El mensaje positivo de la leucemia

Noa, de 11 años, impulsa hoy un mercadillo en O Temple a favor de Asanog una entidad que apoya a niños oncológicos s y con el que quiere visibilizar la donación


oleiros / la Voz

Noa, que ahora tiene 11 años, es competitiva y jugaba al fútbol. Una petición de cambio al entrenador a finales de mayo del 2018 y su insistencia en que estaba cansada hizo saltar las alarmas a sus padres, que ya estaban preocupados por su aspecto, ya que su piel se tornaba amarilla. En el hospital Teresa Herrera le diagnosticaron leucemia. «Era rara, la primera que se daba en el hospital en A Coruña, la mixta, no hay tratamiento y la atacaron con el de linfoblástica, pero no hubo resultados ni a la semana ni a los quince días y nos dijeron que necesitan un trasplante de médula», relata su madre, Cristina Álvarez, que ahora no se cansa en insistir la necesidad de apoyar la donación de médula. «Hasta yo pensaba que era más complicado, pero es como una analítica», insiste quitándole hierro y animando a ayudar a personas como su hija para las que supone casi su única alternativa.

En el caso de Noa, la hermana, que tiene 7 años, no era compatible, los padres, resultaron serlo solo al 50 %, pero tuvieron «la gran suerte» de dar con un donante compatible al 100 % con ella. Esta alegría se vio empañada porque descubrieron, lo que la madre llama «piedras en el camino», un problema en el colón y también en el corazón, debido a la quimioterapia. «Nos hablaron de un posible trasplante de corazón, también, pero como tuvieron que esperar se fue regenerando, el cardiólogo, que es un crack, acertó con la medicación y se pudo hacer el trasplante de médula el 16 de enero en Santiago», dice la madre, que afirma que la enfermedad ha mantenido en vilo a la familia durante un año. El padre de la pequeña ya volvió a trabajar, pero ella continúa de baja. «En el caso de mi hija, el trasplante duró 14 minutos exactos, debía de ser muy buena calidad y ese poquito le salvó la vida», comenta.

«Fue muy duro»

«El trasplante fue muy muy duro, tuvimos, por lo menos, 40 días encerradas en una habitación en aislamiento», rememora al mismo tiempo que agradece el trato recibido por el personal sanitario y también por el de Asanog, la Asociación de Ayuda a Niños Oncológicos de Galicia. Para ayudar a esa entidad han organizado para este sábado, en el parque Ramón Barba de O Temple, de 11.00 a 14.00 horas, un mercadillo para recaudar fondos. «No nos dejaron solas en ningún momento, nos traían de todo: juegos, cosas para que ella se entretuviera y hasta una bici estática para que se moviera un poco», explica Cristina, que dice que fue «Noa quien decidió que la recaudación fuese para ellos». Lo hacen en Cambre porque es donde estaba la academia de inglés donde iba la niña, que se volcó en la propuesta, y han logrado el apoyo del Concello.

Noa va recuperando la normalidad poco a poco. «Ahora ya está yendo al cole», explica la madre de una pequeña que cursa sexto de primaria en el colegio Juana de Vega de Oleiros y que logró sacar quinto gracias a su tesón, ya que es buena estudiante, y a los profesores con los que contó en el hospital y en casa. «Sacó el curso con muy buena nota», explica una madre orgullosa de su valentía y que no deja de reconocer el trato recibido por sus compañeros. «Llegó sin peliño a la escuela e hinchada y los niños se portaron de 10», resalta.

«Aún no puede jugar el fútbol como quería, no puede hacer mucha actividad, tiene que recuperarse y aún está tomando medicación contra el rechazo y cambiando al grupo sanguíneo del donante», explica la madre que insiste en que hay que desterrar falsos mitos de la donación y apostar por gestos que salvan vidas.

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