad y la torre de Hércules la conocieron «hace años». En esta ocasión, aprovechando que asistían a las regatas celebradas en la ciudad, decidieron pasar antes por la torre para enseñársela a sus dos hijos. Los jóvenes se mostraban expectantes y sin saber qué esperar de ella.

Lo que quedaba claro de este primer grupo, eso sí, es que a ninguno de ellos les imponían los 234 escalones, ya que «las vistas merecían la pena».

La salida de la Torre se produjo por una puerta diferente a la de acceso y las expectativas que llevaban los turistas se cumplieron. Los escalones no supusieron un problema, «estamos todos en forma» bromeaban. El paisaje que les desveló el piso más alto fue «impresionante» según Maribel. Precisamente, cuando acabaron su visita, Amaia se compadecía de las guías que sí debían subir los pisos varías veces al día.

La jornada en el faro se esperaba tranquila, y las valoraciones de asistencia se harían a posterior. Según la coordinadora, el número de visitas «sigue siendo una incógnita para todos». En la primera hora de apertura, desde la oficina del punto de atención, sí se observaba un movimiento más asiduo: «Están llegando más personas pero todavía a cuenta gotas. La mayoría son madrileños» declaraba Erica Ferreiro «la gente viene con ganas de visitar la Torre y la ciudad». A Coruña está recuperando a sus visitantes y no solo se aprecia en el entorno del monumento: «Nos piden mucha información sobre lo que pueden ver en el centro y, por ahora, toda la gente que ha venido se ha alojado aquí». 

La torre de Hércules, monumento inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, mantiene su horario habitual de verano, de 10h a 21h. Todos los grupos que la visiten irán acompañados por un/una guía y solo podrán acceder a la vez al monumento 15 personas por hora, con turnos máximos de 45 minutos.

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