Los raíles del tranvía suman decenas de siniestros tras ocho años sin uso

Eduardo Eiroa Millares
E. Eiroa A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

ANGEL MANSO

Los dos del domingo tuvieron lugar en el punto negro de As Lagoas

30 oct 2019 . Actualizado a las 11:19 h.

El tranvía dejó de funcionar en el año 2011, pero desde entonces ha seguido teniendo un impacto no deseado en la ciudad: los accidentes de los vehículos que resbalan en la superficie deslizante de sus raíles.

El domingo pasado fueron otros dos los coches que sufrieron accidentes en ese mismo punto, la zona de As Lagoas. En ese lugar a la peligrosidad de los raíles se le suma el mal estado general del firme, que lleva años sin el mantenimiento adecuado.

El domingo no hubo heridos, aunque sí daños importantes en uno de los vehículos que se empotró contra el muro. Sin embargo, sí los hubo cerca de ese punto en anteriores ocasiones. Hace menos de un año se cayó allí un motorista que acabó ingresado en el Chuac en estado grave. Tampoco era el primero, porque la peligrosidad de los raíles se multiplica para los vehículos de dos ruedas.

Motoristas y ciclistas son los principales damnificados por esas vías que siguen en su sitio pese a haberse quedado sin uso hace ocho años.

El tranvía nunca dejó de funcionar de modo oficial. Un descarrilamiento apartó el vehículo de la circulación y ya nunca volvió a ella. El servicio era deficitario, con 190.000 viajeros al año, lejos de los 300.000 que se habían previsto. Costó 12 millones de euros y suponía un gasto constante para el Ayuntamiento.

Sin embargo, a la concesionaria nunca se le comunicó oficialmente la extinción de ese medio de transporte. Es más, la Compañía de Tranvías tiene un proceso judicial abierto con el Ayuntamiento por el que la empresa reclama 500.000 euros por gasto de mantenimiento de esa infraestructura.

En el año 2013, entonces con el PP en el gobierno local, se ejecutaron algunos sondeos y se estudió reimplantar el tranvía, pero más allá de pequeñas inversiones, nada se decidió. En el pasado mandato la Marea dijo que no invertiría en él, pero tampoco retiró los raíles ni buscó una salida a esa infraestructura.

El gobierno local decidirá a corto plazo si recupera el servicio o tapa las vías del paseo

La alcaldesa, Inés Rey, se mostró ayer «muy preocupada por la alta siniestralidad» que provocan los raíles en desuso instalados en el paseo marítimo. Desde el gobierno local recuerdan que los problemas, además de los conductores de turismos, los padecen los ciclistas y hasta los peatones.