«Adelanto una hora la salida del trabajo para entrar en Oleiros»

Trabajadores y vecinos de Perillo y O Temple padecen casi a diario las retenciones de tráfico en distintos tramos de la N-VI


Oleiros

Los conductores confirman que los puntos más «calientes» del tráfico en los accesos a la ciudad coruñesa y su área metropolitana son Alfonso Molina, el puente de A Pasaxe y la N-VI. De hecho, indican que cualquier pequeño accidente puede colapsar estos tres puntos causando retenciones kilométricas en horas punta. También señalan que los cambios provisionales en la AC-12 a la altura del Sol y Mar (hace un año se eliminaron los giros a la izquierda) permiten una circulación más fluida en este cruce pero no evita el embudo que se forma a la altura de O Seixal, en la Costa da Tapia (término municipal de Cambre) así como en las nuevas rotondas de O Carballo, donde los carriles confluyen en tan solo uno. «Se puede evitar cruzar el puente y la Avenida das Mariñas cogiendo la AP-9 en Alfonso Molina y saliendo en O Temple. Pero allí te encuentras con más retenciones», explica una vecina de Oleiros. En este sentido, profesionales del sector del transporte señalan que no hay forma de «escaquearse» porque todas las vías confluyen en «ratoneras». «Y los que vamos a Bergondo o Ferrol por trabajo no podemos estar dos horas circulando en caravana», indica un transportista. «Es que el problema es global. Yo paso todos los días por la N-VI y no tengo forma de evitar los atascos. Vaya por donde vaya. De hecho, adelanto una hora la salida del trabajo para poder llegar a tiempo a recoger a mis hijos en Oleiros, porque sé lo que tardo en llegar a pesar de ser una distancia corta», explica una vecina.

Aunque son múltiples las infraestructuras que siguen pendientes en la comarca coruñesa, el Ministerio de Fomento acaba de aprobar esta semana el proyecto para soterrar la N-VI en el cruce del Sol y Mar, con un coste de 12,57 millones de euros. Desde la Plataforma pola Humanización da Avenida das Mariñas inciden en que la AC-12 no solo supone un problema de seguridad vial para los vecinos de Perillo sino que también «impide la convivencia normal del pueblo» y divide la localidad en dos. «Además, el desarrollo de Perillo está bloqueado por una auténtica autovía en zona urbana», añaden. Consideran que los problemas de tráfico se generan por la gran cantidad de trabajadores que entran y salen de A Coruña y tienen que pasar por Oleiros, «y que no tienen otro medio para llegar a su puesto de trabajo que el vehículo particular. A las doce del mediodía no suele haber atascos. Estos se producen, sobre todo, en las horas de entrada y salida a los puestos laborales», señala Ignacio López, uno de los portavoces de esta plataforma creada hace años para demandar la humanización de la N-VI.

Carretera de paso

Asegura también que la AC-12 se ha convertido en una carretera de paso y que tanto vecinos como trabajadores no disponen de una alternativa eficaz de transporte metropolitano. «El entorno de la AC-12 es una zona urbana metropolitana y por eso es necesario abordar la movilidad desde un punto de vista metropolitano. De hecho, la N-VI no es solo una vía de acceso a la ciudad coruñesa, por la que transitan a diario casi 80.000 vehículos diarios, sino que el área de influencia de la ciudad se ha ampliado casi hasta Betanzos». Añadió que, en este sentido, no creen que el proyecto de soterramiento del Sol y Mar vaya a solucionar el problema que sufren los vecinos de Perillo y los atascos: «Hay que buscar alternativas de futuro, porque se da la misma solución para el tráfico en este punto con los mismos criterios que hace cien años: ampliar la carretera».

Inés Rey se comprometió a tener listo en un año un plan de movilidad

La socialista Inés Rey, poco después de acceder a la alcaldía en la nueva corporación coruñesa, planteó las prioridades que tendrá que asumir su gobierno en los próximos cuatro años de mandato. Entre ellas anunció tener listo en el primer año de su gestión un plan de movilidad y espacio público, elaborado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, así como impulsar la reordenación de las líneas de autobuses y la creación de una malla de carriles bus en las principales arterias de la ciudad.

El nuevo gobierno local es partidario de mejorar la avenida de Lavedra, aunque no de implantar más carriles. También defiende la necesidad de construir el Vial 18 para conectar la tercera ronda y la AP-9 y, de esta forma, reducir el tráfico que pasa por Alfonso Molina. Inés Rey anunció además una reforma del tráfico en las inmediaciones del túnel de la Marina y pretende desbloquear el proyecto para que, de forma definitiva, se aborden las obras de la nueva estación intermodal. En cuanto al transporte público, la alcaldesa socialista se comprometió a una remodelación completa con la modificación de las líneas así como a crear un consorcio para coordinar el transporte metropolitano, eso sí, con la colaboración de la Administración autonómica. En este sentido, el gobierno local ha solicitado ya a la Xunta «una negociación conjunta» para definir el proyecto de explotación de los servicios públicos de transporte regular, «ya que el plan difiere del vigente de accesibilidad de transporte metropolitano».

Algunas de estas mejoras no dependerán directamente de la Administración local. En todo caso, el delegado del Gobierno, Javier Losada, apuntó hace unas semanas que el gobierno municipal podrá tratar directamente con el Ministerio de Fomento sobre las obras más importantes, como la ampliación de Alfonso Molina, mientras que la intención de Rey es mantener en los planes aquello que funcione y mejorar lo que se pueda, abriendo la puerta a modificar de nuevo el proyecto. Se mantiene, en todo caso, el compromiso de ampliar para aliviar atascos e incrementar fluidez, como también la intención de humanizar el entorno.

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