El ministro de Justicia filipino se comprometió ante el embajador español a investigar la muerte de Diego Bello

El Gobierno español y la Unión Europea aconsejan a sus ciudadanos que «extremen» las medidas de precaución ante el estado de violencia que vive el país

Diego Bello, en la playa de Barrañán
Diego Bello, en la playa de Barrañán

A Coruña / La Voz

El Gobierno español, en respuesta a una pregunta del Partido Popular en el Congreso de los Diputados sobre el asesinato del coruñés Diego Bello en Filipinas a manos de la policía de aquel país, recuerda que el cónsul general de España se puso inmediatamente en contacto con las autoridades policiales que llevaron a cabo la operación para solicitar información sobre lo sucedido. Y que el pasado 10 de enero, ese mismo funcionarios se desplazó a Siargao (la isla donde fue abatido a tiros el joven) para reunirse con las autoridades locales y los allegados del español, con el fin de recabar toda la información disponible y solicitar una pronta y diligente investigación policial y forense de la muerte.

El Ejecutivo también informa de que, durante su estancia en Siargao, el cónsul general se reunió con el jefe del operativo policial que abatió a Diego Bello, quien le dio la versión oficial de los hechos, en la que incluyó acusaciones contra el fallecido de traficar con drogas, portar un arma y disparar contra la policía. En dicha entrevista, el jefe policial confirmó que existía de una investigación de oficio por parte del departamento de asuntos internos de la policía, cuyas conclusiones aún no se conocen.

Por otro lado, el pasado 20 de enero el embajador de España en Filipinas, acompañado del cónsul general de España en Manila y del agregado del interior, residente en Yakarta y desplazado a tal efecto a Manila, se reunió con el secretario del Interior filipino (equivalente el cargo de ministro del Interior) y se le instó a una agilización de la repatriación del cuerpo.

Ya el 24 de enero, el embajador de España en Filipinas se reunió con el secretario de Justicia filipino para solicitarle que la Oficina Nacional de Investigación inicie las pesquisas sobre la operación que acabó con la vida de Diego Bello. El secretario del país asiático accedió a dicha petición y la investigación ya está en curso.

Paralelamente, el Gobierno ha señalado que la Embajada de España está en permanente contacto con la Comisión de Derechos Humanos de Filipinas (CDHF), un organismo oficial creado por la Constitución de ese país, independiente de su Gobierno y con el mandato de llevar a cabo investigaciones de posibles violaciones de derechos humanos. La CDHF ha desplazado una misión a Siargao para hacer pesquisas y tratar de esclarecer los hechos. Esta comisión ha podido entrevistarse con el equipo médico que certificó la muerte del español así como con los miembros del distrito municipal y con la policía que lo abatió. Asimismo, un médico forense acreditado, que trabaja con la CDHF, ha realizado una autopsia al cadáver, cuyos resultados podrán conocerse en las próximas semanas.

La CDHF tiene previsto emitir un informe con sus conclusiones en un período aproximado de dos meses. El Consulado General de España en Manila se ha mantenido en contacto permanente con la familia del fallecido, a la que ha prestado toda la asistencia consular posible. También se ha mantenido, asegura, en contacto continuo con otros actores relevantes en este caso, lo que incluye a dos españoles amigos de la víctima, quienes, al parecer, llegaron al lugar de los hechos pocos minutos después del tiroteo. El cónsul general de España en Manila se ha reunido personalmente con todas estas personas y les ha ofrecido cuanta asistencia consular necesitaran. Los amigos de la víctima citados ya no se encuentran en Filipinas.

Existen investigaciones en marcha para tratar de aclarar los hechos y la gravedad de los mismos aconseja evitar las conjeturas. Ante las denuncias de algunos amigos de Diego Bello, que apuntaron a que el joven podía estar siendo víctima de un extorsión, la Embajada de España en Manila señala que no tiene constancia de la existencia de un régimen generalizado de extorsiones que afecte a la colonia de españoles residentes en Filipinas. Todos los españoles residentes y viajeros en ese país cuentan con un teléfono de emergencias consulares de la representación española al que pueden llamar para solicitar asistencia o protección consular, en caso de verse en cualquier tipo de situación delicada.

Por último, la respuesta gubernamental menciona que las recomendaciones de viaje del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación para Filipinas recogen, entre otras advertencias, la siguiente: «El gobierno filipino ha lanzado una campaña a nivel nacional de lucha contra las drogas. Como consecuencia de esto se ha producido un aumento de la violencia. El pasado 8 de enero falleció un español en una operación de la policía filipina. Como parte de esta campaña, la policía realiza intensas operaciones de búsqueda y numerosas redadas que pueden afectar a extranjeros. Se debe extremar la prudencia».

Diego Bello, sin pólvora en las manos y sin droga en el cuerpo. ¿Y ahora qué?

alberto mahía
Francisco Lafuente y Bruno Bello, tío y hermano de Diego
Francisco Lafuente y Bruno Bello, tío y hermano de Diego

Los primeros informes de la autopsia echan por tierra el atestado policial. Para la familia «fue un crimen»

Conforme avanzan los días se va asentando la verdad sobre la muerte del coruñés Diego Bello en Filipinas. Era difícil creer la versión de la policía filipina pero había que esperar para demostrarlo. Los primeros informes de las autopsias realizadas a Diego Bello en el Instituto Anatómico Forense de Madrid y en Manila lo confirman: ni consumía drogas, ni tenía pólvora en sus manos; el coruñés no se enfrentó a tiros a la policía.

Del análisis capilar realizado en Madrid salió que en los últimos seis meses el fallecido no había consumido estupefaciente alguno. Dio negativo en heroína, ketamina, cocaína, derivados anfetamínicos, cannabinoides y metadona. Eso, al hermano de la víctima, Bruno Bello, no lo cogió por sorpresa. Sabía que Diego no consumía «ningún tipo de droga». Y cree que el informe ayudará a limpiar su nombre: «Ahora tenemos una garantía 100 % y científica» de que era así. «Afirmamos con rotundidad que mi hermano nunca consumió drogas, era una persona sana y limpia».

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