Amanda Arcas: «Quiero triunfar en Hollywood con mi 'look' latino»

Tras cantar y bailar por medio mundo, se marcha a Los Ángeles para tratar de hacer realidad su sueño de convertirse en actriz


a coruña / la voz

Amanda Arcas (A Coruña, 1993) fue una niña-artista del barrio de las Flores. Todo se le daba bien: patinaje, baile... Con tres años hacía llorar a su abuela cantándole «María de la O, que desgraciaita gitana tu eres queriendo lo tó...». Con su mejor amiga bajaba el radiocasete a la calle y se pasaba las tardes soñando con ser Beatriz Luengo, la de la serie Un paso adelante. Su madre le vio venir la vena artística y decidió apoyarla. Hace ocho años se marchó a Londres y ya no volvió. Desde la India a Saint Tropez ha trabajado por todo el mundo. Lo último, en una isla del Caribe francés.

-¿A una isla del Caribe ha tenido que emigrar?

-Sí, durante los próximos meses estaré trabajando en San Bartolomé, una isla del Caribe francés.

-¿Y trabajará de camarera lejos de su hogar? Parece el «Miña Terra Galega» de Siniestro Total.

-Pues para pagarme los estudios he trabajado de niñera, de camarera, de dependienta... No, yo voy a hacer mi show de cabaré y burlesque, cantando y bailando.

-Y luego, a hacer las Américas.

-Sí, ya tengo mi avión para Los Ángeles. ¡Yo quiero ser actriz de Hollywood! Lo quiero intentar.

-Cuénteme el plan.

-He ido varias veces y siempre me salen ofertas de actriz, así que ahora quiero triunfar en Hollywood con mi look latino.

-¿Se instalará en Los Ángeles?

-Voy a estudiar en una escuela de arte dramático y ahora mismo estoy con los trámites para lograr el visado de artista.

-¿Tiene un plan B?

-No. Si no logro irme como artista, lo haré igual como estudiante. Pero tengo un patrocinador y una oferta de trabajo.

-Así que quiere formarse antes.

-Sí, va a ser como aquella serie, Un paso adelante, ¿se acuerda?

-A mí me pilló más la estadounidense «Fama», pero sí.

-Pues a mí Un paso adelante me cambió la vida. La veía y quería ser Lola. Yo quería ser como Beatriz Luengo.

-Físicamente se parece a ella.

-Estuve dos años en París y me decían que me parecía a ella. Me sentía tan contenta... Yo estoy aquí porque mi madre me ponía esa serie. En Inglaterra y América el canto y las artes son disciplinas obligatorias. Aquí es raro.

-¿Cuál fue su primer trabajo?

-Un día, leyendo La Voz de Galicia, mi madre vio un cásting en la Fundación Barrié. Buscaban cantantes y bailarines. Me presenté, canté una de Alicia Keys y me cogieron.

-Era el programa Azou, de dinamización lingüística de la Xunta.

-Sí, era para propagar el gallego a través de la música a los adolescentes. Tuvimos clases de canto y baile cinco horas diarias durante dos años.

-Era su sueño hecho realidad.

-Y ya tenía un sueldo. Con esa edad, a mí ya me entraba dinero. Grabamos un disco, varios videoclips y aprendí un montón. Ahí me di cuenta de que sí podría vivir de esto.

-Y cogió las maletas.

-Decidí intentarlo con la canción y el baile. Acabé mi bachillerato como le prometí a mi madre y me fui a Londres a una escuela de artes escénicas. Me saqué el Degree de Perfoming Arts.

-Lleva cinco años viviendo de su profesión. ¿Cómo le ha ido?

-Muy bien. He trabajado como artista en restaurantes en muchos lugares: Marruecos, India, Grecia, Turquía, Saint Tropez, en los Alpes...

-En Francia fue muy feliz.

-Es un país precioso. Me salió un trabajo en los Alpes franceses, así que aprendí francés y me instalé allí. En verano trabajaba en Saint Tropez y en el invierno en la montaña; siempre cantando y haciendo mi show de cabaré en un restaurante.

-¿Cómo es cantar en los Alpes?

-Eso fue una prueba increíble. Piense que allí estamos a menos veinte grados y a 2.000 metros de altitud. Físicamente es un trabajo especial. Bailábamos a menos veinte grados. Me pasé dos años cantando a 2.000 metros de altura.

-Tendrá miles de anécdotas.

-Un día nos quedamos encerrados en la montaña más alta por una avalancha. Nos pusimos un cartón en el culo y bajamos así.

«Grabé un videoclip para French Montana y Daddy Yankee en Marruecos»

Su padre le reñía por ir a ballet, pero su madre la ayudó a perseguir su sueño. Por eso Amanda Arcas la quiere con locura.

-¿Siempre se sintió diferente?

-Toda mi vida ha estado relacionada con cantar y bailar. Yo no sé hacer otra cosa.

-¿Le costó abrirse camino?

-Tuve mucha suerte porque mi madre es muy valiente y nunca tuvo miedo. Me dejó ir a Londres con veinte libras y sin conocer a nadie.

-¿Qué le decía?

-Volver siempre se puede volver, pero ir tiene que ser ahora. La que me echó para adelante fue mi madre.

-¿Cómo se ve en el futuro?

-El baile es una disciplina que no dura para toda la vida y yo ya tengo dos lesiones en mis tobillos.

-¿Coreógrafa?

-No, ni profesora. Aún me queda mucho por aprender y muchas cosas por hacer. Hasta ahora me he centrado más en mi faceta de cantante y de modelo, pero ahora quiero ser actriz. Y como tengo un look latino, estoy probando suerte fuera de España, porque llamo la atención por mi idioma, por mis rasgos…

-Lo de actriz siempre estuvo ahí.

-Sí, yo siempre quise ser actriz como Beatriz Luengo, pero en la escuela de Londres me metían más el baile. Cuando me lesioné, me preparé para cantar y actuar. Una tiene que tener el horizonte abierto y no ceñirse a una cosa.

-¿Y por ahí le sonrió la suerte?

-Sí, me fui a Marruecos a grabar un videoclip para French Montana y Daddy Yankee y luego un restaurante me propuso quedarme allí a bailar. Después, me salió otro videoclip. Total que no volví a Londres ni volví a mi casa.

-Ya encadenó los trabajos.

-Sí, llevo ocho años fuera y cinco trabajando solo de lo mío.

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