Matadero ya no es una playa de arena, sino de rocas... y desperdicios

Este es el aspecto de la cala tras el paso de la borrasca, ¿volverá su arena?

matadero

Además de las montañas de olas en el mar, la playa sin arena de Matadero fue otra de las imágenes del día de ayer. El arenal amaneció cubierto de piedras. Las que están normalmente cubiertas por la arena que arrastró el oleaje.

«La erosión sobre los arenales actúa esencialmente empujando la arena hacia la costa y acumulándola contra lo que ahora hay ahí, que son muros y un poco de playa. A veces, incluso invade el paseo marítimo y calles circundantes», indica el profesor emérito de Geodinámica Externa de la Universidad da Coruña, Juan Ramón Vidal Romaní. Sin embargo, también puede darse el efecto contario. «En la resaca la arena puede ser arrastrada hacia el mar», añade.

 «La arena se habrá quedado en medio de la ensenada, no mar adentro», puntualiza Enrique Peña, catedrático de Ingeniería Portuaria y Marina en la UDC. «La devolverá el mar. Se va por reflexión de oleaje intenso. Regresa de las zonas acrecidas por temporales de menor intensidad. Es una respuesta natural en una playa encajada, como son las de Matadero, Orzan y Riazor, que forman una unidad. La ensenada tiene una profundidad de 1.600 metros y un ancho medio similar. La arena en esta situación morfológica no se pierde, simplemente cambia el perfil como respuesta volviendo a recomponerse en la siguiente respuesta», remarca Eduardo Toba, ingeniero de Canales, Puertos y Caminos.

matadero

La estética frente a la naturaleza

«Es algo lógico y que se repetirá en muchas playas de la costa de Galicia estos días. Estás playas han sido fabricadas para dar a la costa otro aspecto estético. Se arregla echando arena y, como no es una zona de acumulación de arena de forma natural, la poca que hay se va en cuanto hay un oleaje severo. Es el problema de querer transformar la costa en lo que no es. Esto mismo ha ocurrido en otras zonas, como las playas de Arteixo o en Arealonga, en la costa Norte de Lugo. O lo que ocurre en A Guarda, en el limite con la costa portuguesa», concluye Juan Ramón Vidal Romaní.

Las olas de Riazor llegan directas desde Groenlandia

m. méndez
groenlandia

Las dunas son una fórmula para disipar su energía en una ensenada sin barreras naturales

Todavía se acuerda. Fue en una madrugada de 1995. Eduardo Toba, uno de los artífices del paseo marítimo de A Coruña, era entonces el jefe de la Demarcación de Costas. «En medio de la noche hubo que llamar a las máquinas para empezar a levantar dunas», recuerda. Esa fue la primera vez que se echó mano de este recurso. «Son un disipador de la energía de las olas. Es, de hecho, el efecto que ejercen las playas con su arena. Cada vez que se rompen por acción del oleaje hay que aprovechar la bajamar para recomponer estas cadenas dunares», defiende el ingeniero de Canales, Puertos y Caminos.

Seguir leyendo

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de A Coruña

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Matadero ya no es una playa de arena, sino de rocas... y desperdicios