Diana Gándara: «Los logopedas deberíamos ver a los pacientes de un ictus en el hospital»

El colectivo celebra unas jornadas en las que reivindican más presencia en la sanidad pública


A Coruña / la voz

Cuando una persona sufre daño cerebral (por un accidente cerebrovascular o un traumatismo) tarda en acudir a un logopeda, a veces años. En el Sergas solo hay 14 de estos especialistas, y en A Coruña el hospital de Oza tiene dos para toda la zona que abarca, que va de Ferrol a Lugo y Cee. Para darse a conocer y reciclarse, cada dos años el colegio profesional gallego organiza unas jornadas. Serán mañana y pasado, y de todo eso habla Diana Gándara, secretaria de la entidad.

-En las jornadas van a hablar de Daño Cerebral Adquirido (DCA) y problemas en la infancia.

-Los asuntos de las jornadas se eligen entre las colegiadas y este año se ha optado por estos. Cada vez hay más personas con DCA y en el caso del Trastorno Específico del Lenguaje (TEL), todavía se conoce poco porque se confunde a veces con el espectro autista (TEA).

-El colegio defiende que los logopedas deben estar en el hospital para atender a los pacientes desde el minuto uno.

-Eso sería lo ideal, pero solo nos llaman cuando en el hospital no son capaces de enseñar a los cuidadores cómo dar de comer al paciente, por ejemplo. Nos gustaría poder estar ahí o justo después, como ocurre con el fisioterapeuta. No digo que vayamos a curar las secuelas de un ictus por atender al paciente en la fase aguda, pero sí hay mayores avances. A veces tardan años en encontrarnos, porque no saben cuánto podemos ayudarlos y porque apenas hay logopedas en el Sergas.

-¿Qué es lo más preocupante para un paciente que sufre un accidente cerebrovascular?

-Por lo que respecta a nosotros, hay dos campos: la deglución y la comunicación. Esta es fundamental, porque la gente se aísla, ya no sale ni a la compra o a tomar un café. Teme encontrarse a alguien y no entenderlo o no hacerse entender. Es calidad de vida, ¿qué es sino ir a comer con la familia o tomar algo y charlar con los amigos? Además en Galicia el ocio está muy relacionado con la comida y la bebida, y mucha gente tiene problemas con la deglución tras un ictus.

-Debe ser reconfortante ayudar a una persona en esa situación.

-Lo decimos siempre: muchos llegamos a esta profesión descolocados pero al final lo eres de corazón. Los pacientes y sus familias te agradecen profundamente lo que haces.

-¿Hay casos imposibles?

-Siempre intentamos que aunque todo esté en contra, el paciente pueda comunicarse mínimamente con sus cuidadores.

-El otro gran tema es el TEL, un trastorno casi desconocido.

-Sí, porque se confunde con un retraso del lenguaje o incluso con un TEA. El niño no habla, ni se comunica, ni tiene intención de hacerlo, y eso lo aísla y le impide empezar el proceso normal de destreza comunicativa. Si empieza a los cinco años lo que tenía que comenzar a los dos, a los seis no estará al mismo nivel que otro niño de esa edad.

-¿Cómo sabe una familia que el menor tiene problemas?

-Si tu hijo no camina a los dos años, seguro que peregrinas por médicos y especialistas, ¿no? Pues en nuestro caso, igual. Si a los dos años no señala, ni habla, ni responde al nombre o no tiene intencionalidad comunicativa, aconsejamos que traigan al niño a la consulta. Tal vez sea un retraso madurativo sin más importancia, pero en ese caso ya lo sabes; y no tienes nada que perder. Si tiene TEL, es mejor que lo cojamos con dos años que con cinco.

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