José Carlos Alonso: «El mercado proyectado en San Diego habría cambiado la historia del barrio»

Autor de un blog con 150.000 visitas y de la exposición «Flujos 2», atesora miles de planos y fotos de la arquitectura de Os Castros, As Xubias y A Gaiteira


A Coruña / La Voz

Asegura que su pasión por la historia urbanística de su barrio parte de una foto aérea que vio un buen día en la que se veía «la zona en la que jugaba de niño, entre el ambiente urbano de La Merced y A Gaiteira y el rural de Monte das Moas», cuenta José Carlos Alonso, que esta tarde ofrecerá una charla a las 19.00 horas en la Sala Marilyn del Fórum Metropolitano titulada Desmemoria arquitectónica de un barrio, que viene a completar la exposición Flujos 2 que hasta el día 16 se puede visitar allí, en la que recoge infinidad de planos y fotografías históricas de edificios de la zona.

-¿Cuál es el objetivo de esta exposición?

-He querido demostrar que cuando los libros de arquitectura nos cuentan la historia urbanística de esta ciudad y paran en Cuatro Caminos, se están olvidando de un barrio que tuvo mucha historia, que tuvo su zona residencial al nivel casi de la Ciudad Jardín de Riazor y también un sinfín de viviendas obreras de una sola planta.

-Ya había hecho otra exposición previa.

-Fue una exposición principalmente fotográfica, con material que venía de algunas instituciones y también de los vecinos. Todo preguntando puerta a puerta. Y ya estoy planificando la tercera, que versará sobre las infraestructuras: el ferrocarril, el puente de A Gaiteira, el abastecimiento de aguas que entró por esta zona, los muelles, el lazareto sucio....

-¿Cuántos documentos tiene sobre la historia arquitectónica de la zona?

-Es difícil de calcular, pero debe andar alrededor de los 2.500 documentos, entre fotos aéreas, fotos a pie, planos urbanísticos y de edificaciones, documentales, imágenes del No-Do y de películas como La familia y uno más, que se rodó en parte en los Castros.

-Hábleme de los que están expuestos en el Fórum.

-Hay planos de edificios que ya han desaparecido y que apenas hay fotografías de ellos. Y algunos no llegaron a construirse jamás. Como el edificio de la esquina de A Gaiteira con avenida de Oza.

-Pero si ahí hay un edificio...

-Sí, pero se levantó el tercer proyecto que se hizo para esa esquina, y te aseguro que es el menos interesante de todos. El primero fue una maravilla diseñada por Manuel Andrés Reboredo, y no se hizo porque era tan avanzado que solo se admitía en sitios como en la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

-¿Qué más cosas nos hemos perdido?

-Entre otras cosas nos hemos perdido un mercado público en la explanada del parque de San Diego, pegado al mirador de Os Castros, donde está la gasolinera, que podría haber cambiado la historia del barrio. Se proyectó en un momento muy crítico en el que muchas mujeres vendían en la calle con sus carretillas. Había pocos bajos comerciales y era una demanda extendida. Al final no pudo ser, y lo que sí que hubo fueron promociones privadas como las galerías que están entre La Merced y avenida de Oza.

-¿Por qué no se llegó a construir?

-Probablemente por el lugar en el que estaba proyectado. Ya se pensaba entonces en la construcción de la avenida del Ejército. Lo más curioso es que el propio proyecto de mercado evitaba quitar las vistas a la bahía, conscientes de que se trataba de un mirador valioso. En la zona no hubo jamás edificios institucionales o públicos que pudiéramos calificar como simbólicos. Ni los colegios, como el Ángel de la Guarda o el Sal Lence, ni los mercados integrados en sótanos… Ni las iglesias, siquiera. A la iglesia de los Carmelitas si no le pones una cruz ni siquiera te das cuenta de que es un templo. El centro cívico y el polideportivo de San Diego o el centro de salud del Castrillón cambiaron esto.

«As Xubias es el único punto de la ciudad que conserva el sabor marinero»

Asegura José Carlos Alonso que la zona que investiga pudo ser una Ciudad Jardín, pero con la industria bien cerca.

-La zona se debatía entre los residencial y lo industrial.

-El entorno de A Gaiteira fue una especie de pequeña Ciudad Jardín, que se fue trasladando hacia el sanatorio de Oza. Hay un proyecto de hacer esa zona residencial de los años veinte que no prosperó, supongo que porque era una zona muy de tránsito de entrada a la ciudad, con la N-VI y el ferrocarril. Casablanca fue perdiendo el aspecto de valle idílico que tenía.

-Pero también hubo industria en el barrio.

-Para dar y tomar. Siempre se habla de una famosa fábrica de cerillas en la Falperra, pero hubo otra en la zona del Montiño. Y el chalé de Long estaba en la actual plaza de A Gaiteira, y tenía unas edificaciones anexas para recibir ganado de la periferia, un matadero propio e incluso una casa para los ganaderos que venían de fuera. Hablamos del 1900, venía el ganado andando y los ganaderos tenían que hacer noche aquí antes de volver a la aldea. Y al lado estaba el chalé de Villa Sira, que en su momento fue propiedad de Sellier.

-Queda un reducto maravilloso, As Xubias, que parece medio olvidado.

-A día de hoy, es el único enclave de la ciudad que conserva el sabor marinero auténtico. A diferencia de O Portiño o San Roque, sigue tal cual. Quizá porque el ferrocarril y la avenida de A Pasaxe han protegido la zona y, al mismo tiempo, la han ocultado y condenado al olvido. Aunque tiene sus fieles irredentos que tienen su templo en la tasca A Toquera, que debe tener ya cerca de ochenta años, porque tengo fotos documentadas del año cincuenta que ya la sitúan ahí.

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