El gran cetáceo de agosto del 66

Un colosal mamífero marino descargado en A Coruña despertó expectación entre los trabajadores del Muro, donde fue subastado


A coruña / la voz

No por frecuentes, los varamientos de mamíferos marinos dejan de ser cautivadores y inquietantes a un tiempo. Constituyen ocasiones únicas para observar de cerca a estos legendarios ejemplares, pero a la vez la manifestación de un error en la cadena de la vida, que se cierra con el extrañamiento de ocurrir en un lugar contra natura. A nuestras costas han llegado infinidad de especies, en los últimos meses sin ir más lejos, por sus propios medios o ayudadas por la flota pesquera. Es el caso del cetáceo que en agosto de 1966 sorprendió a todos cuantos pasaron por el Muro y que llegó a bordo de un pesquero a la lonja, donde fue subastado. Faltaban veinte años para la primera moratoria y sentarse a la mesa para almorzar ballena, como en Noruega o Japón, todavía era posible. Lo recuerdan los hijos del exportador de pescado Alejandro Comí Fontanals (en el centro de la imagen, con americana y camisa blanca, al lado de un niño), que un día llevó el exótico manjar al comedor familiar de la plaza de Vigo. «Yo era ya mayorcito, no podía ser la ballena de la foto», explica su hijo Francisco, que conserva nítida la impresión de aquel bocado. «Era un bistec de ternera, sin más, en sabor y color, carne roja, mamífero», explica ilustrativo el logopeda. Foto: Alberto Martí.

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