Bajo los destellos de la Torre

Desde 1927 el faro alumbra con luz eléctrica, emitiendo señales blancas giratorias


A CORUÑA

Forman parte de la identidad coruñesa. Cuatro destellos en 20 segundos. Luz blanca. Y tienen un ritmo específico identificativo. Su código, en las cartas náuticas españolas, es: GpD (4) 20s. L0,3 Oc3 L0,3 Oc3 L0,3 Oc3 L0,3 Oc9,8. Es decir, sucesión de grupos de destellos regulares giratorios de cuatro en 20 segundos, con esta cadencia o característica: 0,3 segundos de luz, tres segundos de oscuridad; 0,3 segundos de luz, tres segundos de oscuridad; 0,3 segundos de luz, tres segundos de oscuridad; 0,3 segundos de luz, 9,8 segundos de oscuridad. Y vuelta a empezar. Así todas las noches del año. Son visibles en el arco ártabro, entre las islas Sisargas y el cabo Prior, y en muchos lugares del interior si no hay obstáculos montañosos que impidan su paso. Los emite el faro de la torre de Hércules desde una altura, del plano focal, de 106 metros sobre el nivel del mar. 

23 millas

Su alcance nominal nocturno son 23 millas náuticas (42,596 Km). Esta distancia se determina teniendo en cuenta una visibilidad meteorológica horizontal de 10 millas náuticas, criterio internacional que, a partir de los planes de 1967 y 1985 de mejora de las señales marítimas, sustituye a los anteriores más imprecisos que fijaban el alcance probable en relación con los tiempos atmosféricos: claro (el mejor durante un mes al año), medio (el de seis meses al año) y brumoso (el peor durante un mes al año).

Esos destellos forman unos haces luminosos que sobrevuelan, con su danza, los cielos de la noche coruñesa. Y se ven desde más lejos que una luz fija. Hoy la iluminancia excesiva y los mamotretos en altura dificultan su visión y para muchos pasan desapercibidos. Sin embargo, están ahí. Un espectáculo lumínico y una certeza de tierra para navegantes y marineros que ven alumbrada la mar y señalada la ruta hacia el hogar-puerto seguro. Pero ¿desde cuándo?

Desde el 28 de marzo de 1927. Ese día se produjeron varios hechos simultáneos. Se electrificó el faro, dotándolo de corriente eléctrica suministrada por las Fábricas Coruñesas de Gas y Electricidad que llevaron un grueso cable hasta la zona y perforaron las gruesas paredes de la Torre para subirlo hasta la galería superior, donde se instaló el cuadro de distribución. Eso permitiría dar luz al faro, iluminado antes con lámparas de incandescencia por vapor de petróleo, a las escaleras de subida con elegantes brazos de bronce, a las puertas de entrada con artísticos plafones en las jambas, y a la casa de los fareros, que en esa época estaba situada en la cara norte. 

Nueva óptica

Empezó a funcionar un nuevo aparato óptico, construido por la casa parisina Barbier, Benard y Turenne, que triplicaba la potencia de los destellos y se movía con un motor eléctrico (el anterior se conserva hoy en el Muncyt). Se cambió la apariencia de la luz del faro, que desde el 4 de junio de 1847 era fija variada por destellos de tres en tres minutos, por la actual, regulando el tiempo con un reloj mecánico que los torreros daban cuerda cada 14 horas. Y se incrementó su alcance de 25 hasta las 40 millas náuticas en tiempo claro o las 32 en tiempo medio.

Historias con historia

El farero tenía que dar cuerda cada 14 horas al reloj mecánico que regulaba la secuencia

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