Las casas centenarias, las nuevas reinas del mercado inmobiliario

El furor de la obra nueva se desinfla en el centro ante el auge de la rehabilitación


a coruña / la voz

«Es volver a la raíz», dice Mirita Martínez. Trabaja para la Sanitriber, la empresa gallega, con base en Bergondo, que se ha convertido en la inquilina de una de las joyas modernistas de la ciudad. Están el número 100 de San Andrés, en un edificio de Ricardo Boán y Callejas levantado en 1912. En el bajo están la tienda y en la primera planta un show room. «Podríamos haber escogido otro local más grande, pero queríamos estar en el centro. No hay ningún edificio como este», dice su compañera, Carolina Campos. En Madrid tienen otra tienda, en la boyante calle Salamanca.

La de San Andrés es una calle llena de más contrastes. Aúna la mayor cifra de edificios centenarios deshabitados en peligro, según un estudio de la Universidade da Coruña (UDC) titulado Empty Coruña? (¿A Coruña vacía?), que cohabitan con los andamios de las reformas más exclusivas.

Como «los de antes»

«Suministramos elementos de construcción de una calidad alta. Trabajamos con arquitectos e interioristas. Cada vez nos demandan más productos que se parezcan a los de antes», desvela Carolina Campos.

Por un piso como en el suyo, el edificio donde alquilan tiene cuatro alturas, se pagan hasta 1.100 euros al mes. No es una factura apta para todos los bolsillos. «Si tienes una casa con más 60 o 80 años y la rehabilitas bien, tiene un plus. Siempre están en las mejores localizaciones, en el centro», apunta Adrián Varela. Su empresa, Vitureira Bouzas, fue la que llevó a cabo la reforma en este inmueble. Ahora, trabajan en otros tres. La mayoría, en la Ciudad Vieja.

En la Ciudad Vieja los precios ahora están más altos, pero es lo mejor que podemos hacer

«Compro edificios emblemáticos en la zona centro para darles la vida que tenían antes», cuenta el propietario de todo el inmueble. Prefiere no dar su nombre. En la calle Real tiene otros tres edificios, completos, a su nombre. Cuando se hizo con ellos estaban en un estado «delicado», de conservación. El negocio consiste en rehabilitarlos para alquilarlos. «El precio de un edificio como este de San Andrés va de los 700.000 euros al millón. Los alquileres tienen que compensar la inversión. En la calle Real pueden subir a 800 euros», apunta.

Un bum que sube el alquiler

«El auge de este tipo de compras empezó en el 2017. Ahora incluso está habiendo reventas. Cuando te haces con una casa así tienes que saber que no va a haber una rentabilidad inmediata. Los plazos dependen de Patrimonio, de la Xunta, y del Ayuntamiento. Esperé por trámites más de tres años y medio. A veces, los edificios tienen protegidos elementos que ya no existen. Si las ciudades quieren que estas construcciones no se vengan abajo hay que agilizar las licencias. En Vigo es más fácil. Tienen, ex profeso, una oficina para ayudar con el papeleo. Aquí, sin embargo, es siempre a todo que ‘no’», critica el propietario del número 100 de San Andrés. «En la Ciudad Vieja los precios ahora están más altos, pero es lo mejor que podemos hacer por recuperar el centro de la ciudad, como vemos que se hace en Europa. Aquí le dimos la espalda durante años a este patrimonio», quiere destacar el lado bueno de este alza Carolina Campos.

Hay edificios que tienen protegidos elementos que han desaparecido, en Vigo es más fácil

Restaurado y fiel a su creador, así es el piso del (casi) millón de euros

m. méndez
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Restaurado y fiel a su creador, así es el piso del (casi) millón de euros La rehabilitación impulsa el mercado inmobiliario de los edificios más exclusivos

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Durante décadas no se tocó nada. El número 11 de la plaza de Lugo ( A Coruña) estuvo a punto de perder las policromías de los cisnes de su fachada y la madera cruda de su escalera helicoidal en forma de colo truncado. El único tratamiento que recibieron sus escalones y su pasamanos fue «la limpieza con lejía, que fue comiendo la parte blanda de las vetas», cuenta el restaurador Paco Muiños. Su empresa, Arteca, de la que es el responsable de proyectos, se encargó hace ocho años de la rehabilitación de las dos fachadas del inmueble modernista ideado por el arquitecto Manuel Reboredo. Ahora acaban de finalizar la segunda parte del proyecto, la recuperación de las zonas comunes de la Casa de los Cisnes, como así se conoce por sus azulejos. «Que esté reformado aumenta su valor», dice Muiños.

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