El pánico a los robos obliga a los vecinos de A Zapateira a blindar sus viviendas

Alberto Mahía A CORUÑA

A CORUÑA

Alberto Mahía

Policía y Guardia Civil aconsejan tomar medidas en una zona en la que el 65% de los residentes ya pusieron alarma

05 nov 2019 . Actualizado a las 13:57 h.

Hay psicosis y cualquier medida es poca para evitar que los cacos entren en casa. Ya no son suficientes las alarmas. Ni los perros con pinta de malas pulgas. Ha quedado más que comprobado que las bandas que asolaron A Zapateira no se cortan ante nada. Han entrado en viviendas con alarma, con verjas, con perros y sin tener muy claro si había o no gente en el interior. No obstante, tanto la Guardia Civil como la Policía Nacional han dado este pasado fin de semana consejos para ponérselo más difícil a los malos. «No vale no cerrar la puerta con llave o no encender la alarma porque bajo a la piscina de la urbanización o porque solo van a ser cinco minutos en ir a comprar el pan», apunta José Ignacio Jiménez del Castillo, director de relaciones institucionales de Securitas Direct.

Pese a que no existe la protección perfecta, «cuantos más elementos disuasorios tenga una casa, siempre va a ser mucho mejor. El ladrón, si tiene que elegir, siempre va a acudir a la que menos obstáculos tenga», sostiene un inspector de la Policía Nacional.

Alarmas. El método más efectivo. Dejando por sentado que todos los sistemas domésticos de alarmas pueden ser inutilizados si el ladrón es profesional, nadie pone en duda que lo que más espanta a los delincuentes es una buena instalación. Y aquí se abre un largo abanico de ofertas y precios. Las más simples alcanzan los 200 euros, más la cuota mensual, que suele rondar los 30 euros. De todos modos, ha habido muchos casos en A Zapateira en los que los rateros han burlado la alarma. «Como el informático que está al día de las nuevas tecnologías o el médico de los avances quirúrgicos, los ladrones saben qué tienen entre manos. Conocen dónde se ponen los sensores de movimiento, cómo inutilizarlas o sortearlas», contaba un agente este sábado a una de las víctimas de Vallesur. En la urbanización A Cornixa, por ejemplo, los cacos accedieron por una ventana de la primera planta. «Sabían perfectamente que los sensores cubrían la vivienda, excepto esa parte. Entraron, desencajaron a golpes la caja fuerte de una pared y se marcharon sin que saltase ruido alguno ni el aparato enviase la señal a la central de la empresa de seguridad. No obstante, José Ignacio Jiménez, de Securitas Direct, asegura que un sistema moderno es «hoy en día imposible de burlar». A día de hoy, se estima que el 65% de las viviendas de A Zapateira cuentan con algún tipo de alarma.