La desigualdad se agarra a la vivienda: los alquileres exclusivos se disparan

Las mensualidades por encima del salario bruto medio se instauran en el centro

piso

a coruña / la voz

 A Coruña es una ciudad mediana con alquileres cada vez más propios de una capital europea. Esta semana se convirtió en noticia el ático de 5.000 euros al mes en la zona de Riazor. Es, con toda probabilidad, la vivienda más cara de la urbe. En una provincia en la que el salario bruto anual medio está en los 1.136 euros -con las retenciones, más de la mitad de los vecinos no llegan a mileuristas, según el Instituto Galego de Estatística (IGE)-, el precio de los alquileres de alta gama duplica los ingresos de más del 50 % de los vecinos herculinos.

Una búsqueda en uno de los portales más populares, Idealista, refleja esta realidad: las mensualidades de 2.500 euros no son algo excéntrico y, las de 1.200, lo normal a pagar por las viviendas con acabados de calidad, de más de dos habitaciones, en torno a 150 metros cuadrados de superficie útil y en el centro, especialmente, en el Ensanche. En otro portal, Fotocasa, el tope contemplado para una mensualidad son los 6.000 euros en la ciudad, aunque, de momento, el ático de Riazor, comercializado por Engel&Völkers, reina en la clasificación de los hogares prohibitivos.

Fuera del circuito

Los precios que arrojan los portales y los escaparates de las inmobiliarias se alejan de los 418 euros que calcula como alquiler medio en Galicia el Observatorio da Vivenda e Solo. «Las zonas vip de A Coruña solo están disponibles para ejecutivos y altos directivos. Para pagar alquileres de 1.200 euros hay que ganar, como mínimo, 3.000 al mes», valora el presidente de la Federación Galega de Inmobiliarias (Fegein), Benito Iglesias. Multinacionales como Inditex sustentan esta selecta masa laboral.

Antes, los barrios, e incluso los municipios colindantes como Arteixo, eran la vía de escape. Ahora, la falta de oferta ha trasladado la burbuja del alquiler al área metropolitana. Un piso amplio y amueblado en Vilarrodís no baja de 450 euros. «En el 2017 había en Galicia entre 9.000 y 10.000 viviendas en el circuito del alquiler, ahora son menos de la mitad, entre 3.500 y 4.000», apunta Iglesias, que recuerda el tsunami del alquiler turístico.

Si reducimos metros, los apartamentos en puntos estratégicos como Zalaeta oscilan de los 500 a los 700 euros. La alta movilidad laboral los convierte en el objeto de deseo. «Las mejores oportunidades no llegan al circuito de comercialización. Hay lista de espera», alertan desde la patronal de las inmobiliarias gallegas.

«A estrenar» se repite en los anuncios. La rehabilitación está rescatando de la ruina casas que multiplican su valor. Un plus que se contagia al vecindario y que los urbanistas definieron como gentrificación: la expulsión de los vecinos de siempre es una realidad.

Benito Iglesias: «A Coruña necesita con urgencia una bolsa de 1.200 pisos de alquiler»

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La patronal de las inmobiliarias apremia a la Xunta a llevar a cabo un «plan de choque» contra la burbuja del alquiler

Desde la Federación Galega de Empresas Inmobiliarias (Fegein) insisten en el carácter urgente de un aprovisionamiento de viviendas de protección oficial de promoción público-privada para el alquiler. Benito Iglesias, su presidente, habla de un «plan de choque».

-¿Desde cuándo es una odisea encontrar un piso de alquiler?

-Tenemos un problema que comenzó a magnificarse en el 2017 y al que no se le pone solución. Se da, sobre todo, en media docena de municipios gallegos. No es lo mismo la realidad de A Coruña que la de Carballo. Santiago y Vigo son las otras dos ciudades con una falta de vivienda de alquiler más graves.

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