El Chuac pone freno a las caídas

El hospital busca acreditarse en prevención de fracturas y flebitis y atención a ostomías y pie diabético


A CORUÑA / LA VOZ

Alrededor de 150 profesionales de enfermería analizaron ayer en el Chuac cómo mejorar la atención que ya prestan en cuatro aspectos: evitar caídas y flebitis en los enfermos ingresados y la asistencia a colectivos especiales como el de los pacientes ostomizados que viven con una bolsa en el vientre, o los que sufren pie diabético.

Con la jornada de revisión y análisis se pretendía dar a conocer lo hecho para impulsar la candidatura del hospital coruñés para ser reconocido por el Instituto Carlos III como centro comprometido con las buenas prácticas en estos campos, algo para lo que trabaja desde el 2017 y cuya decisión final no se conocerá hasta finales del 2020. El objetivos es «crear y extender una cultura de excelencia en los cuidados», explica Enrique González, director de Procesos de Enfermería del Chuac, para frenar el impacto de cuatro situaciones que se viven con cierta frecuencia en un hospital del tamaño y la complejidad del coruñés.

En los ingresados

Cuidado con la cadera. Es la fractura más temida. Por fortuna, raramente se produce dentro del hospital. No obstante, para evitar cualquier lesión por caída de un paciente, la enfermería trabaja en elaborar guías clínicas que ayuden no solo a prever el riesgo (por ejemplo en pacientes mayores), sino a vigilar aspectos como los medicamentos que pueden provocar mareos. Además, mejorar los métodos de movilización de los enfermos, los dispositivos de apoyo, la contención física o química en agitados e incluso aspectos como el entorno y el mobiliario (barandillas en los pasillos, timbres adaptados, iluminación...) colaboran. En lo que va de año, 427 de los 48.682 pacientes ingresados sufrieron una caída. «La mayoría son leves -explica el director- estamos en 0,0013 por mil, muy por debajo del ratio que fijan, que es de 1». El protocolo de prevención ya se aplica en las unidades de Medicina Interna del Abente y Lago, en el servicio de Rehabilitación del Sanatorio de Oza y en dos unidades de hospitalización del Virxe da Xunqueira, de Cee.

Accesos vasculares

Riesgo de infección. Los métodos de mejora y manejo de las vías, catéteres y dispositivos que tan frecuentemente hay que utilizar en el hospital es otra de las líneas de trabajo a acreditar con guías de buenas prácticas. «Hemos realizado un protocolo, tanto de selección de dispositivos como de inserción», señala González. En él se establecen las condiciones para usar uno u otro en función del estado del paciente, tratamiento y duración, y también la vía para insertarlo. Los sistemas de desinfección de la piel, los cuidados del catéter o incluso la fijación de los apósitos, su permeabilidad y lavado, son solo algunos de los aspectos a atender para evitar complicaciones, entre ellas las infecciones. «No nos exigen un registro, pero contabilizamos todo lo que pensamos que puede ser flebitis», asegura. Este año se incluyó a 1.182 pacientes, 838 de ellos con sospecha de flebitis química y 344 bacteriana. De confirmarse, serían el 2,43 % del total de ingresados y «lo que nos exigen es estar por debajo del 5 %». La guía se aplica ya en Medicina Interna, Cirugía Torácica, Crónicos y Paliativos.

Vivir con una bolsa

Con consulta propia. Tanto en A Coruña como en Cee ya hay consulta específica de osteomoterapeutas, profesionales que guían el pre y el posoperatorio de los pacientes que llevan adherida una bolsa al abdomen para recoger el contenido de su intestino o de la vejiga, generalmente por un cáncer. Informar y formar a los pacientes sobre autocuidados y realizar su seguimiento son algunas de las buenas prácticas que se aplican, por ahora, en unidades de cirugía del Hospital A Coruña y del Virxe da Xunqueira. Solo el año pasado, los servicios de Cirugía General y de Urología del Chuac realizaron 206 ostomías, 40 más que en el 2017.

Las úlceras del azúcar

Para no amputar. El protocolo del cuidado del pie diabético funciona en los hospitales de A Coruña y Cee, y también en los centros de salud de Cambre y Vimianzo. La guía de enfermería establece fórmulas para trabajar con el enfermo, intentando prevenir, detectar y en su caso tratar con el objetivo de reducir las 170 amputaciones anuales que hay que practicar a pacientes diabéticos. En el 85 % de los casos, antes de llegar a la pérdida del miembro, aparecen úlceras.

 CUATRO DATOS

427 caídas. De 48.682 ingresos. El 0,0013 de cada mil hospitalizados. Por debajo del 1 por mil admitido.

1.182 sospechas de flebitis. El 2,43 % de los ingresos, menos de la mitad del ratio máximo aconsejado. Del total, solo 344 de origen bacterianas.

206 pacientes ostomizados. Enfermos a los que e les colocó una bolsa por problemas intestinales o urológicos en el 2018.

170 amputaciones. Realizadas cada año a causa de sufrir pie diabético.

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