Los profesores Fernández y Lorenzo: «Los niños nos dan lecciones sobre cómo afrontar situaciones complejas»

Profesores de educación infantil, acaban de publicar «Los Lumbas»


A Coruña / La Voz

Marina Fernández Delgado da clase a niños de 3 años, y Pablo Lorenzo Fernández a los de 5, ambos en el colegio Santa María del Mar. Y tras una búsqueda infructuosa de un cuento que les permitiese contarles a sus alumnos lo maravilloso que es vivir en un mundo de diversidad y lo peligroso que pueden ser los prejuicios decidieron coger el toro por los cuernos y crear ellos su propio relato. El resultado es Los Lumbas (Editorial Gunis), un libro ilustrado por Pilar Iglesias que al poco de ver la luz se agotó en las plataformas digitales y ahora, con las distribuidoras e imprentas paradas por la alerta sanitaria, está a la espera de ser presentado en condiciones y de que llene todas las librerías.

Pregunta: ¿Cómo surge la idea?

Marina Fernández Delgado: Queríamos hacer un cuento por el Día de la Mujer con el que explicarle a los niños más pequeños todo el tema de los estereotipos y los prejuicios. Buscábamos un cuento que explicase bien que eso nos perjudica a todos, pero nos encontrábamos solo con cuentos demasiado complicados o que no abordaban el tema desde un perspectiva amplia, como queríamos nosotros. Así que nos pusimos a escribir nuestro propio cuento para el aula.

Pablo Lorenzo Fernández: Pero al final nos enamoramos de nuestra propia idea y quisimos darle más recorrido.

M. F. D.: Dejó de ser un cuento para explicar solo los estereotipos de género para pasar a hablar de diversidad en general. Algo mucho más amplio y complejo.

P: Y para eso se valen de unos personajes llamados los Lumbas.

M. F. D.: Son unos monstruitos que se dividen en dos grupos, los Palumbas y los Malumbas, cada uno con sus condicionamientos sociales, como que unos llevan gafas y los otros bufanda, que cumplen desde su nacimiento hasta que alguien se pregunta por qué las cosas son así.

P. L. F.: Utilizamos una respuesta muy frecuente y que nos cansa mucho, cuando se dice que algo se hace de una manera porque siempre se ha hecho así, sin más. Los personajes del cuento van descubriendo poco a poco que eso no tiene por qué ser así.

P: Es un mensaje complejo y amplio para transmitírselo a un niño.

M. F. D.: Pero cada niño, dependiendo de su madurez, capta el mensaje a su manera. Los pequeños se quedan con que un mundo en el que cada uno es de un color diferente -y no todos del mismo color, como al principio del libro- es mucho más divertido. Hasta ahí llegan los pequeños, y después los mayores van identificando otros puntos, como un personaje que simboliza el poder de la sociedad. Y los adultos lo lleva a otros terrenos, como la perspectiva de género o las personas con necesidades educativas especiales.

P: En la literatura infantil no siempre se ha tratado a los niños como lectores capaces.

P. L. F.: Muchas veces la edad para la que se aconsejan los cuentos no concuerda con la realidad de los niños. Lo vemos en clase. Las expectativas suelen ser muy bajas, y los niños llegan a día de hoy mucho más lejos de lo que llegaban hace años. Tenemos que actualizarnos y no ponerles tantos límites, para que puedan desarrollar por sí mismos un espíritu crítico, aprender a pensar.

P: ¿Y cómo se prepara a un niño para afrontar una situación como la que estamos viviendo?

M. F. D.: Las familias nos dicen que les está sorprendiendo la madurez con la que sus hijos están afrontando esta situación.

P. L. F.: Nos dan una lección de cómo afrontar esta situación compleja que a nosotros nos provoca ansiedad. Tienen una capacidad de adaptación enorme y saben ver la parte positiva de todo.

Transmisión de valores. Marina Fernández y Pablo Lorenzo debutan en el mercado editorial con Los Lumbas: «Esperamos que vengan más libros. Ideas tenemos, relacionadas con la lucha social, la búsqueda de la justicia... Esos valores que intentamos transmitir a los alumnos», explican.

«Estos días es importante fijarles rutinas a los pequeños, pero hay que ser flexibles»

Tras interrumpirse bruscamente la marcha natural del curso por el coronavirus, Marina Fernández y Pablo Lorenzo aseguran echar de menos a sus alumnos, de los que siguen pendientes a pesar del confinamiento.

P: ¿Están en contacto con las familias de sus alumnos?

M. F. D.: Sí, y creo que ellos lo agradecen y nosotros también, porque echamos mucho de menos a los pequeños. Esto nos cogió por sorpresa, como a todo el mundo, y al principio no teníamos la rutina para trabajar de esta forma ni un protocolo establecido sobre cómo hacerlo. Pero hemos conseguido aportar cierta normalidad, dejando claro a padres y alumnos que estamos aquí, que queremos ser un apoyo y hacer un seguimiento de los niños.

P. L. F.: Mandamos tareas periódicamente y ahora comenzaremos con videollamadas en pequeños grupos, para que se vean también entre ellos y mantener el contacto.

P: ¿Hasta qué punto debemos establecer un horario rígido para nuestros hijos en esta situación de confinamiento?

P. L. F.: Es importante fijar unas rutinas, pero tenemos que ser un poquito flexibles, dadas las circunstancias.

M. F. D.: Se puede realizar un plan semanal con las distintas tareas del cole y de la casa, pero hay que tener en cuenta que no vamos a poder llevarlo a cabo como si estuviéramos en el colegio. El incumplimiento de esos objetivos van a terminar generándonos ansiedad. Al final, sobre todo en niños pequeños, lo más importante es el hábito de trabajo, la constancia, y no tanto los conocimientos. El año que viene haremos entre todos el esfuerzo para que recuperen esos contenidos que puedan haber quedado colgados.

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