Las lluvias, el secreto para frenar el CO2

España logró reducir ocho toneladas de emisiones en el 2018 por las condiciones climáticas


madrid / colpisa

España logró reducir en 2018 la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero, los principales responsables del cambio climático, en un 2,3% respecto al año anterior. La cifra de emisiones, 340,7 millones de toneladas de CO2 generadas por la actividad económica y social anual de todos los residentes, es el cuarto volumen más bajo de la última década, tras los datos de 2013, 2014 y 2016. Lo que en principio parece una tendencia positiva, un paso adelante de España en la lucha contra el calentamiento global, es, sin embargo, una realidad «engañosa», según explicó el portavoz de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz.

La parte principal de estas ocho millones de toneladas menos de CO2 que se lanzaron en 2018 a la atmósfera hay que agradecérsela no a la influencia de medidas o políticas correctoras sino, principalmente, a que fue un año más lluvioso que el conjunto de 2017, lo que acumuló un mayor volumen de reservas en los pantanos y, por lo tanto, permitió un mayor uso de una energía limpia como es la generada por los saltos hidráulicos. Andaluz explicó que, como ha ocurrido desde el final de la crisis en 2013, todos los años con reducciones, 2016 y 2018, se han debido simplemente a una mayor utilización de las centrales hidroeléctricas, lo que el ejercicio pasado permitió una reducción aproximada de un 15 % en el uso de las centrales termoeléctricas de carbón y de gas, las primeras de ellas sobre todo fuertes generadoras de CO2 y de partículas contaminantes, y de un 5 % de menor uso de las centrales de gasóleo.

No obstante, también ayudó a lograr la reducción del año pasado, aunque en bastante menor medida, el aumento de entre un 3 % o un 4 % en la producción de electricidad en España a partir de energías renovables.

Prueba de la escasa reducción de CO2 que en 2018 fue debida a las mejoras estructurales en la lucha contra el cambio climático es que el único sector que rebajó sensiblemente las emisiones fue la rúbrica de energía, con un caída anual del 11,6 %, casi cinco veces mayor que la conseguida por el conjunto de la economía. La industria solo mejoró un leve 1,6 % y el transporte, los hogares y la ganadería, sectores que suman más de la mitad de las emisiones españolas, empeoraron en un 2,6 %, 2 % y 0,6 %, respectivamente. El débil recorte real de emisiones logrado por España se observa también en que, pese a la bajada, el CO2 lanzado en 2018 a la atmósfera es todavía un 2,55 % mayor que en 2013, el año que tocó fondo la crisis económica y en el que las emisiones fueron bajas por la escasa actividad.

Otro fin de semana de lluvias

la voz

La alerta se rebaja de naranja a amarilla, pero las lluvias seguirán azotando Galicia en los próximos días, con dos pequeñas treguas el sábado por la mañana y el lunes

Después de una semana dura de lluvia, vientos, olas gigantes y alerta roja, Galicia se enfrenta a un fin de semana invernal, aunque con algo menos de frío y más tranquilidad que los últimos días. El temporal de viento amainó este viernes en toda la comunidad, con rachas de 85 kilómetros por hora frente a los casi 125 alcanzados el jueves, aunque se mantuvo el fuerte oleaje en A Coruña, con olas de casi nueve metros y picos de más de 14, según informó Meteogalicia y Puertos del Estado.

En las últimas horas, la fuerte borrasca fría que nos azotó fue perdiendo fuerza, a modo de transición a la jornada de hoy. Durante el viernes se registraron rachas de viento de 85,1 kilómetros por hora en Penedo do Galo, en Viveiro (Lugo), y de 82 en Vimianzo (A Coruña). En cuanto al oleaje, a las ocho de la mañana todavía se registraron olas de casi nueve metros y picos superiores a los catorce.

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