Ultimátum del Ayuntamiento en Nostián

La gestora de la planta tiene tres días para iniciar la retirada de 12.000 toneladas de rechazos


a Coruña / La Voz

El Ayuntamiento de A Coruña requirió ayer a la empresa Albada, gestora de la planta de reciclaje de residuos de Nostián, para que en el plazo de tres días empiece a retirar las 12.000 toneladas de rechazos -desechos que no pueden ser reutilizados- que se acumulan en las instalaciones. Si la gestora no cumple en el «improrrogable» plazo previsto, el Ayuntamiento asumirá esa tarea y pasará la factura a la empresa.

La concejala de Medio Ambiente, Esther Fontán, explicó que la decisión se ha tomado de acuerdo a los informes de los técnicos municipales, que han visitado la planta «una media de dos veces a la semana», con el objetivo de salvaguardar la seguridad de los trabajadores y la calidad medioambiental de la ciudad.

Fontán se mostró esperanzada de que la empresa, que evitó comentar la decisión municipal, inicie la retirada en el plazo requerido y no sea precisa la intervención directa del Ayuntamiento.

El origen de la crisis

Sin vertedero. La Dirección Xeral de Calidade Ambiental de la Xunta prohibió a Albada utilizar el vertedero de Grixoa, en Santiago, donde depositaba los rechazos procedentes de A Coruña. Siete días más tarde, la empresa comunicó a la Xunta una situación de «emergencia sobrevenida», ante la imposibilidad de que otros gestores se hiciesen cargo de los residuos. La firma propuso que la situación se solventase depositando los rechazos en el vertedero de la propia planta de Nostián, en el que queda capacidad. El anterior gobierno era reticente a esa posibilidad, ya que temía que repercutiese en la posterior obligación de sellar el vertedero, y en quién asumiría el coste de esa obra. Cerrada esa vía, la empresa continuó almacenando los rechazos en las explanadas y vías de la planta.

El anterior gobierno no tomó medidas directamente, sino que el 10 de mayo solicitó a la Xunta que actuase. El 21 de mayo, a seis días de las elecciones, envió el primer requerimiento a la empresa para que sacase los rechazos, aunque sin un plazo límite. Más tarde, el 9 de julio, pese a las peticiones del nuevo gobierno local para que diese tiempo a buscar una solución, a las que no contestó, la Xunta abrió un procedimiento sancionador contra Albada.

La acumulación

Más de 100 toneladas al día. Sin un vertedero al que enviar los restos del proceso de reciclaje, las zonas libres de la planta se fueron llenando de balas de rechazos inorgánicos y, la planta de afino, de balsas de rechazos orgánicos. Los técnicos municipales, que visitaron la planta por última vez este lunes, calculan que hay acumuladas unas 7.200 toneladas repartidas en balas y otras 3.600 toneladas de afino.

Los informes concluyen que las balas se incrementan a un ritmo de 80 cada día, excepto sábados y domingos. Cada una de ellas pesa 870 kilos. Mientras, el afino se acumula a unas 36 toneladas diarias, también con la excepción de los fines de semana.

Los riesgos

«Situación crítica». Los técnicos municipales consideran que «la situación de la planta es crítica». Por un lado a causa de la gran cantidad de residuos almacenados y su continuo aumento. Por otro lado por las consecuencias de ese almacenamiento.

En sus informes, los funcionarios explican que las balas se están depositando en una de las vías de acceso al antiguo vertedero, que presenta una «pendiente considerable», por lo que es posible que se produzcan «corrimientos de la masa de residuos».

En esa zona no existen hidrantes ni medios de extinción de incendios, señalan los técnicos, y el riesgo de que se produzca un fuego se ha incrementado «sensiblemente» con las condiciones meteorológicas de estos días.

Además, los funcionarios señalan que el ambiente donde se acumula el rechazo de afino impide trabajar «sin disponer de los medios de protección correspondientes, siendo la respiración difícil». Esa circunstancia es resultado de la «emisión de diferentes gases como consecuencia dos procesos biolóxicos» de esos residuos. Es más, los técnicos detectaron la aparición de «numerosas larvas». Por ese motivo, el 11 de julio se requirió a Albada que detallase qué medidas está aplicando contra esos problemas y la posible aparición de roedores y otros animales «susceptibles de producir plagas».

Fontán insistió ayer en que esas circunstancias han llevado al Ayuntamiento a marcar un plazo máximo, con el objetivo de evitar riesgos a los trabajadores.

La solución

Salida ordenada. El Ayuntamiento ha exigido a Albada que saque los rechazos mientras mantiene las operaciones habituales en la planta. El plan pasa por que las 12.000 toneladas se retiren por completo en un plazo de cuatro meses. Para todo ello será necesario utilizar entre 24 y 36 camiones en horario diurno de lunes a viernes, de forma que cada día saldrían de Nostián entre 135 y 150 toneladas de rechazos. Esa operación podría desarrollarla la empresa o, de acuerdo a lo anunciado ayer, el Ayuntamiento de forma subsidiaria.

El destino

Un gestor privado. Fontán explicó que el Ayuntamiento ha solicitado presupuestos a tres operadores que podrían hacerse cargo de los rechazos. También Albada, en los últimos meses, mantuvo distintos contactos. Todo indica que la elegida no será la planta pública de Sogama, que incluso tras la intervención de Feijoo ofrecía un precio de 55 euros por tonelada más IVA, inasumible para la instalación coruñesa. El candidato más probable es Gestan Medioambiental, en Arteixo, que ya trata los rechazos del Consorcio de As Mariñas.

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