Mucho más que bicis de colores

«Móvete co corazón». Así se llama el programa de rehabilitación cardíaca infantil del Hospital Teresa Herrera. Solo tres centros públicos en España cuentan con esta unidad


a coruña / la voz

Son mucho más que unas bicis estáticas de colores. Están en el materno como parte de una unidad de la que apenas existen un par en la sanidad pública. Es el área de rehabilitación integral, creada con apoyo de la Fundación María José Jove. Móvete co corazón es el proyecto que desarrollan junto al Hospital de Día del Teresa Herrera, en una sala con aparataje especialmente apropiado para niños. «Algo que no es habitual», recalca Fernando Rueda, cardiólogo y responsable del proyecto. Los médicos les llaman cicloergómetros, ergómetros, espirómetros... aparatos junto a los que trabaja un equipo multidisciplinar dea cardiólogos infantiles, fisioterapeutas, médico rehabilitador y enfermería especialmente entrenada.

Cuatro días por semana por la mañana y dos por la tarde, la sala es de los cardiólogos pediátricos. Las mañanas se dedican a realizar pruebas y ya por la tarde se desarrolla la rehabilitación. «Viene el niño a hacer ejercicio», resume Rueda, que valora la importancia de poder llevar a cabo pruebas funcionales: «Antes no se podía a ciertas edades, no había bicis para niños, no le llegaban a los pedales». Ni tampoco una cinta rodante con apoyos para que no caigan los pequeños.

Con pruebas funcionales

El número de pruebas «ha crecido exponencialmente», indica el cardiólogo, que insiste que «en España solo hay otros dos proyectos similares consolidados, en el Gregorio Marañón y en el 12 Octubre. En Donosti están empezando». Hace cinco años, las ergoespirometrías a niños, prueba de esfuerzo con consumo de oxígeno, eran cero. En el primer trimestre del 2019 fueron 45.

«Necesitábamos esta sala y este programa porque el objetivo es habilitar a una persona para que sea un individiduo más de la sociedad en todos los aspectos, no solo en el bombeo de sangre», recalca. Y más cuando se trata de niños que han de jugar para aprender, hacer amigos, ganar autoestima, adquirir hábitos saludables... crecer en definitiva.

A diferencia de los adultos, donde ya existe experiencia, «no intentamos rehabilitar un corazón infartado», dice, sino que son equeños que, en su mayoría, ya nacen con patologías muy complejas. De modo que el programa de rehabilitación «les va a ayudar físicamente, pero también les va a permitir hacer deporte como parte de su desarrollo».

«Que un niño pueda jugar con seguridad no solo mejora sus condiciones físicas»

El equipo de rehabilitación lo forman las cardiólogas Irene García y Ángeles Fuertes, el rehabilitador Jorge Cabrera, la fisioterapeuta Mónica Menéndez y la supervisora Lorena Souto. Al frente está Fernando Rueda, responsable de la Unidad de Cardiología Infantil del Chuac

-¿Qué es lo mejor del programa?

-No es solo para mejorar las condiciones físicas, que también, porque sabemos que si el cardiópata hace ejercicio mejora su condición y tiene menos complicaciones. Pero es que además son niños, nada tiene que ver que pueda jugar con sus compañeros con más capacidad y seguridad.

-¿Cómo se decide hacerlo?

-Con el examen de capacitación funcional se valora la situación médica del niño valiéndose de las pruebas y, a partir de ahí, se le diseña un plan específico de actividad deportiva que le sirva en casa y en el recreo, como una forma de generar una guía de seguridad.

-¿Para qué tipo de pacientes?

-Para niños con una patología congénita, bastante habituales en el Teresa Herrera, ya que es centro de referencia no solo en Galicia, sino a nivel nacional. De relevancia especial son los niños trasplantados o con hipertensión pulmonar. Pueden haber sido operados o no, se puede hacer antes o después de la intervención o incluso puede que no tengan que ser operados después. La rehabilitación, por ahora, es para niños próximos al hospital porque exige varias sesiones semanales. En un futuro podríamos trabajar con máquinas de monitorización a distancia. E, independientemente de su lugar de residencia, sí se benefician todos de las pruebas de capacitación funcional.

-Una terapia personalizada.

-Son pequeños muy frágiles que sometemos a una situación de ejercico máximo. No podemos llenar la sala de niños. Nuestro objetivo es ir poco a poco. A veces llevan meses encamados, en espera o recién trasplantados. Y con los bebés, no van a correr en una cinta o en una bici, pero el rehabilitador y el fisio le van a enseñar a los padres a estimularlos. Hay muchos ejercicios posibles. A veces incluso bailar agarrándolos de las manos es rehabilitador, en el sentido físico, social e incluso emocional.

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