«Si hay un contagio, los desfavorecidos quedarán en la calle de un día para otro»

Temor en las instituciones benéficas ante el riesgo de cierre de sus instalaciones


a coruña / la voz

Las instituciones benéficas de la ciudad no han dejado ni a uno de los que llamaron a sus puertas con las manos vacías, sin nada que llevarse a la boca, sin una ducha o sin un techo. La que ha tenido que suspender el servicio de ducha y aseo, otra lo asume. Se complementan dentro de las grandes dificultades que han tenido que afrontar en los últimos días debido a las férreas medidas que han tenido que tomar para evitar contagios por el coronavirus.

«Estamos volcándonos más allá de nuestras fuerzas y posibilidades ante esta complicadísima situación a la que debemos enfrentarnos con la más absoluta seguridad, tanto para los usuarios, como para el personal que aquí trabajamos», dice José Bonome, psicólogo de Comité Antisida da Coruña (Casco).

En esta institución han tenido que cambiar costumbres, pero sin dejar a nadie sin atender. El servicio de ducha y desayuno continúa. Eso sí, de uno en uno y desinfectando de manera inmediata. Los cafés del mediodía se sirven a través de una puerta. De las más de cien personas que atienden a diario, estos últimos días solo acudieron alrededor de 60. Y si en cualquier momento se produce un positivo por coronavirus y se vean obligados a cerrar, «no sabríamos a dónde llevar a nuestra gente. Necesitamos que existan alternativas, instalaciones apropiadas ante la posibilidad de que exista un contagio en el albergue», añade Bonome, quien no puede ni imaginarse que ante un contagio, «los más desfavorecidos quedarán en la calle de un día para otro».

Parecida situación a la de la Cocina Económica, que estos días está ofreciendo 150 comidas pese a verse obligados a cerrar el comedor. La entregan en bolsas que previamente prepara exclusivamente el personal permanente de la institución, pues han optado por no contar en estos momentos con voluntarios. Y eso que «se multiplicaron en los últimos días las llamadas de personas que quieren prestar su ayuda de manera altruista», dice el administrador del centro, Óscar Castro. También han tenido que suspender las duchas debido al importante número de personas que atienden a diario y para proteger la instalación.

En cuanto al reparto de comida a domicilio, si bien se hará en días alternos, lo que están haciendo para aliviar los problemas de sus usuarios es entregarles comida sin preparar para que ellos mismos la cocinen. Quien pueda, claro. También han cerrado el centro de día. 

Las preguntas

Dificultades aparte, que como se ve ya son muchas, se une ahora el miedo a tener que clausurar sus respectivas instalaciones. Todas estas instituciones trabajan con el temor a que se produzca algún positivo por coronavirus, ya sea entre su personal o entre los usuarios. ¿A dónde llevarían a dormir a las 85 personas que en estos momentos tienen cama en Padre Rubinos? ¿Dónde prepararía la comida la Cocina Económica? ¿Donde la dispensaría? ¿Dónde se habilitarían duchas para el aseo de las personas que acuden a Casco? ¿Se quedarían en la calle de un día para otro cientos de seres humanos con necesidades tremendas y de todo tipo? Estas preguntas no son del periodista. Fueron pronunciadas este lunes por los responsables de las distintas instituciones benéficas, que piden a las Administraciones locales, autonómicas y estatales que busquen alternativas de manera urgente. Porque un contagio puede llegar en cualquier momento. 

Despliegue en las calles

El Ayuntamiento, por su parte, que no dispone de un albergue municipal, intensificó los dispositivos de calle para localizar a las personas sin hogar con el objetivo de garantizar que dispongan de «ropa limpia, abrigo y alimento». También han recordado que, en este sentido, se mantendrá la colaboración con entidades sociales y la Xunta «para dar respuesta» a las necesidades de individuos que se encuentren en una situación de «vulnerabilidad». Benestar Social, junto con el Gobierno autonómico, trabaja en atender las necesidades de las instituciones benéficas y en «dar respuesta inmediata en caso de que alguna instalación tenga que cerrar».

Yoya Neira: «Ningún coruñés que necesite ayuda en esta crisis va a quedarse sin ella»

La concejala de Servicios Sociales, Yoya Neira, lanzó ayer un mensaje de tranquilidad, asegurando que desde el Ayuntamiento están trabajando para que «ningún coruñés que necesite ayuda en esta crisis se quede sin ella». En una entrevista en Radio Voz mostró su agradecimiento por la cantidad de voluntarios que se pusieron a disposición de la concejalía: «No podíamos esperar que en menos de 24 horas más de 500 personas cubriesen el formulario de voluntariado», aseguró, aunque también matizó que hasta el momento las demandas de ayuda han sido pocas «y se han ido cubriendo con los medios propios del Ayuntamiento sin necesitar de los voluntarios». 

Toda esta ayuda municipal se está canalizando a través del 010: «Cualquier persona que por sus características necesite que se le haga la compra, que se le baje a la farmacia o hasta que se le saque al perro a pasear que se ponga en contacto con el 010. Incluso aquellos que sepan de un vecino que puede encontrarse en esta situación, que nos lo hagan saber», explicó la concejala, que hizo un llamamiento a todos los que puedan ceder mascarillas a los trabajadores de ayuda a domicilio e insistió en que los usuarios de los comedores sociales y del talón restaurante pueden recoger la comida en Novoboandanza y en el de Monte Alto. También aseguró que se pondrán en contacto con los usuarios de las becas comedor que así lo reclamen para organizar el reparto a través de los colegios en los próximos días.

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