«Hemos saldado una deuda que el museo tenía con Álvarez de Sotomayor»

La directora analiza la incorporación de nuevas obras al museo


A Coruña / La Voz

El recorrido por la historia del arte cuando uno entra en el Museo de Belas Artes, empieza ya en el exterior, con el magnífico edificio en el que Gallego Jorreto plasmó de forma armoniosa la convivencia entre lo clásico y lo moderno, entre la tradición y la vanguardia. Algo parecido a lo que se pretende ahora hacer en la colección del propio museo con sus últimas adquisiciones, que se presentaban esta pasada semana. Unas incorporaciones que van desde la querencia clásica de Álvarez de Sotomayor -del que el Prado ha cedido 23 pinturas- hasta las revolucionarias piezas de Lago Rivera, Lugrís, Quessada, Elena Gago, Manuel Molezún o del mismísimo Picasso, del que se han incorporado dos cerámicas. La directora del museo, Ángeles Penas, nos acompaña en este paseo por la historia del arte.

-Hace siete años le pregunté en una entrevista cuál era su deseo para el museo, y me dijo que simplemente que creciese la relación con el Prado y otros museos. ¿Misión cumplida?

-En los museos nunca estamos satisfechos. Pero hay que reconocer que parte de ese deseo está cumplido, y ojalá que continúe esta relación con el Museo del Prado, que de alguna manera es como la relación con un amigo fiel que siempre está ahí y siempre responde a nuestras expectativas. Somos conscientes de que tienen una sensibilidad con respecto a nuestro museo muy clara.

-Las 23 obras de Fernando Álvarez de Sotomayor tienen la entidad de una exposición por sí mismas.

-La gestión se hizo a través de Javier Barón, el jefe del área de Conservación de Pintura del Siglo XIX del Museo del Prado, y siempre es algo complejo. En cierto modo hemos saldado una deuda que tenía nuestro museo con respecto a la obra con un artista que es clave en la pintura gallega. Teníamos ya una pequeña representación y queríamos tener obras con solidez que permitieran mostrar al público lo que supone la obra de Sotomayor. Contar con estas obras supone un gran respaldo para nuestra colección y para el proyecto de museo que tenemos y que queremos.

-¿Cuál es ese proyecto?

-Lo que pretendemos ahora es que se reconozca nuestra colección histórica, pero también orientar el museo de cara al futuro. Y en ese sentido, el hecho de que museos de la talla del Prado o el Reina Sofía se involucren en nuestros proyectos, supone un aval a nuestras pretensiones. Queremos un museo dinámico y abierto en el que se contempla ya la perspectiva del arte contemporáneo. Sin olvidar que para eso tenemos que tener en cuenta todo lo que sucedió en el arte en el siglo XX. Ese es el camino que estamos tomando.

-De ahí el carácter ecléctico de estas últimas incorporaciones.

-Ahora con la remodelación de las salas lo que intentamos es precisamente plantear esa dialéctica que hay en todo el siglo XX, la época de la modernidad, de las rupturas y las vanguardias y, a la vez de ese clasicismo que nos plantea Sotomayor. Y eso lo hemos visto de manera muy especial en la plástica gallega. Hay una especie de tensión, que es la propia que existe en el país como consecuencia de su historia, esa tensión centro-periferia en la que las periferias tienen sus propias identidades y el centro sus propios modelos de entender el arte y la política.

«La pérdida de los Carduchos nos ha permitido ser más plurales»

Las nuevas incorporaciones han obligado a reestructurar el discurso expositivo del museo, lo que Ángeles Penas califica como una apuesta de futuro, porque estas piezas han llegado para quedarse.

-¿Es un depósito, una cesión temporal...?

-Es un depósito temporal con vocación de permanencia. Todos los museos se nutren de depósitos, adquisiciones y donaciones.

-Han habilitado un nuevo modulo dedicado a la numismática.

-Fue un trabajo serio y riguroso que ha dado como resultado una clasificación numismática que nos permite realizar un recorrido por la historia, desde el mundo romano hasta el siglo XIX, con especial hincapié a la Casa de la Moneda de A Coruña. Tiene un discurso muy didáctico para que la numismática como fuente historiográfica se ponga al alcance del público en general.

-El museo tiene cada vez un programa de actividades más completo.

-Ese es el objetivo, dinamizar el museo en la medida que sea posible, entendiendo el museo como institución pública que está al servicio de la sociedad. Por eso tenemos que ofertar una serie de actividades que abarquen desde música a teatro, literatura o conferencias de todo tipo y, por supuesto, con nuestras exposiciones temporales.

-Ahora de los Carduchos, por los que tanto se lloró cuando se los llevaron, ni nos acordamos.

-[Ríe] Eso quedará en nuestra memoria. En su momento fue algo chocante. Pero fíjate, creo que a pesar de lo que nos pudo parecer en su momento, el museo terminó enriqueciéndose a través de los nuevos depósitos que llegaron a partir de entonces desde el Prado. Nos permitió ser más plurales en nuestra visión y en la comprensión del arte.

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