El adiós de Ciudadanos, última pieza de la nueva escena política

El ataque de la Marea al PSOE y la entrada del PP en el diálogo con los socialistas son las otras claves


A Coruña

La decisión de la ya exportavoz de Ciudadanos, Mónica Martínez, de dejar la formación naranja es la guinda a dos semanas hiperactivas en el Ayuntamiento, las del fin del estado de alarma, en la que se ha prefigurado un nuevo escenario político. El punto de inflexión se produjo a finales de la semana pasada, cuando se alcanzó un acuerdo unánime para aprobar el plan de reactivación económica tras el covid. El consenso era la meta que a juicio de todos los partidos debía alcanzarse para estar a la altura de la crisis, pero también dinamitó la lógica de bloques y el crispación que caracterizó el mandato anterior, que comenzó con el gobierno de la Marea atacando a fondo al PP y nunca fue rescatado de ese enfrentamiento

Ciudadanos

La oportunidad perdida. El partido naranja de A Coruña, atrapado en un marasmo de intestinas conspiraciones, ha quemado a todos sus candidatos en la ciudad desde el 2014. Ninguno logró cuajar, y lo mismo ocurrió con sus equipos directivos, que fueron purgados o han dimitido varias veces desde que el partido empezó a despuntar. Con la marcha de Mónica Martínez, que hace un año logró por fin un acta, Ciudadanos quizá ha perdido su última gran oportunidad de pintar algo en la ciudad.

Martínez seguirá como independiente y casi ha ejercido como tal hasta ahora. Su decisión de aprobar los presupuestos, y el diálogo fluido que ha mantenido con el gobierno socialista, causaron malestar en sectores del partido naranja que preferían dar continuidad al enfrentamiento con el PSOE a nivel nacional, pero eran coherentes con el discurso local de partido y con el de la portavoz, que siempre abogó por dejar atrás esas diferencias para intentar dinamizar la ciudad tras el mandato de la Marea.

El adiós de Martínez a Cs consolida su independencia, y también erosiona la política de bloques heredada del anterior mandato, con una concejala por el momento apartada de los choques nacionales y autonómicos.

 

Marea Atlántica

Ruptura en la izquierda. Viendo cómo sus posibilidades de entrar en el gobierno se desvanecían, la Marea redobló durante el estado de alarma sus ataques al PSOE. La relación se deterioró hasta el límite cuando, como denunció el PP, la Marea intentó «chantajear» a los socialistas para vetar su participación en el plan de reactivación. El gobierno local, como reconocieron los populares, aguantó la presión. 

Las consecuencias se vieron en el pleno en el que se aprobó el citado plan. La Marea tachó el texto de «falto de audacia e compromiso social», y acusó al gobierno local de romper los acuerdos con ellos. Pero luego votó a favor, para evitar quedarse sola.

La Marea justificó la erosión de la alianza del supuesto «xiro á dereita» que habrían dado los socialistas al aprobar un programa de bonos para el comercio local. Paradójicamente, en su propia página web, la Marea destaca entre sus aportaciones al plan de reactivación la «creación de bonos para fomentar o consumo no comercio local». Es más, la Marea puso en marcha durante su mandato un programa de bonos de comercio, que tuvo que ser suspendido este año tras detectarse un posible fraude de algunos participantes en el mismo.

Además ayer la Marea cargó contra Mónica Martínez, y le exigió que deje su acta de concejal por pedir la baja en Ciudadanos. También, en un comunicado, advirtieron al PSOE y a la alcaldesa, Inés Rey, contra el deseo de incorporarla al gobierno, ya que sería «un caso de transfuguismo».

 

Partido Popular

Ya no baila solo. El aumento de la presión de la Marea para entrar en el gobierno local, plasmado en las duras críticas al plan del PSOE para hacer el parque del Agra, tuvo dos efectos secundarios: erosionó la relación con los socialistas y ayudó a que el PP recuperase protagonismo.

Los populares, el otro partido con el que el PSOE suma mayoría absoluta, se ofrecieron desde el arranque del mandato a colaborar para recuperar la ciudad tras el mandato de la Marea, pero la lógica de bloques lo impidió y fueron excluidos del pacto presupuestario.

 Los movimientos de los últimos meses les han permitido salir de esa posición, y han tenido un papel protagonista en el plan de reactivación económica, siendo el primer partido que anunció un acuerdo para aprobarlo. El PP ha insistido en que quiere mantener esa línea, lo que deja a la Marea sin el papel de llave del pleno y da la puntilla, al menos por ahora, al escenario de polarización del anterior mandato.

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