Vecinos de Monte Alto y Los Rosales instalan en la calle dispensarios contra el hambre

alberto mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Alberto Mahía

Son paquetes con comida donde la gente deja víveres para que otros tengan algo que llevarse a la boca

27 abr 2020 . Actualizado a las 10:45 h.

Hay personas que tienen un paquete de galletas, un cochecito de juguete o un trozo de empanada, y algunos de sus vecinos, nada que llevarse a la boca. Y se las han ingeniado para hacer llegar a todo el que lo necesite productos de primera necesidad sin tener que llamar a las puertas de una institución benéfica. A pie de calle. En la acera o en un parque. Para ello, vecinos de Los Rosales o de Monte Alto han instalado pequeños dispensarios que van reponiendo a lo largo del día para el que no pueda ir a comprar a un supermercado porque no tiene dinero ni para pagar el pan disponga ahí de lo más elemental. Paquetes de galletas, leche, yogures, potitos, kilos de arroz o garbanzos, tostadas, cereales...

Uno de ellos se encuentra en la calle Adelaida Muro, en la ventana de un bajo. Unas cajas de plástico selladas y cubiertas por un pequeño toldo guardan los víveres de primera necesidad. Cualquiera puede cogerlos. El único requisito es necesitarlos. Sin preguntas.

Chelis y su familia, propietaria del edificio donde se encuentra esta institución benéfica sin nombre ni siglas cuentan que la idea nació en la página de Facebook Somos Monte Alto. Cuentan que a medida que la gente fue perdiendo el trabajo y la pandemia se volvió miseria se multiplicaban los testimonios de personas con grandes carencias. Pensaron: ¿Y si ponemos puestos en la calle en los que el que pueda deje alimentos y el que los necesite los coja? Dicho y hecho. En Adelaida Muro instalaron uno. A lo largo del día, Chelis, como otros vecinos, como Carlos Morán, propietario de A Nosa Tenda, se ocupan de ir reponiendo. Este último dice que «en estos tiempos no podemos mirar hacia otro lado y en la medida que podemos, ayudamos». 

Solo cogen lo necesario

Chelis se sorprende de la «solidaridad de la gente que llena las cajas y la humildad de quien se lleva lo que necesita». Porque unos y otros dan «ejemplo». Se refiere a que nadie se lleva más de lo prescindible. «Incluso se llevan menos de lo que en realidad necesitan», añade. En Los Rosales hay otro lugar idéntico. Frente a la cancha de baloncesto. La idea, en ese barrio, surgió en su grupo de WhatsApp. Y uno de sus colaboradores es Supermercados Covirán. Jonathan Torralba trabaja ahí y es uno de los que todos los días aporta más de lo que puede. Ayer al mediodía, las cajas, «instaladas bajo un tejado y apartadas para guardar la intimidad de los necesitados», se vaciaron de comida. Solo quedaban juguetes.