Veintisiete años sin música en el estadio

El de Alejandro Sanz habría sido el primer concierto en Riazor desde el de los Mil Años, en 1993


a coruña

La pretensión de la promotora del concierto de Alejandro Sanz de disponer del estadio de Riazor para el recital que el artista quería dar en la ciudad el 25 de junio ha reabierto un debate que en su momento ya trajo duras polémicas sobre el uso extrafutbolístico del recinto. De haberlo logrado habría sido la primera vez en 27 años que Riazor albergase un concierto, ya que desde el recordado Concierto de los Mil Años de 1993 no volvió a sonar en el estadio más instrumento que las vuvuzelas y los bombos de los aficionados del Dépor. Pero los recelos a la hora de ceder el campo para este tipo de menesteres vienen de mucho antes.

En 1983, el 24 de agosto para ser exactos, se celebraba allí uno de los conciertos más recordados de la década: el de Miguel Ríos. Veinte mil personas se daban cita para ver al granadino en su momento de mayor celebridad, tras los éxitos de sus discos Rock and Ríos y El rock de una noche de verano. Acompañaban además al cantante nada menos que Leño y Luz Casal como teloneros, lo que ya sería de por sí un cartel suficientemente atractivo como para llenar el estadio.

Pero la polémica no vino por ningún tema musical, sino por el estado en el que había quedado el césped del estadio del Sporting de Gijón tras un concierto que Ríos había dado previamente dentro de la misma gira. Para evitar disgustos y demandas ulteriores, los organizadores del concierto contrataron un seguro de 670 millones de pesetas para cubrir los posibles desperfectos que los fans pudiesen causar en el estadio.

La actuación de Ríos fue todo un éxito, pero dejó cierta sensación de riesgo que hizo que no se volviese a celebrar un concierto en el estadio hasta diez años después. Y tuvieron que venir los mismísimos padres del rock para que se abriesen de nuevo sus puertas a la música en directo.

Fue el recordado Concierto de los Mil Años, llamado así por la oportunidad única que suponía ver sobre un mismo escenario a semejante cantidad de leyendas del rock -y porque era la cifra que sumaban las edades de los artistas-. Y es que el cartel no era para menos: Chuck Berry, Jerry Lee Lewis, Bo Diddley, Wilson Pickett, Bob Dylan, Robert Plant, Sting, los Kinks, Chris Isaak, Neil Young, Booket T & the MG’s, Eric Burdon, John Mayall y Geroge Benson fueron desfilando durante las tres jornadas que duró el festival -8, 9 y 10 de julio- ante una audiencia que rondó los 30.000 espectadores cada día. Y todo gracias al Xacobeo, impulsor de este evento que dejó a la ciudad sin una plaza hotelera libre desde días antes.

Pero a pesar de la expectación generada por este concierto, la preocupación por el césped estuvo latente en todo momento. Se cubrió el campo con una lona que, a la vista de que desde entonces no se ha vuelto a celebrar ningún concierto allí, no debió de proteger lo suficiente la delicada hierba del estadio.

Nueva oportunidad

Desde entonces ha vuelto a surgir cada cierto tiempo -cada vez con menos insistencia- el debate sobre la idoneidad de Riazor como auditorio para grandes conciertos. Y siempre sin éxito. Las épocas de gloria de Deportivo convirtieron al estadio en un templo que no debía profanarse y que merecía los más exquisitos cuidados. Aunque esto hiciese que los grupos capaces de meter en un auditorio a 25.000 personas ni se planteasen A Coruña como destino.

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