La torre de Hércules hace agua: las humedades del patrimonio mundial

El Ayuntamiento prepara obras en la Torre para eliminar las goteras y evitar caída de materiales


A Coruña

Diez años después de recibir el título de patrimonio mundial, la torre de Hércules afronta problemas de mantenimiento que incluyen filtraciones de agua y caída de materiales en algunas de las salas. Según fuentes del Ayuntamiento, esas dificultades ya han sido analizadas, y el Consorcio de Turismo encargó en julio un estudio de las mismas y de las obras necesarias para corregirlas. Se estima que el coste de esas tareas superará los 100.000 euros.

Uno de los principales problemas de conservación son las filtraciones, que se pueden observar a simple vista y afectan a distintos puntos del monumento.

Uno de ellos es el área de acceso de visitantes, donde aparecen de forma habitual desde los años 90, cuando finalizaron las obras para cerrar la excavación.

La humedad, combinada con el mero paso del tiempo, ha afectado a los elementos metálicos, aunque solo de forma superficial. Esas piezas deberán ser saneadas, ya que son muy visibles durante todo el recorrido museístico.

También será preciso intervenir en el túnel de acceso, tanto en las paredes como en los elementos metálicos. Una vez más los problemas son derivados de las filtraciones, que obligarán a repintar tanto los paramentos como a sanear las piezas metálicas.

Ese problema es común tanto al exterior del monumento como a diferentes salas de su interior. Las manchas derivan tanto de la humedad como de la oxidación de elementos metálicos. En el exterior se concentran alrededor de los canalones y de la instalación del pararrayos, que contiene piezas no inoxidables. Las manchas de oxidación también han aparecido en algunas juntas donde se han dejado monedas incrustadas, una moda que hasta ahora no había afectado demasiado a la torre de Hércules.

Un punto en el que aparecen filtraciones con frecuencia es la sala Giannini, que presenta manchas en su techo. En principio estarían provocadas por la erosión del mortero que mantiene unidas las piedras que componen la fachada del monumento. Ese problema también existía en el año 2008, cuando se hicieron mejoras en las juntas de todo el edificio justo antes de la concesión del titulo de patrimonio mundial.

El otro problema más importante del inmueble es el desprendimiento de materiales, que afecta a tres de las salas: 0D, 2D y, especialmente, la 0B, que es de paso para subir y bajar del faro.

La mayoría de las caídas de material se reducen a polvillo o pequeños fragmentos de fábrica romana, pero podría suponer un cierto riesgo para los visitantes. Por eso, hasta que se retomen los trabajos de restauración, la propuesta pasa por instalar mallas metálicas que, una vez arreglados los techos, podrían reutilizarse en otras salas si es preciso.

Finalmente, también hay elementos modernos con problemas de conservación. Un ejemplo es la iluminación, que en algunos puntos es inexistente y en otros se ha averiado, lo que ha provocado algún incidente ocasional a los visitantes. Otro ejemplo son las planchas de latón que cubren el centro de atención a los visitantes situado en el exterior y construido hace 10 años. Algunas de ellas han sido sustraídas durante los últimos meses, probablemente por el valor del metal.

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