Día de fiesta real en el paraninfo de A Maestranza

Representantes políticos y sociales se dieron cita en el Rectorado para la visita de Felipe VI


A CORUÑA

El propio rector, Julio Abalde, lo dijo en su discurso. La de ayer fue «unha xornada especial» para la Universidade da Coruña. De tiros largos se puso A Maestranza, donde la visita del rey Felipe VI se empezó a notar ya semanas atrás, con el pintado de la fachada y arreglos varios en las ventanas más visibles para lucir ante tan señalada presencia. Todo tenía que estar a punto para el acto central de las universidades españolas. Porque, aunque un mes después de iniciadas las clases, lo que se celebraba ayer era la apertura oficial del curso para los campus de todo el país. 

No fue casual la elección de A Coruña, ni tampoco la invitación a la Casa Real. La UDC conmemora este año su treinta aniversario, buena efeméride para vestirla de majestuosidad. Y así se hizo, con las mejores galas y todo el boato ceremonial de birretes, togas y puñetas.

Nadie quiso faltar a la cita, ni siquiera el centenar largo de antimonárquicos que se manifestaron fuera. Así, se vio un Rectorado más lleno de lo acostumbrado, pero vacío del personal habitual: fue fiesta también para la plantilla, liberada de acudir a sus obligaciones por razones, entre otras, de seguridad. Tampoco hubo actividad en los campus y, con las aulas vacías, lo que se llenó fue el paraninfo de fabulosas vistas sobre el Atlántico.

Hasta los topes se puso de autoridades y representantes de prácticamente todos los sectores. Del académico, por supuesto, con el presidente de la Conferencia de Rectores (CRUE), José Carlos Alonso, a la cabeza; pero también del político, el empresarial, el jurídico y hasta el militar.

Con su presencia, y una placa descubierta por el rey para recordar la ocasión, correspondieron a una celebración importante para la máxima institución de educación superior de la ciudad, en la que, como recordó Abalde, trabajan más de 2.200 personas, cursan sus estudios más de 19.000 alumnos y cada año se da la bienvenida a su horizonte académico a alrededor de 4.000 jóvenes.

Fue día para recordar que con el nacimiento de la UDC Galicia y España ganaron en el norte un nuevo «centro de cultivo y difusión del saber y la investigación» -rector dixit-, un motor para el desarrollo que, ahora, tres decenios después, afronta nuevos retos «en manifiesta inferioridad de condiciones». Reivindicativo, Abalde habló de recursos, de recortes y de la necesidad de contar con un nuevo «marco presupuestario suficiente» para cumplir la misión para la que se creo: ser referente de la formación, técnica, académica y también en valores humanísticos «propios dunha sociedade aberta e avanzada». Entre ellos, el desarrollo sostenible, la cohesión social, la igualdad de oportunidades, la lucha contra cualquier discriminación y violencia, incluida la machista, y la defensa de valores identitarios como una cultura y lengua propia «que nos abre ao mundo e vincula a Galicia e a España cunha ampla comunidade cultural alén das nosas fronteiras», dijo. Se trata, en definitiva, de hacer honor al lema de la UDC y seguir arrojando luz para el futuro.

Medio siglo de su primer aterrizaje en A Coruña

Ayer, Felipe VI visitó a A Coruña como rey para inaugurar el curso universitario, pero su primera estancia en la ciudad data de hace ya medio siglo. Fue el 4 de agosto de 1969, tenía poco más de año y medio. El fotógrafo Alberto Martí lo retrató en brazos de su niñera recién bajado del avión en Alvedro, a donde llegó con su madre y hermanas. Foto Alberto Martí 

Felipe VI insta a la Universidad a liderar el desafío de la transformación digital

Rosa Domínguez
El ministro Pedro Duque y el presidente Feijoo estrechan sus manos en presencia del rey Felipe VI y del rector Julio Abalde
El ministro Pedro Duque y el presidente Feijoo estrechan sus manos en presencia del rey Felipe VI y del rector Julio Abalde

El rey defiende en A Coruña el papel de la educación en el desarrollo democrático

Felipe VI abrió ayer en la Universidade da Coruña el curso reivindicando como «objetivo irrenunciable» de la institución académica «educar a ciudadanos instruidos y con capacidad de juicio, personas comprometidas con el futuro de su comunidad» y, en definitiva, que «contribuyan a sostener una sociedad democrática, autocrítica y abierta a un mundo globalizado, interdependiente e interconectado».

El rey invocó el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, que ya en 1876 estableció la necesidad de que la educación garantizase la formación profesional y «antes que todo eso, personas capaces de concebir un ideal», citó el monarca. El jefe del Estado habló también de los desafíos de la Universidad, cuya actividad «durante los años de la crisis se vio muy afectada», recordó, para afrontar «la inminente transformación tecnológica». La inserción laboral de los titulados, la modernización, la internacionalización o la captación de talento investigador, incluido el emigrado, son, en su opinión, deberes de la institución como puntal para hacer frente al impacto que tendrán en el mundo laboral y social la tecnología y la automatización inteligente «a un ritmo vertiginoso». Ante este escenario «es necesario plantear cuanto antes el mejor modo de preparar a nuestros jóvenes para los nuevos empleos digitales», un desafío «complejo» que ha de hacerse «de modo que puedan orientarse los desarrollos técnicos en beneficio de toda la sociedad». Sostuvo que las universidades deben estar preparadas para afrontarlo, aunque sin olvidar los saberes humanísticos. 

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