«Te esperamos en tu ciudad, Carufo. Siempre te recordaremos como un soñador que ha cumplido sus sueños»

Daniel Vendrell escribe en nombre de los amigos de Diego Bello una hermosa carta de despedida en la que recuerda al coruñés asesinado en Filipinas como un hombre valiente, determinado y carismático

Daniel Vendrell
A Coruña

-Oye, tío, ¿sabes algo de Diego?

Esta es una pregunta que nos resultará común a todos los amigos de Diego a lo largo del mundo. Podías haber hablado con él hace meses, semanas o días, que siempre tenía novedades que contar, ya fuese otra aventura, un nuevo proyecto o una historia de amor.

Quiero empezar hablando de la etapa que siguió después de que termináramos el colegio, pasar por alto los maravillosos años de nuestra infancia y seguramente muchas otras cosas, porque para contar tu historia, haría falta una serie con varias temporadas o una trilogía como las de Tolkien.

-Oye, tío, ¿y tú sabes qué va a hacer Diego cuando termine la selectividad?

-Pues sí, tío, quiere irse a vivir a Londres.

-¿Y qué va a hacer allí? ¿De qué va a trabajar? Está loco.

Está loco, cuántas veces, cuántas, lo habremos escuchado... Desde luego, ¡no eran las palabras acertadas!

Nos enseñaste a todos valentía y determinación. Aquellos que convivimos contigo admiramos tu carisma y liderazgo. Eras capaz de superar cualquier reto que te propusieses y, desde luego, aprendiendo a hablar inglés nos lo demostraste... 

-Oye, tío, ¿sabes que Diego se pira de Londres?

-¿Que dices?

-Sí, se va a Australia.

-¡Buah! Está loco.

Cuántas veces nos transmitiste tu energía positiva, cuánta energía y alegría transmitiste a la gente de Chapel Street, cuántos amigos australianos, alemanes, italianos se tatuaron tu mítica palabra: CARUFO. En el pie, el tobillo, el brazo. ¿Y por qué? ¿Por qué se tatuaban una palabra que casi no sabían pronunciar? Sencillo, eras el líder de cuadrilla en Australia, como en tantos otros sitios eras el líder.

-Oye, ¿sabes algo de Diego?

-Va a venir a Coruña, neno.

-¡¡¡Vamos!!! Nos juntamos todos, ¿no?

-Sí, le hacemos fiesta de bienvenida en el club de surf.

Esta era otra dinámica en nuestras vidas. Siempre que volvías a tu ciudad conseguías juntar a todos tus amigos para recibirte, practicar surf, tomar unas cervezas o simplemente para hacernos reír y darnos un poco de envidia sana de esa vida de dandy que llevabas.

Un sinfín de aventuras en las que te hiciste instructor de buceo, surfista «casi» profesional y hostelero, entre otras muchas cosas...

Tailandia, Honduras, Barcelona, Berlín, Indonesia, un sinfín de lugares que disfrutaron de tu alegría por la vida y tu forma de ser.

Un montón de amigos que hoy lloran por ti y después te recuerdan, se ríen y rememoran el sinfín de buenos momentos que nos has hecho vivir.

Hoy más que nunca queremos decirte que estamos orgullosos de ti.

Tu amor y dedicación por tu familia y amigos hacen que sea muy difícil este momento. Te esperamos en tu ciudad y te recordaremos siempre en nuestros corazones.

Te arrebataron de nuestras vidas y vas de camino al cielo, tú, que ya lo has tocado. Siempre te recordaremos como un soñador que ha cumplido sus sueños. Te queremos, Dieguiño.

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«Te esperamos en tu ciudad, Carufo. Siempre te recordaremos como un soñador que ha cumplido sus sueños»