Carta de Reyes de una coruñesa


Queridos Reyes Magos:

Como este año hemos sido tan buenos y no hemos montado ningún lío gordo, creo que los coruñeses nos merecemos muchas cosas. Podíamos empezar a pedir aquí una enorme lista, hay quien quiere que su calle esté más iluminada -o simplemente iluminada-, hay quien ha pedido que por favor se acaben los atascos del túnel de María Pita; otros están deseosos de que su dinero se gaste (y no se quede en ningún limbo presupuestario); algunos que se solucione el caos de la zona de la Marina antes de que algún autobús se trague a un niño; hay quienes cruzan los dedos por la suerte de tantas familias gallegas que penden del hilo de Alcoa; los hay que piden viajar a Vigo sin dejarse el sueldo de un mes en la autopista; quienes sueñan con el ascenso del Dépor (¡claro que llegará!); otros quieren que venga Lady Gaga al Pelícano; algunos piden que se diseñe ya el carril del patinete; otros, que la Ciudad Vieja no se muera de Vieja; a muchos les gustaría que la cabalgata de sus Majestades siga el mismo circuito marcado por años de tradición... Hay tantos deseos ilusionantes como coruñeses que creen en los Reyes Magos. Pero siendo sinceros, como toca en esta época del año, yo solo tengo una sola petición que hacer en estas fechas, vista la magia que nos ha inundado durante estos días.

Melchor, Gaspar y Baltasar, ¿podríais dejar una temporada larga este superanticiclón de las Azores? Así como unos dos mesecitos más para que nuestros niveles de vitamina D, de Diversión, sigan estando tan sumamente bien como han estado toda la Navidad. Porque yo hacía mucho, pero mucho tiempo que no veía Coruña con esta densidad de población, que por un momento el cruce de Juana de Vega por las tardes parecía Abbey Road; ¡mi madriña qué cantidad de gente a todas horas y en todas partes! Y sin ningún reclamo turístico, sin ninguna campaña de publicidad y sin ningún tipo de inversión en bombillas.

A los coruñeses nos ha dado la vida, pero la buena vida, estas fiestas sin ciclogénesis, sin orballo y sin viento racheado. Ha sido asomarse este solazo y de repente aquello del cambio de la hora del invierno se nos ha pasado de golpe, ni una sola queja ni un mal rollo ni nada de nada. De pronto se nos han abierto las calles y nos hemos instalado en esa permanente sonrisa del que lo pasea todo, lo saluda todo y lo vive todo con una intensidad que nos ha permitido llevar con muchísima más alegría toda esta acumulación de familia y turrón. Estas Navidades caribeñas nos han aportado otra luz, la que realmente enciende el mejor de los espíritus y la que nos mueve el corazón... porque aquí con este maravilloso tiempo ya nadie piensa en coger el coche.

Queridos Reyes Magos, por el bien de todos los coruñeses de a pie, que se quede un poquito más el superanticiclón.

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