«Preferimos arriesgar y apostar por editoriales con menor visibilidad»

Su librería Formatos, referente bibliófilo de la ciudad, cumple 25 años


A Coruña / La Voz

Empezaron su aventura librera hace 25 años en la avenida de Finisterre dedicados a los libros de arte y arquitectura. Con el tiempo cambiaron su ubicación a un local perfecto en Fernández Latorre y ampliaron el abanico de su oferta literaria siguiendo un criterio impecable de selección de títulos. Un cuidado que deriva de la pasión que Ramón y José Manuel Domínguez sienten por los libros y que ha llevado a Formatos a convertirse en un referente bibliófilo en la ciudad en este cuarto de siglo.

Pregunta. ¿Cómo nace Formatos?

Ramón. Surgió en un momento en el que José Manuel acababa de terminar el servicio militar y estaba buscando trabajo y yo estaba en la universidad. Vimos que no había una oferta de libros especializada en el área de las artes en la ciudad, que podría haber ahí una necesidad, y nos lanzamos a la aventura, a ver si éramos capaces de sacar un proyecto desde cero con toda la ilusión del mundo.

P. No tenían experiencia previa como libreros.

R. Ni experiencia ni formación. Ni siquiera había una tradición familiar en ese sentido. Fue producto de la edad. Seguramente este sea un proyecto que con unos años más habría sido más complicado ponerlo en marcha. Con la edad te vuelves más consciente de los riesgos, más conservador. Pero cuando eres joven no tienes miedo a fallar y a volver a levantarte. Era una experiencia bonita, fuera de nuestras áreas profesionales, porque yo estudiaba Empresariales y José Manuel había hecho Delineación.

P. ¿Y qué les llevó entonces a convertirse en libreros?

José Manuel. Pues que los libros nos transmitían algo. Teníamos ese gusto por la lectura y por el libro indispensable para ser librero.

P. Y decidieron abrir la librería en A Coruña, a pesar de ser de Santiago.

J. M. Es que estando aquí la Escuela de Arquitectura y la escuela Pablo Picasso pensamos que esta era la ciudad adecuada para nuestro proyecto.

P. Comenzó como una librería especializada pero se ha ido abriendo a otros ámbitos con los años...

J. M. Al principio la cosa funcionaba bien, no nos planteábamos cambiar o abrirnos fuera de nuestra especialización. Lo habíamos hablado en alguna ocasión, pero nunca en serio. Pero la crisis nos afectó de lleno. Nuestra clientela, la gente relacionada con la arquitectura y las artes en general, la notaron mucho, y por extensión, nosotros también. Así que fue ahí, alrededor del 2015, cuando optamos por ir girando nuestra oferta editorial. Y en eso estamos, poco a poco. Porque es también para nosotros un proceso de aprendizaje, de ir descubriendo estos otros mundos.

P. Eso sí, siguen teniendo un catálogo muy especial y cuidado.

J. M. Eso es fundamental. No podemos ser una librería de carácter general sin más. En primer lugar por falta de espacio, y después porque nuestra idea era ir abriéndonos pero entroncando siempre con lo que veníamos trabajando. Que no fuera un cambio drástico con el que nuestros clientes de siempre se sintiesen desorientados.

P. ¿Qué criterio siguen a la hora de seleccionar los libros que venden?

J. M. Las editoriales están haciendo un esfuerzo muy importante por ofrecer un producto cuidado. Eso ayuda a la hora de seleccionar. De todos modos lo que buscamos es una línea con la que nos identificamos, y ahí no todo entra. Tenemos novedades, pero preferimos arriesgarnos u apostar más por editoriales independientes que están haciendo un trabajo muy interesante y que no tienen la visibilidad de las grandes editoriales.

Club de lectura de viajes. La inquietud de los hermanos Domínguez les ha llevado a abrir su librería a diferentes proyectos, como un club de lectura de viajes: «Lo coordina Mercedes Sierra y está funcionando muy bien, con un porcentaje de participación femenina mucho mayor a la masculina, lo que es algo frecuente. Y el otro día nos propusieron otro de novela negra al que andamos dándole vueltas», explica José Manuel.

«Una librería debe ser un espacio en el que el mundo transite a otra velocidad»

En el año 2006 Ramón y José Manuel Domínguez mudaron su librería desde la avenida de Finisterre hasta Fernández Latorre, donde encontraron un local que parecía hecho a medida para una librería como Formatos.

Pregunta. El continente está a la altura del contenido.

José Manuel. Fue amor a primera vista. Y eso que había quien nos intentaba echar para atrás, diciéndonos que si esta era una calle muerta, poco comercial.

R. Surgieron propuestas de locales más céntricos, pero no nos convencían y tenían un coste más elevado sin que viésemos que fuese a generar un rendimiento mucho mayor. En aquel entonces estábamos volcados con el tema de las artes, el público que teníamos venía a buscarnos. Viéndolo con perspectiva creo que tomamos una buena decisión.

J. M. Es una calle fantástica para esta actividad, por su tranquilidad. En la avenida de Finisterre estábamos con un ruido constante, y al llegar aquí descubrimos el silencio.

R. Es que una librería es un negocio, pero es algo más. Tiene que ser un espacio en el que el mundo transite a otra velocidad. No digo que sea un territorio sagrado, pero sí debe ser algo especial, que invite a la calma.

P. Tienen preparadas distintas actividades para este aniversario.

R. Claro, siempre hemos llenado la librería de actividades. De hecho teníamos pensado haber empezado antes, pero hubo una serie de circunstancias que nos han marcado la agenda a nuestro pesar. Pero de aquí a final de año habrá muchas citas. Tanto relativas al mundo del arte como de otros terrenos como la literatura o el ensayo o incluso el libro infantil e ilustrado. Lo que queremos es que nuestros clientes se sientan partícipes de ello.

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