Las deportivistas de Riazor Girls han reabierto el eterno debate del himno del Deportivo. Acaban de publicar su bonita cover de 1906, A forza de Hércules, aquella canción de Jesús Suárez (Mar de Fondo) que se convirtió hace algún tiempo en el himno oficioso del club. ¿Y el oficial? El rock del Deportivo, de Gandy, que grabó en versión instrumental la Orquesta Sinfónica de Galicia, parece que ha caído en el olvido. Una lástima, porque algunos de los equipos más felices del mundo saltan al campo bajo los acordes de sus himnos oficiales u oficiosos (qué más da). Por ejemplo, el St. Pauli pisa el césped con Hells Bells, de AC/DC, a todo volumen en la megafonía de su cancha de Hamburgo. Y qué decir del Manchester City, que tiene la fortuna de contar entre sus socios con los hermanos Gallagher, así que acaban de celebrar la Premier al ritmo de Wonderwall, de Oasis, con Noel pimplándose unas cervezas en el vestuario entonando la pieza junto a los jugadores de Guardiola.

En Riazor, ya que no acaban de funcionar las partituras, tendremos que buscar una sintonía que reanime a una afición ya bastante castigada por los resultados. Se puede explorar la historia musical de A Coruña a la caza de algo de Radio Océano (Como o vento) o incluso de Viuda Gómez e Hijos, que con su Solución suicida nos vendría al pelo para retratar las últimas temporadas en la hierba de la avenida de La Habana. También podemos revisar aquello de Yo soy un animal, del legendario Sporting Transilvania que tenía a Manquiña de vocalista. Sí, el mismo Manquiña que añora al Dépor en Airbag.

A falta de que Xoel dé un paso al frente y nos regale una canción que dure otros cien años de deportivismo o de que, ahora que son coruñeses de toda la vida, Julián Hernández o Antón Reixa compongan un himno de hermandad Norte-Sur, habrá que rebuscar entre los clásicos a ver si alguno reaviva nuestro ánimo mientras los jugadores calientan motores en el túnel de vestuarios. La solución nos la van a dar -quién si no- Los Chunguitos. Y no por su Dame veneno, que quiero morir, que, visto lo visto los últimos años en Riazor, también nos valdría de sobra para retratar el sentimiento de la grada. No. Me refiero a Me quedo contigo. Parece escrita expresamente para esta afición incombustible. Y, por supuesto, la versión que tiene que sonar por los altavoces del estadio a todo trapo es la de Rosalía, que canta como nadie la razón de ser del Deportivo: «Si me das a elegir entre tú y la riqueza, con esa grandeza que lleva consigo, ay, amor, me quedo contigo. Si me das elegir entre tú y la gloria, para que hable la historia de mí por los siglos, ay, amor, me quedo contigo». Si eso no es ser deportivista hasta las cachas, yo ya no sé.

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Rosalía canta el himno del Deportivo