Protección especial a Méndez Núñez para suprimir el botellón en 30 días

Inés Rey anuncia medidas para salvar el jardín y convertirlo en bien de interés cultural


A Coruña

Los de Año Nuevo y Reyes, si llegan a celebrarse, deben ser los últimos botellones en los jardines de Méndez Núñez. La alcaldesa, Inés Rey, ha anunciado este jueves una serie de medidas que tienen el objetivo de evitar que la zona verde más señalada de la ciudad siga padeciendo masivas concentraciones nocturnas para beber alcohol.

La primera medida será la declaración de los jardines como zona de especial protección (ZEP). Ese trámite, afirmó, estará listo en 30 días y debe traducirse en el fin de esas concentraciones. Las ZEP son unas figuras recogida en la ordenanza de convivencia aprobada en el 2008.

Esa normativa prevé que una vez declaradas, esas zonas «serán debidamente señalizadas, por lo que se impedirá la concentración de personas en las mismas en el horario de descanso nocturno», es decir de 22.00 a 8.00 horas.

La alcaldesa explicó que la declaración se justificará a partir de las acumulaciones de basura detectadas en los jardines y en los atestados que levantó la Policía Local durante los últimos meses. Esos informes, añadió Rey, aportarán la «argumentación y el sustento jurídico» para declarar la protección de Méndez Núñez.

La regidora añadió que, una vez protegidos, la concejalía de Medio Ambiente pondrá en marcha un plan director para recuperar los jardines. Un proceso que debe terminar con su declaración como bien de interés cultural.

Además de poner fin al deterioro de los jardines, dijo Rey, el gobierno local también intentará abordar el problema de salud pública que suponen las concentraciones para consumir alcohol, en las que se ha detectado la presencia de menores de edad.

Una campaña a la islandesa

Con el fin de abordar ese problema se pondrá en marcha desde Alcaldía una campaña «sostenida en el tiempo» de concienciación sobre los efectos nocivos que tiene el consumo de alcohol.

Estará basada en una iniciativa puesta en marcha en Islandia que en España han adaptado ciudades como Tarragona. Según explicó la regidora, se hará perfil de las personas que acuden al botellón y a continuación se pondrán en marcha nuevas alternativas de ocio. En una segunda fase, si esas propuestas no funcionan, se aplicarán más presión policial y sanciones, que se podrán canjear por cursos de prevención.

La alcaldesa recordó que durante los últimos meses hubo más agentes desplegados en los jardines, «y se han puesto sanciones». Pero subrayó que en estas Navidades se reforzará todavía más la presencia policial en Méndez Núñez. Su prioridad será prevenir el consumo del alcohol entre menores, un objetivo para el que pidió colaboración a padres y propietarios de negocios.

Además, la Policía Local aumentará los controles de ruidos y aglomeraciones de gente, aunque «entendiendo la mayor tolerancia de la sociedad en esta época».

La tercera pata en la estrategia para combatir el botellón será la creación de una mesa por el ocio saludable. La alcaldesa explicó que estarán representados los jóvenes, los profesionales sanitarios, las fuerzas de seguridad, la hostelería y todos los partidos de la corporación; ya que el ocio saludable «es un objetivo de todos, y deben estar representadas todas las sensibilidades».

El Ayuntamiento al fin asume que debe aplicar la normativa

El botellón llegó a Méndez Núñez después de que el Ayuntamiento hiciese su trabajo y declarase zonas de especial protección de la plaza del Humor y otros puntos del centro, en los que amargó durante años el descanso de cientos de vecinos.

Camuflada la juerga entre los árboles del sufrido jardín botánico del siglo XIX, el más famoso de A Coruña, la Administración local se vio liberada de la presión de los residentes, y se puso a mirar para otro lado. Durante más de un lustro, el botellón campó a sus anchas por el histórico pulmón verde coruñés. Sin que los llamamientos a poner fin a su deterioro hiciesen arquear una ceja al anterior gobierno local durante cuatro años de mandato.

El cambio de postura del Ayuntamiento, anunciado ayer por Inés Rey, quizá no surta el efecto deseado. La alcaldesa negó cualquier brote de ingenuidad. Recordó que el botellón «ya está prohibido», por lo que descartó que pueda ser erradicado «al 100 %», y admitió que las concentraciones que hasta ahora asolaron Méndez Núñez «podrían desplazarse». Pero subrayó que el Ayuntamiento estará ahí para hacer su trabajo. «No vamos a dejar botellódromos (...) Si hay 12 minibotellones entonces habrá 12 patrullas», insistió.

La campaña para controlar esa práctica es similar a la iniciada contra la doble fila, que ha dado resultado en unos barrios, pero en otros está limitada por la falta de efectivos. Su éxito a largo plazo dependerá, como en el caso del botellón, de fomentar el civismo. En todo caso, aunque quizá nunca cumpla sus objetivos al 100 %, el Ayuntamiento ha asumido que debe hacer su trabajo.

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