Una crisis mundial para estrenar la alcaldía

La pandemia del coronavirus marca el primer aniversario del equipo liderado por Inés Rey, que a juicio de la oposición ha acertado al evitar el unilateralismo del Ejecutivo central


A Coruña

Más allá de los beneficios o deficiencias que deje su gestión en María Pita, Inés Rey tenía garantizado un espacio en los libros de historia local por ser la primera alcaldesa electa de A Coruña. Ahora también lo tendrá por ser la primera regidora coruñesa que hace frente a una pandemia mundial en más de un siglo. Su antecesor en semejante tarea fue Gerardo Abad Conde. Lidió con la gripe española de 1918, que en aquel septiembre se llevó por delante a otro regidor de renombre, Manuel María Puga Parga, Picadillo, escritor y gastrónomo.

Rey, a juicio de la mayoría de la oposición, ha estado a la altura. Así lo reconocieron en el último pleno. La primera, por los turnos de palabra, fue la portavoz de Ciudadanos, Mónica Martínez, que en términos generales valoró el trabajo del gobierno local. También agradeció a la regidora su voluntad de diálogo, que contrapuso al unilateralismo del Gobierno central. Los portavoces del BNG, la Marea y el PP se hicieron eco de sus palabras. La alcaldesa les correspondió, valoró su colaboración durante lo peor de la crisis sanitaria, y aseveró que los coruñeses pueden estar orgullosos del trabajo de los miembros de la oposición.

¿Qué hizo el gobierno local en la pandemia?

La gestión de la crisis sanitaria ha marcado los últimos meses. Diálogo aparte, la oposición -salvo la Marea, que lo calificó de insuficiente- destacó el trabajo del área de Benestar Social, que amplió y adaptó los servicios sociales a la emergencia en cuestión de días, y también medidas de las áreas de Movilidad y Facenda, como la ampliación de zonas peatonales o la decisión de mantener las concesiones municipales para amortiguar los daños causados por la crisis económica.

 ¿Qué medidas se han tomado en otros frentes?

Si se deja al margen el virus, el ejecutivo local ha cumplido su compromiso de reactivar el diálogo con otras administraciones para impulsar los proyectos estratégicos, aunque paradójicamente parece más dispuesta la Xunta del PP -que insiste en avanzar en la intermodal y en la ampliación del Chuac-, que el Gobierno del PSOE en Madrid, que no concreta las inversiones pendientes incluso a pesar de la proximidad de las autonómicas.

En el frente interno, el área de Facenda ha tomado medidas para paliar las numerosas y millonarias irregularidades administrativas -más de 40 millones solo en el 2019- heredadas del anterior gobierno. En paralelo, Urbanismo ha reactivado la concesión de licencias con el fin de culminar la urbanización de los barrios y facilitar la construcción de pisos protegidos, después de un mandato en el que se dispararon tanto los precios de los alquileres como la compra de vivienda.

¿Cuáles han sido los principales problemas?

La irrupción de la pandemia ha ralentizado la ejecución de inversiones en la primera mitad de este año, y va a marcar todo el ejercicio al tener que reconducir parte del presupuesto para hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia.

El gobierno local tiene además un desafío en la planta de tratamiento de residuos de Nostián. El anterior ejecutivo no tramitó a tiempo el contrato -como hizo con otros grandes servicios-, pero el actual aún tardará meses en licitar uno nuevo y ha tenido que intervenir las instalaciones.

Dejando a un lado las cuestiones coyunturales, el ejecutivo de Rey cuenta con un problema de origen. Es el más pequeño desde 1983, con solo nueve ediles de 27.

A esa falta de efectivos, que obliga a algunos concejales a hacer frente a responsabilidades que en los mandatos anteriores al 2015 se repartían dos y hasta tres cargos electos, se suma que funciona con varias velocidades.

En el último pleno, la Marea advirtió que no se puede gobernar con «dous concelleiros». Aparte de como un llamamiento a entrar en el gobierno, en el PSOE se entendió como una referencia al trabajo de los ediles de Facenda y Urbanismo, José Manuel Lage y Juan Díaz Villoslada.

Parte de los cuadros socialistas lo consideraron una falta de respeto a sus compañeros de corporación, entre ellos otros ediles que ese mismo día fueron reconocidos por otros grupos por su labor frente al virus. Pero hay áreas de gobierno que están casi inéditas de cara al público como Empresa, Empleo y Consumo.

¿Qué retos tiene el ejecutivo socialista?

La situación excepcional causada por el virus vendrá seguida de la corta campaña de las elecciones autonómicas, que tendrán efectos profundos para la gobernabilidad de A Coruña. Podrían dejar en el aire una coalición PSOE-Marea si se produce un acuerdo de ese tipo en la Xunta, o distanciar aún más a los dos grupos si el PP revalida la mayoría.

Abordar esos equilibrios será clave tras los comicios, pero a ojos ciudadanos las prioridades estarán en otros frentes. Por un lado, el Ayuntamiento debe facilitar medidas que palíen la crisis económica causada por el virus. Por otro, debe lanzar el ambicioso calendario de obras que se ha marcado. La promesa de reformar espacios públicos como los Cantones, el paseo marítimo, San Andrés o el entorno del Parrote ha levantado importantes expectativas entre los vecinos.

Las principales infraestructuras siguen pendientes, y para relanzarlas será necesaria una reacción del Gobierno central; que hasta ahora tampoco ha dado pasos para solventar el futuro de la fachada marítima o aclarar el futuro del tren a Langosteira. Parte de la fortuna del gobierno local se jugará en Madrid.

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