El ADIF rechaza financiar el tren del puerto, pero espera que lo haga la UE

La obra, clave para el futuro de Langosteira y la ciudad, sigue sin calendario definido

Espigón del puerto exterior de Langosteira, en Arteixo
Espigón del puerto exterior de Langosteira, en Arteixo

A Coruña

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) reiteró ayer, en relación a la conexión por tren con punta Langosteira, que «no existen precedentes de conexiones portuarias financiadas» por esa entidad. La postura de la entidad vinculada al Ministerio de Fomento no es nueva, pero su confirmación vuelve a dejar en el aire la construcción de la infraestructura, que es clave para el desarrollo del puerto exterior y también de A Coruña, ya que sin ferrocarril no será posible completar los traslados de las empresas que operan en la dársena interior a punta Langosteira, y los muelles del centro urbano no podrán abrir al público.

Las mismas fuentes señalaron que hay una «oportunidad» de financiación para la conexión ferroviaria en «el nuevo marco financiero plurianual 2021-2027 de la Unión Europea y los fondos adicionales que se puedan aprobar como consecuencia del Fondo de Reconstrucción» -tras el coronavirus- de la UE.

Además, las mismas fuentes apuntaron que se debe tener en cuenta «el plan de negocio de las instalaciones, ya que se debe procurar la sostenibilidad económica de las infraestructuras».

Es decir, el presupuesto de la obra, estimado en unos 140 millones de euros, dependerá de los planes de ayudas de Europa, que todavía se están negociando, y estará condicionado por las posibilidades de rentabilizar la obra. Sigue sin haber, por lo tanto, un calendario para ejecutar la infraestructura, que además se quedaría en un limbo financiero si no es posible recurrir a los programas de ayudas de la Unión Europea..

Esa indefinición y las condiciones contrastan con el hecho de que el ferrocarril es imprescindible para la viabilidad económica de Langosteira y con que el puerto exterior ha sido declarado de interés general. Además contrasta con el respaldo que todos los grupos políticos en distintos órganos administrativos han dado a la obra, y también la postura del propio Ministerio de Fomento hace poco más de dos años.

Su titular en el 2018, Íñigo de la Serna, firmó un protocolo con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, y con el entonces titular de Puertos del Estado, José Llorca, por el que ADIF y Puertos se comprometían a financiar la obra. De hecho, se anunció la licitación de los trabajos para el primer semestre del 2019.

Nunca se pudo comprobar si aquella promesa se cumplía, porque el protocolo nunca se convirtió en un acuerdo firme. De la Serna dejó el ministerio cuando cayó el segundo Gobierno de Mariano Rajoy, en junio del 2018. El protocolo, que incluía además una aportación de 20 millones de euros de la Xunta para garantizar la titularidad pública de La Solana y los muelles de Batería y Calvo Sotelo, no adquirió firmeza.

Dos años en el limbo

Desde entonces, aunque han pasado más de dos años, ni el Gobierno, ni Fomento, ni ADIF ni Puertos han concretado plan alguno para abordar la construcción del ferrocarril o el problema de la deuda de la Autoridad Portuaria por punta Langosteira.

En el caso del tren, fuentes del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias aseguraron ayer que están comprometidos, «con el Ministerio de Transportes Movilidad y Agenda Urbana [antes Fomento] con la conexión Ferroviaria». El ADIF recordó además su colaboración con la Autoridad Portuaria durante el desarrollo del proyecto, «aportando asesoramiento experto». Pero más allá de ese apoyo técnico, la entidad no concretó en qué más se traduce ese compromiso con la obra.

Tampoco el antiguo Fomento lo ha aclarado. En su única visita a la ciudad, el pasado mes de enero, el titular del ministerio, José Luis Ábalos, no formuló ningún compromiso con las numerosas obras que el Gobierno tiene pendientes en la ciudad, desde la ampliación de Alfonso Molina hasta la construcción de la intermodal. Su silencio provocó un fuerte malestar dentro del gobierno local, y la alcaldesa Inés Rey, afirmó que no daría ni un paso atrás para defender los intereses de la ciudad. Pero a día de hoy las inversiones siguen sin presupuestos ni fechas concretas.

De los retrasos de la intermodal al futuro indefinido de la estación de San Diego

Pese al protocolo firmado en el 2018, que comprometía su participación, ADIF defiende que las conexiones ferroviarias de los puertos están siendo costeadas por las autoridades portuarias.

Sin embargo hay infraestructuras que también depende de forma inequívoca de ese ente estatal, y tampoco están avanzando.

El caso más citado en los últimos meses es el de la intermodal. El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, afirmó a finales del 2018 que el proyecto de ADIF ya estaba listo, y el pasado verano anunció, junto a la alcaldesa Inés Rey, la inminente licitación de las obras. Pero no ha sido así. De hecho, aunque el Ayuntamiento y la Xunta han avanzado en sus respectivas partes de la obra, ADIF la ha retrasado al menos hasta el 2021 con el fin de actualizar el proyecto constructivo, que requerirá una inversión de más de 40 millones.

Tampoco se han producido novedades desde el año pasado en la comprometida mejora de la conexión ferroviaria entre A Coruña y Ferrol, que los vecinos de ambas ciudades y de Betanzos llevan años reclamando.

Por otra parte, el ente estatal aún no ha definido sus planes para la estación de mercancías de San Diego, que hoy tiene una actividad mínima.

La infraestructura está afectada por los acuerdos firmados en el 2004 para desafectar y abrir al público las instalaciones portuarias, pero década y media después se desconoce si la terminal de mercancías será reubicada, si se dedicará al transporte de viajeros, como han planteado algunos colectivos vecinales, o si los terrenos se emplearán con algún otro fin.

Fomento: cinco años sin inversiones y 600 millones de euros pendientes en A Coruña

Eduardo Eiroa

El ministerio no aclara cuándo dará luz verde a proyectos como el tren a Langosteira y Alfonso Molina

El ministro José Luis Ábalos pasó el viernes de puntillas por la ciudad para reconocer el trabajo de toda una vida de Gallego Jorreto, pero de las cosas de la ciudad apenas habló. Tal vez porque tampoco había obras en marcha de las que hablar y porque las que llevan en la agenda de su ministerio desde hace años, decenios incluso, siguen lejos de aparecer en el BOE en forma de concurso público. De lo que sí valió la visita del ministro de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana -el antiguo Fomento- fue para desatar una tormenta política en la ciudad, ciclogénesis todavía no calmada y que ayer dejaba todavía ráfagas fuertes. 

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