Pedro Rey: «Me considero tintinófilo, pero casi sin querer me he convertido en tintinólogo»

Muestra parte de su colección sobre el personaje de Hergé en Viñetas desde o Atlántico


A Coruña / La Voz

Es toda una autoridad en lo que a Tintín se refiere. Economista e informático, Pedro Rey posee una de las más completas colecciones sobre el personaje de Hergé del país y, aprovechando que se cumplen 90 años desde la primera edición de las aventuras del siempre joven reportero, el salón del cómic de A Coruña, Viñetas desde o Atlántico, ha llevado parte de estos tesoros que conserva este tintinófilo gallego hasta el Palacio Municipal de María Pita.

-¡Vaya colección que ha juntado usted!

-Pues es una parte relativamente pequeña de mi colección. Basta pensar que están expuestos unos 125 libros, y que tengo entre 600 y 700 en casa.

-¿Hay ejemplares de todas y cada una de las ediciones que se han hecho?

-No. Tengo ejemplares de cada una de las reediciones especiales que se han hecho, pero no tengo ni de lejos todas las ediciones que hay. Necesitaría un almacén para guardarlas.

-¿Da para tanto Tintín?

-Da para muchísimo. Y no tanto en España, donde hay bibliografía relacionada con Tintín pero no mucha si lo comparamos con los países francófonos como Francia o Bélgica, donde cada año salen libros nuevos sobre este personaje.

-El director de Viñetas desde o Atlántico, Miguelanxo Prado, diferenciaba al referirse a usted entre los términos tintinófilo y tintinólogo. ¿Cómo se define usted?

-Me considero más tintinófilo, aunque de tanto leer y tanto dedicarle horas a esta pasión se convierte uno casi sin querer en tintionólogo. De todos modos no quiero dejar de pensar que esto se trata de un hobby, una pasión, más que una obsesión o algo que llegue a quitarme el sueño.

-No quiere convertirlo en un trabajo.

-Me temo que en España es imposible ganarse la vida con el mundo del cómic a no ser que seas un gran dibujante. Nos falta todavía esa cultura que sí tienen otros países de aceptar el cómic como una fuente de transmisión de cultura, que en Francia denominan el noveno arte.

-¿Dónde está el secreto del éxito de Tintín?

-Quizá el secreto esté en el propio personaje, que vive unas aventuras que en gran parte son realistas, aunque haya episodios que se salgan de lo común como cuando viaja a la luna. Le pasan cosas que podrían pasarle casi a cualquiera. Es un personaje que representa unos valores muy buenos como la amistad, la defensa de los desprotegidos, la confrontación con los problemas o la ayuda al prójimo. Y no es un superhéroe, así que es más fácil cogerle cariño.

-Pero no todos los libros de Tintín tienen la misma calidad.

-Hay que diferenciar las primeras obras de Hergé de las últimas. Las del principio eran más fantasiosas, dibujadas en los años 30 y 40 y dirigidas a un público infantil. Se publicaban semanalmente, y son muy distintas de los posteriores libros, concebidos ya como historias unitarias de 62 páginas, con un guion más elaborado y estructurado. Las primeras son historias demasiado simples, planteadas como una sucesión de gags. Y aunque después se reeditaron adaptadas al formato libro, siguen sin ser tan buenas como las últimas. Poco a poco se fue cuidando más el guion hasta llegar al que se considera la obra cumbre de Hergé, Las joyas de la Castafiore.

-¿Qué libro suele recomendar de Tintín?

-Me quedo con tres. La isla negra es el que más me divirtió cuando era pequeño, es una aventura perfecta y muy actual. También es el que suelo recomendar para empezar a leer. Pero con ojos adultos ya me quedo con Las joyas de la Castafiore, es un guion sublime que te mantiene enganchado aunque parezca que no pasa nada. Y le tengo también un cariño muy especial a Tintín en el país del oro negro porque fue el primero que leí cuando tenía 6 años.

Todo agosto. Pedro Rey, que tiene un blog llamado Yo aún diría más... (www.pedrorey.com) mantendrá sus fondos expuestos en María Pita hasta final de mes.

«Todos tenemos nuestros momentos Haddock y Tornasol»

Aunque leyó su primer libro de Tintín siendo un niño, Pedro Rey no desarrolló su pasión por el personaje hasta que profundizó en la obra de Hergé.

-¿Cuál fue el libro que le convirtió en tintinófilo?

-El museo imaginario de Tintín. Explica el proceso creativo de Hergé, su estilo de línea clara, lo minucioso que era a la hora de documentarse para cada historia, las referencias al mundo real que hay en sus libros. Ahí me di cuenta de su riqueza.

-¿Tiene algún personaje favorito?

-El personaje que más gusta desde la primera viñeta es el propio Tintín, te ves reflejado porque es el eterno joven al que le pasan todas las aventuras. Pero a medida que vas avanzando te das cuenta de que hay otros personajes totalmente imprescindibles, como el capitán Haddock, que es el contrapunto perfecto a Tintín con su furia y sus meteduras de pata derivadas del alcohol. O la chifladura de Tornasol y la estupidez de Hernández y Fernández. Creo que a lo largo de nuestras vidas todos tenemos nuestros momentos Haddock, momentos Hernández y Fernández y momentos Tornasol.

-¿Cuál es la joya de la corona de su colección?

-Está expuesta. Es el material relacionado con la primera traducción que se hizo al castellano en 1952 en Bélgica. Son documentos originales, únicos, en los que se puede ver que en un primer momento Tornasol iba a llamarse profesor Mariposa. Y dos ejemplares conocidos como el Medallón, que tienen una historia maravillosa, porque se intentaron vender en España en 1952 y no tuvieron éxito, así que se llevaron de vuelta a Bélgica y se quemaron las tapas de la mayoría. Es algo casi imposible de conseguir.

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