Por este arco pasan mil personas al día

Nuevos Ministerios es el edificio administrativo de la ciudad con más visitas diarias de ciudadanos. Además, cada mañana acceden a sus oficinas 800 empleados


A Coruña / la voz

Es uno de los mastodontes de hormigón y acero de la ciudad coruñesa. Y el edificio administrativo que más visitas recibe a diario. De los inmuebles oficiales, además, es el segundo, superado solo por el Chuac. En concreto, según confirmaron desde la Consellería de Vicepresidencia, por el arco de seguridad del edificio administrativo de Monelos (más conocido como Nuevos Ministerios) pasan una media de mil personas cada día. «En todo caso, últimamente hemos notado un descenso de afluencia debido a que cada vez hay más empresas y ciudadanos que realizan las gestiones de forma telemática, así que hay jornadas en las que no tenemos más de 700 visitas», comenta Gustavo Carro, jefe del equipo de seguridad, un servicio adjudicado a la empresa Sasegur. A esta cifra hay que sumar otras 800 entradas diarias correspondientes a los diferentes empleados. Y, además, las que llegan a los mostradores de la oficina de información y de Correos, pero que no quedan registradas numéricamente en la Xunta.

Cientos de anécdotas

Este ir y venir de gente deja a diario una «montaña» de pegatinas identificativas de color azul en la salida del edificio, y también cientos de anécdotas. Como la del hombre que, un tanto mareado por la ingesta de alcohol, entró por la puerta principal y, tras apoyar el codo en el mostrador del puesto de seguridad, sin ningún rubor pidió a los vigilantes que le sirvieran una cerveza. «Estaba tan desorientado que pensaba que estaba en un bar. Así que con mucha educación lo remitimos a otros establecimientos que hay por la zona», recuerda Gustavo Carro. También se dio el caso de una mujer mayor que para pasar por el arco de seguridad puso en la bandeja todos los objetos metálicos que llevaba encima, incluida la dentadura postiza...

Pequeñas navajas

«Son muchas las anécdotas y es muy habitual que la gente vaya armada sin darse cuenta. Por ejemplo, es frecuente que las mujeres lleven en el bolso una pequeña navaja o un cuchillo, sobre todo las abuelas, para pelar la fruta de la merienda de sus nietos. En otra ocasión un hombre quería entrar con un machete de monte y también detectamos alguna que otra arma ilegal. Es verdad que hay momentos de tensión, pero son cosas puntuales. Este es un edificio muy tranquilo y el ambiente es agradable», dice.

El anecdotario es múltiple y así, aunque hace más de veinte años que la comisaría de policía se trasladó a Lonzas, todavía llega gente preguntando por estas dependencias para presentar una denuncia o renovar el DNI. Y otros preguntan por las oficinas del INE, que hace más de cuarenta años que ya no están en el edificio administrativo de Monelos. «También hay ciudadanos que confunden este inmueble con el de los nuevos juzgados. Sobre todo en época de elecciones, que vienen preguntando por la junta electoral o por el registro civil», comenta el personal de seguridad. Y a veces también tienen que desentrañar enigmas, como cuando entran preguntando por el servicio de «quemados» o «los permisos para arder», a los que ya remiten directamente al departamento de Medio Rural.

El equipo de seguridad está formado por ocho personas, que se reparten en diferentes turnos las 24 horas del día, los 365 días del año. Porque, tal y como explican desde la delegación territorial de la Xunta, «este edificio está siempre abierto, aunque no para el público. Pero hay personal trabajando mañana, tarde y noche. Entre otros motivos, porque aquí está el servicio de seguimiento de incendios para toda la provincia», indican. «Por lo tanto, aquí hay siempre gente trabajando», dicen desde la Consellería de Medio Rural.

Inaugurado en 1977 para acoger las delegaciones ministeriales

El edificio de los Nuevos Ministerios se inauguró en el año 1977. Fue una obra faraónica, no tanto por el tiempo y el trabajo que costó hacerlo sino porque destacaba de forma espectacular en un entorno todavía sin transformar por las urbanizaciones. «Se creó para acoger las delegaciones ministeriales, pero estaba infrautilizado», recuerda Susana Roura. Y cuando se aprobaron los estatutos de autonomía, poco a poco se fue ocupando por las delegaciones de la Xunta. Añade Roura: «De todas formas, hasta hace siete años todavía estaban aquí algunas oficinas del Estado. Pero ya ves, después de cuarenta años los coruñeses siguen llamando al edificio Nuevos Ministerios».

La Consellería de Medio Rural ocupa tres plantas del edificio

Susana Roura, jefa del servicio de Obras e Infraestruturas Administrativas, se conoce palmo a palmo el edificio administrativo de Monelos. Confirma que el complejo se distribuye en sótano (donde está el archivo), una planta baja más nueve alturas. Son cerca de 27.000 metros cuadrados construidos. «Es un edificio que fue muy bien pensado. Está viejillo, después de tanto tiempo, pero cumple muy bien su función y es muy fácil de recorrer», indica esta técnica. Explica que la primera y segunda planta están totalmente reformadas y que, poco a poco, se irán mejorando y modernizando las dependencias. El último en ponerse al día fue el registro general, en la planta baja, donde se han pasado de dos a cinco mostradores de atención al público, con un horario continuado de 9.00 a 19.00 horas.

Susana Roura comenta también que prácticamente todas las consellerías de la Xunta tienen en este edificio sus servicios provinciales: Presidencia, Vicepresidencia, Medio Ambiente, Infraestruturas, Industria, Educación, Cultura e Turismo, Mar, y un servicio de valoraciones de Política Social. La más voluminosa en espacio ocupado es Medio Rural: «Es la más grande, tiene muchísimos empleados y están distribuidos en tres plantas. Después está Educación y, la más pequeña, Cultura e Turismo», confirma. El gasto energético es brutal, ya solo por el consumo eléctrico de los equipos informáticos. Aunque los paneles solares de la terraza y la entrada de luz natural (prácticamente todos los puestos de trabajo tienen ventana) mitiga las facturas.

«Cada mañana servimos 300 cafés»

La actividad en la cafetería es una locura. «Aquí se sirven una media de 300 cafés cada mañana», explica María. «Y de muy buena calidad, variedad arábiga de tueste natural, por 0,80 euros, con su galletita o su magdalena», explica este torbellino de vitalidad. Ella es la que se encarga de cocinar las diez o doce tortillas que se van sirviendo como pinchos durante la jornada, desde las 7.30 a las 16.00 horas, aunque las horas punta son las 8.30 y entre las 10.30 y las 11.00, cuando los funcionarios bajan a hacer su descanso. «Sí, la mayor parte de los clientes son trabajadores del edificio, pero hay mucha gente de fuera que solo entra para tomarse nuestra tortilla», explica María. De hecho, esta es la especialidad de la cafetería y que de vez en cuando también degusta el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo. «Sí, cuando viene suele pasar por aquí. La verdad es que me sorprendió mucho en una ocasión que, sin tomar nada, se acercó al bar para preguntar por el personal, por saber cómo estábamos», relata María. «Eso es que le gusta mi tortilla, me lo dijo», confiesa. Ella está en cocina y en barra, y con la ayuda de otra compañera sacan el servicio adelante. «Somos como una gran familia. Yo empecé aquí en el 2005, así que nos conocemos todos. Me encanta trabajar con los funcionarios. Es gente muy educada y agradecida. Y esta cafetería es diferente al resto de la hostelería porque se generan grupos muy familiares». La jornada vuelve a tener su repunte a partir de las 14.00 horas, cuando sirven los menús. «A 6,95 euros. Y hoy tenemos cocido».

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