A Coruña acogió las Cortes de Castilla en abril de 1520

Fueron reunidas por el emperador Carlos de Habsburgo en la ermita de Sancti Spiritus, cerca de San Francisco


A Coruña

En 1520, Carlos de Habsburgo, con 20 años, ya era rey de las Coronas de Castilla y Aragón, duque de Borgoña, archiduque de Austria, conde de Flandes y de muchos otros lugares. También era emperador electo del Sacro Imperio Romano Germánico.

Quería ir cuanto antes a Aquisgrán para recibir la corona imperial. Pero necesitaba dinero. Para conseguirlo, convocó Cortes de Castilla en Santiago. Pedía 200 cuentos (millones) de maravedíes. Su decisión ofendió el orgullo castellano, pues se reunían fuera de Castilla. Además había malestar ante su gobierno, no querían que se marchase y se extendía la idea de no contribuir.

El 31 de marzo, las Cortes iniciaban sus sesiones en Santiago. Estaban presentes los procuradores de Sevilla, Granada, Jaén, Murcia, Toledo, Guadalajara, Cuenca, Madrid, Ávila, Soria, Segovia, Burgos, Valladolid, Toro, Zamora -que también representaba al reino de Galicia- y Salamanca, a los que no admitieron por no tener poder suficiente. Al día siguiente se incorporarían los de Córdoba y León, completándose las 18 ciudades que tenían el privilegio de voto.

Estuvieron reunidos hasta el 4 de abril, día en que se suspendieron, mostrándose una parte de los procuradores reticentes a pagar el servicio si antes no se aceptaban sus peticiones.

En un clima de creciente tensión, una de sus sesiones fue interrumpida por el arzobispo de Santiago, Alonso de Fonseca; el conde de Benavente, Alonso Pimentel, y el conde de Vilalba, Fernando de Andrade, diciendo, según el cronista Prudencio de Sandoval, que Galicia era reino distinto de Castilla, pidiendo que tuviese sus propios procuradores (la vez anterior fue en las Cortes de 1432), rechazando a Zamora y prestándose a obedecer al emperador.

Ya antes, el 15 de febrero, habían protestado por lo mismo Betanzos y A Coruña, ofreciendo su asistencia al Habsburgo. Este no hizo novedad, pero recompensaría después a las dos ciudades y a Andrade por su apoyo.

Las Cortes se reanudaron en A Coruña el 22 de abril en la ermita de Sancti Spiritus, situada cerca del monasterio de San Francisco, donde estaba alojado el emperador. Eso sí, sin los expulsados procuradores de Toledo y Salamanca.

Las sesiones fueron abiertas por el gran canciller, el italiano Mercurino Gattinara. Al día siguiente se procedió a la lectura de las provisiones adoptadas por el emperador en las que prometía no dar oficios en Castilla a los extranjeros, nombrar un regente y retornar de su viaje antes de tres años.

Gattinara exigió a los procuradores que se definiesen sobre el pago del servicio. A pesar de las presiones, se mantuvo la división de voto y se dieron por terminadas las deliberaciones. El día 25 los procuradores fueron convocados a una sala del convento de San Francisco. Allí, ante Carlos de Habsburgo, les comunicaron que el cardenal flamenco Adriano de Utrecht sería el regente de Castilla durante su ausencia y les requirieron fidelidad.

Tras esta decisión, unos procuradores asintieron, pero otros mostraron su malestar con la medida. El 19 de mayo, el emperador embarcó hacia Flandes.

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