Cuando al vecino se le tiene más miedo que al COVID-19

Crecen las denuncias de gente que sufre amenazas y la ira por parte de residentes del mismo edificio


A Coruña

Hay quienes viven en estado de alarma desde que el vecino del tercero, del segundo o el de enfrente se mudó a su edificio. Llevan años apañándoselas, con miedo, y ahora todavía más. El confinamiento ha empeorado la mala convivencia en ciertas comunidades. Como la del número 62 de Almirante Mourelle, donde los que allí residen tuvieron que aguantar como el hijo de una vecina con problemas de alcoholismo y drogadicción les amenaza y agrede cuando no lo dejan entrar en el inmueble. Su madre no lo quiere con ella y él se las ingenia de mil maneras para colarse en los trasteros. Lo de llamar al timbre a las tres de la madrugada ya es lo de menos. Lo de más es que llama incluso a varias ambulancias inventándose que la mujer necesita asistencia médica para así pasar al interior de la casa tras los sanitarios.

En otro edificio de Palavea, los vecinos, hartos de soportar agresiones, amenazas y todo tipo de daños, denunciaron al hijo de una residente. Lo hicieron días antes de que se decretase el estado de alarma y debido al parón en los Juzgados, lejos de aliviarles la situación, se la empeoró. «Al principio eran maltratos a sus novias y a su madre, además de gritos constantes, golpes o portazos. Se habló con él y con su madre en muchas ocasiones y ni caso. Tuvimos que llamar a la policía nacional, y posteriormente a la policía local. Los que más nos han ayudado es la policía local, que aún tuvieron que venir este miércoles. Les estamos muy agradecidos por su profesionalidad y humanidad. Nos han escuchado y ayudado todo lo que han podido, pero tampoco pueden hacer más», cuentan.

Dicen ser «gente sencilla y normal» que están «viviendo un doble estado de alarma. Estamos en alerta máxima 24 horas al día todos los días del año desde que este vino a vivir aquí. Ha hecho escritos en el ascensor, pintadas, rayado puertas de viviendas, celebra botellones en el garaje, escupe en zonas comunes y felpudos. Vivimos atemorizados, angustiados, muy tristes y con un sentimiento de impotencia brutal».

¿El que antes se comportaba mal, ahora se comporta peor? ¿Influye el estado de alarma en el comportamiento de personas con algún tipo de dependencia o trastorno? El psicólogo clínico Antonio Estévez reconoce que estos profundos cambios en la vida de estos pacientes influyen muchísimo». No obstante, diferencia entre aquellos que tienen adicciones y los que padecen alguna enfermedad mental. Los primeros, en general, viven en la calle y es ahí donde buscan el dinero para pagarse la dosis, recurriendo al alcohol o a cualquier cosa ante la dificultad que ahora supone acceder a sustancias. De ahí que muchos se han vuelto irascibles». Los segundos, en cambio, pese a estar medicados, el confinamiento les afecta y pueden llegar a desatar manías o fobias, dependiendo la enfermedad».

Responsables de la Policía Local, que lo ven día a día, están totalmente de acuerdo con lo que dice el psicólogo. Pero añaden que los que ahora se saltan el estado de alarma y causan incidentes, «son los mismos de siempre». La diferencia, añaden, «es que antes se mezclaban entre la multitud y ahora se les ve».

Como un residente de la ronda de Outeiro se hace pis en las escaleras. Se lo permiten porque el último que le reprendió hizo de su puerta un retrete. En Francisco Añón, una familia con 14 miembros y gargantas lo mismo bailan un zapateao a las tres de la madrugada como lanzan la basura.

Ponen en libertad a espera de juicio a un hombre que se negó 4 veces a cumplir el estado de alarma

El juzgado de Instrucción número 8 de A Coruña iba a celebrar este jueves un juicio rápido contra un hombre acusado de desobediencia. Hasta cuatro veces lo sorprendió la policía en la calle. Llegando a enfrentarse a los agentes y hasta con artículos supuestamente robados. Finalmente, no hubo un acuerdo entre la defensa y la Fiscalía, y el juicio se suspendió hasta nueva fecha. El hombre fue puesto en libertad.

Según el escrito de la acusación pública, el procesado se encontraba sobre el mediodía del miércoles en la calle Newton cuando interceptado por una patrulla de agentes de la policía local «debido a que se encontraba en la vía pública sin motivo justificado y portando una serie de efectos cuya procedencia no justificaba y por lo que se tramitaron otras diligencias diferentes a las presente», contraviniendo las medidas de seguridad establecidas por el Real Decreto del Estado de Alarma.

Por este motivo es propuesto para una sanción. Poco después, fue sancionado nuevamente por continuar en la misma vía. E instantes después de estos hechos fue de nuevo interceptado, «siendo advertido de que sería detenido si persistía en su conducta», ante lo que el acusado profiere insultos y profiriendo frases tales como «me la suda el estado de alarma, voy a seguir en la calle hoy, mañana y pasado».

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