Los hombres que encendían la almenara en la Torre

Subían a lo alto para avisar de los peligros que venían del mar y les hacían la comida al pie de la Torre

alfeiran

Capa tras capa fueron desenterrando los cimientos de la Torre de Hércules ( A Coruña). Las excavaciones, realizadas entre 1992 y 1994 y dirigidas por el arqueólogo José María Bello Diéguez, sacaron a la luz los restos de los muros exteriores del faro romano y también diferentes estructuras adosadas a sus paramentos. Entre ellas, en la cara este-noreste de la Torre, descubrieron un pequeño recinto de planta rectangular, de unos 10 metros de largo y 6 de ancho, que hoy podemos ver siguiendo el circuito de visita al yacimiento.

El origen

Inicialmente estaba compuesto por una sola estancia, cubierta de tejas, que, tras sufrir un primer incendio y derrumbe del techo, se vuelve a ocupar y se divide en dos mediante un murete interior. Después sufriría otro incendio, siendo finalmente derribado. Según Bello, los análisis realizados permiten fijar una cronología de ocupación desde el siglo XI al XIII, y que posiblemente fuese levantado «a partir del año 1000 sobre otras construcciones anteriores».

En su interior se encontraron varios hogares para cocinar y por toda la zona exterior había abundantes restos orgánicos de huesos, conchas, espinas de pescado y despojos de marisco. Datos que indican que dicha edificación se dedicaba a cocina y se utilizaba para alimentar a las personas que en esos momentos debían vivir o estar en la Torre. ¿Quiénes eran?

Descifrar el enigma

Dos documentos medievales nos permiten aproximarnos a lo que ocurría. El primero es del 991. Por él sabemos que en ese año el rey Bermudo II donó al obispo de Santiago la ciudad llamada Pharum Brigantium (la actual Coruña), edificada en la antigüedad, y además, por la parte del mar océano, la «pinnam» o torre-atalaya construida por los hombres antiguos (los romanos). El segundo es de 1019 y en él el rey Alfonso V confirma la donación realizada por Bermudo de la «Penna de Faro», la torre de Faro, con sus casatas y «hominibus de alumenariis» o hombres de las luminarias.

Es decir, que en los momentos próximos a levantarse la cocina, la torre de Hércules pasó a ser controlada por los obispos de Santiago y en ella estaban unos hombres encargados de encender luminarias o fuegos. Pero ¿qué fuegos hacían? Dada la época de la que hablamos.

En castellano y gallego existe un término para definirlo: almenara, y es el fuego que se hacía en lo alto de las torres y atalayas para hacer señales y avisar de un peligro. Este sistema de alarmas es muy antiguo y se utilizó en numerosas épocas en las costas para advertir de la presencia de embarcaciones enemigas.

Ese fuego se solía hacer sobre un asiento de hierro o en una cazoleta formada por aros de hierro que recibía el nombre de farol. Así pues a comienzos del siglo XI, unos hombres que cocinaban y comían al pie de la Torre, y que posiblemente vivían en ella, subían hasta su alto para vigilar el océano y en caso de peligro encendían la almenara, posiblemente en un farol, para que fuese visible por todos los que vivían en las comarcas próximas y estuviesen prevenidos hasta en Santiago.

Y... ¿cuál era el peligro? Desde el 844 los barcos vikingos y desde el siglo XI los de los cruzados nórdicos.

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