Focos que alumbraban el golfo Ártabro

La «Guía de baterías de costa» rescata este patrimonio militar y descubre el potencial turístico de espacios con vistas únicas

Los focos que alumbraban el golfo Ártabro.
Los focos que alumbraban el golfo Ártabro.

A Coruña

Lugares únicos de la costa desde donde la mirada atraviesa el mar. Panorámicas casi escondidas durante décadas. Espacios para las ensoñaciones siempre asociadas a ese horizonte donde el mar toca el cielo, o quizá el cielo baja al mar. Son sitios del litoral coruñés que estuvieron casi escondidos, ocupados por instalaciones militares, y ahora, algunos, han pasado a ser lugares de visita obligada por la espectacularidad de sus vistas. Un libro, Guía de baterías de costa. Provincia de A Coruña [Norte] (Diputación de A Coruña) recupera la historia de estos emplazamientos militares y descubre el potencial turístico de los mismos.

El comandante artillero José Manuel López Hermida, junto con el jefe del servicio de Arquitectura de la Diputación, José Manuel Yáñez, son los autores de la publicación. A ambos les une la pasión por la divulgación del patrimonio y por ello buscan contribuir con este trabajo a la recuperación del pasado militar del golfo Ártabro. Y es que esta guía repasa con precisión cómo ha sido la evolución histórica de la defensa de una costa que va desde Arteixo hasta Estaca de Bares. Lo cuentan sus autores arrancando en el siglo XIII, cuando en este litoral «sufrían frecuentes ataques de franceses y corsarios que asaltaban por sorpresa puertos y buques», y llegando hasta finales del siglo pasado, cuando en Estaca de Bares había una base norteamericana. En este recorrido histórico recuerdan cómo «uno de los puntos más sensibles y codiciados de Galicia era A Coruña, por ser sede de la Administración del Estado», y por ello «el castillo de San Antón fue la primera defensa de costa con que contó su bahía».

Entre los datos y las curiosidades que rescatan está el plano de la iluminación del golfo Ártabro, en el que se habían utilizado proyectores de hasta dos metros de diámetro. Eran unas instalaciones que contaban con un puesto de mando y otro de combate, además de sala de máquinas, y en algunos casos accesos a través de túneles. Restos de estos últimos aún se pueden ver en enclaves como el de Prior Norte, en la costa de Ferrol.

El de Suevos, en Arteixo, estaba situado en la pequeña península del mismo nombre, contaba también con un túnel y «se trataba de un proyector de 90 centímetros con tres puestos de combate, el del sector derecho como misión principal y los otros dos como secundarias».

 Túneles en la zona de la Torre

La instalación de los proyectores del denominado flanco izquierdo, que incluía Suevos, la torre de Hércules y Seixo Branco, fue aprobada en febrero de 1942. En el proyecto inicial, para entorno de la Torre «se diseña un proyector de 120 centímetros, con tres puestos de combate (...). Por su situación inmediata al faro podría ser localizado y puesto fuera de combate por el enemigo rápidamente, por no tener sus instalaciones de pista de combate protegidas contra el fuego de la artillería y la aviación», relata el comandante López Hermida. Por ello se cambia el proyecto, y las pistas de comunicación «se trazan rodeando las vaguadas para evitar túneles».

El proyector del Seixo Branco era de metro y medio de diámetro y tenía una dotación similar al de Suevos. Esto señala López Hermida, que aporta a la publicación numerosas fotografías de su archivo privado de las instalaciones de todo el golfo Ártabro, puesto que prestó servicios en muchas de ellas. Estas imágenes documentan la instalación de algunas de las baterías, los cuartelillos construidos en su entorno, las características técnicas de las piezas de artillería, cómo eran entonces las transmisiones con una red telefónica por toda la costa, dónde estaban los polvorines y hasta el plan viario con las carreteras que eran solo de uso militar.

Completan la publicación un recorrido por los principales espacios turísticos que están próximos a los emplazamientos de estas baterías de costa.

El último cañonazo en las baterías de San Pedro

Los «Vickers», fabricados en 1928, solo dispararon 23 proyectiles a lo largo de su medio siglo de vida, y nunca en un contexto bélico

Los cañones Vickers fabricados en 1928 fueron las joyas de la corona de las baterías que convirtieron la costa Ártabra, hasta los años 40 del siglo pasado, en una de las zonas litorales mejor protegidas del mundo. La del monte San Pedro, con dos cañones, formaba parte de ese sistema de artillería, aunque en realidad a lo largo de su medio siglo de vida no disparasen más que 23 proyectiles y nunca en un contexto bélico. El último cañonazo fue el 24 de octubre de 1977, cuando ya hacía tiempo que la evolución de la aviación había dejado obsoletos los viejos Vickers.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Focos que alumbraban el golfo Ártabro