A Coruña

En el polígono industrial coruñés de A Grela la vida continúa. A pesar de que la afluencia de gente es menor que la de un lunes laborable normal, la implementación del estado de alarma no ha provocado que pare la actividad. El trajín de coches y camiones es constante, así como de personas que accedían a sus puestos de trabajo a primera hora de la mañana. Talleres, empresas de alimentación e industria siguen funcionando adaptándose a las circunstancias. En plantas como la de Alu Ibérica continúa habiendo bastante movimiento aunque una parte de su plantilla esté desempeñando su trabajo desde sus casas.

«Abrimos normal, pero con precaución. Temos traballo de antes e non creo que entre moito a partir de agora»

En un taller mecánico situado en el polígono coruñés, su responsable comenta que están «tomando as medidas necesarias» para poder continuar con su trabajo. Por el momento, mantienen horario y plantilla y en el interior de la nave se ve que hay mucho por hacer: «Abrimos normal, pero con precaución. Temos traballo de antes e non creo que entre moito a partir de agora». La incertidumbre también está presente: «Non sabemos o que sucederá. Igual mañá xa nos din que temos que pechar».

«Somos pocos y mantenemos distancias y ponemos mucha atención en la limpieza y la higiene en todo lo que hacemos»

Maika Pujales es gerente de una marmolería en el polígono de A Grela. Por ahora, asegura que «estamos realizando trabajo normal en el taller. Somos pocos y mantenemos distancias y ponemos mucha atención en la limpieza y la higiene en todo lo que hacemos». Eso sí, «hemos limitado las salidas a domicilios para evitar contagios». Actualmente el ritmo de trabajo es bueno «porque la semana pasada se hicieron muchas mediciones y ahora toca fabricar y hacer trabajos como colocar lápidas en cementerios, cosas que los clientes quieren cuanto antes». La mayor inquietud de Pujales son las consecuencias que esta situación puede tener: «Nos preocupa el parón que puede haber. Estamos siguiendo una estela, pero cuando se ralentice habrá un parón. No sabemos el efecto económico que esto puede ocasionar».

Yago Cubeiro regenta junto con su hermano un estanco, que también es administración de Loterías, en el polígono de A Grela. A pesar de que en el parque empresarial es muy difícil aparcar, lo que demuestra la afluencia de gente, que todas las cafeterías estén cerradas afecta a su negocio: «A esta hora -las 10.40- lo normal sería que hubiese mucha más gente fuera. Por aquí hoy pasarían hasta el momento unas 40 personas, cuando un lunes normal serían unas 150. La gente está trabajando, pero no sale». La suspensión de los sorteos de Loterías del Estado, apunta, es un contratiempo, pero espera «ir manteniéndonos hasta que vuelva la normalidad».

Actividad en el centro de A Coruña

Las zonas industriales no han sido las únicas que han tenido que subir la verja este lunes. En el centro de A Coruña los establecimientos que no se ven afectados por el estado de alerta han tenido que abrir de cara al público.

Eddi Díaz regenta una tienda de electrónica en la calle Juan Flórez y reconoce que «mucha gente se sorprende al ver el negocio abierto». Pero su función es necesaria en estos momentos, ya que «con la implementación del teletrabajo mucha personas tuvieron que, por ejemplo, comprar diferentes cables para realizar su tarea». También vende esas pequeñas cosas necesarias, como pueden ser pilas o «si se te estropea el teléfono, tienes que poder comprar otro». Por su tienda pasaron esta mañana varios clientes, aunque reconoce que a pesar de que está autorizado a abrir, durante esta semana valorara si le compensa o no: «Abrimos para dar un servicio a la gente. Lógicamente tomamos muy en serio la situación y mantenemos las distancias de seguridad y realizamos medidas de higiene. Hemos modificado el horario y solo dos personas pueden estar dentro de la tienda a la vez».

En la calle Fernando González, María Pereira regenta una tienda que vende productos de alimentación e higiene. Mientras hablamos con ella entran dos clientas en el local en busca de productos: «Estamos un poco a la expectativa de las medidas que se puedan tomar». Mientras tanto, el negocio sigue abierto aunque se vea menos gente en las calles y los supermercados sean los que más venden: «Aquí volaron los geles desinfectantes. Llegaron una veintena y ya están reservados».

«Nos piden mascarillas y no tenemos ni para nosotras. No hay guantes ni desinfectantes como alcohol o agua oxigenada»

Las farmacias son otros de los establecimientos que siguen abiertos y que reciben clientes. En la plaza de Lugo está la que dirige Eugenia Araujo, que afirma que «las personas siguen viniendo a comprar sus medicamentos. Los necesitan y no deben dejarlos». Aplicando las medidas de seguridad de las que disponen, atienden a los coruñeses que se acercan al local. Su servicio es básico, y por ello Araujo reclama que las farmacias «tengan unas directrices a nivel nacional en conjunto con todos los sanitarios». Aunque hay medicamentos en el almacén, afirma que escasean ciertos productos: «Nos piden mascarillas y no tenemos ni para nosotras. No hay guantes ni desinfectantes como alcohol o agua oxigenada. También los termómetros desaparecieron y el suministro es limitado».

Manuel Pérez tiene una charcutería en la calle Emilia Pardo Bazán y, por ahora, indica que «hay bastante normalidad. La gente va viniendo poco a poco y mantiene las distancias». Tras activarse el estado de alarma, Pérez comenta que pusieron en marcha un sistema de reparto a domicilio: «Mucha clientela son personas mayores, por eso facilitamos que llamen para hacer sus encargos y se los llevamos a casa».

Tráfico fluido en la AP-9

Asimismo, el tráfico esta mañana en la AP-9 en el trayecto que une Santiago con A Coruña y la entrada a la ciudad herculina también fue más fluido del habitual, pero sobre el asfalto se siguen viendo camiones, principalmente de transporte de alimentos y combustible, y personas que acuden con sus vehículos a sus puestos de trabajo.

Una ciudad desierta el domingo que solo pisó la calle para comprar pan y sacar al perro

a. mahía

Los coruñeses cumplieron «de manera ejemplar» las órdenes del Gobierno en el segundo día de confinamiento

Comprar el pan, sacar al perro, si se tiene, y sofá. Mucho sofá. Así fue el segundo día de confinamiento de los coruñeses. Un domingo inédito que vació las calles y dejó una estampa inédita. Sorprendente. Aunque el día tampoco invitaba a salir a la calle porque la lluvia iba y venía, el comportamiento de los ciudadanos, según el gobierno local, está siendo «un ejemplo para Galicia y el resto de España».

Durante la mañana se vio más gente que por la tarde. Y los que estaban fuera se concentraban frente a las panaderías o farmacias. Guardando distancias. En algunos casos, de dos metros. En las tiendas, los clientes entraban de uno en uno y la cola se hacía fuera. Con mascarilla, sin ella o con bufanda. Y los coches pasaban por las calles de pascuas en ramos. Como en esas aldeas de Castilla que uno ve desde la A-6.

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La ciudad de A Coruña recupera la actividad económica