Ferreiro «amenaza» al PSOE con negociar otros presupuestos

PP y BNG reclaman al alcalde que lleve al pleno una propuesta para pagar las ayudas a entidades sociales


A Coruña / La voz

La compleja relación entre la Marea y el PSOE, al que precisa para tener mayoría absoluta en el pleno, ha estado marcada por las tormentosas negociaciones de los presupuestos. Ese diálogo ha pasado especial factura al PSOE, que se ha visto atrapado entre su deseo de censurar las propuestas de la Marea, contradiciendo así su voto en la investidura y quedando «retratado» al votar junto al PP, o aprobar las cuentas del equipo de Ferreiro, situándose como «muleta» de un gobierno al que critica a diario por su mala gestión. El máximo punto de tensión se vivió con las cuentas del 2017, cuando los socialistas le quitaron la confianza al alcalde, pero se quedaron en el gesto al no culminar una moción de censura con el PP. Para el 2018, el anterior portavoz, José Manuel García, optó por aprobar las cuentas casi de forma incondicional, con el fin de quitar a la Marea su «excusa» del bloqueo de la oposición. Pero toca aprobar un nuevo presupuesto que puede ser mucho más decisivo en lo político que en lo económico, ya que faltan solo unos meses para las municipales.

¿Qué dice el alcalde?

El gobierno local no ha iniciado la tramitación administrativa de los presupuestos. No se conocen los datos básicos del proyecto ni hay fecha para llevarlo a pleno.

El alcalde afirmó que quiere «levar a pleno os orzamentos, e para iso necesitamos ter asegurados os votos» porque «a ninguén lle interesa unha tramitación do orzamento se non vai ter éxito».

Así que su objetivo es tener una «negociación frutífera», que permita aprobar el documento.

¿Con quién puede negociar la Marea?

En principio podría hacerlo con cualquier partido de la oposición. Aunque no tiene mayoría absoluta, hay varias combinaciones de apoyos y abstenciones que le permitirían sacarlo adelante.

Pero el gobierno local solo está hablando con el PSOE, al que ha remitido documentos del expediente durante los últimos días.

¿Por qué el diálogo se ciñe al Partido Socialista?

En términos aritméticos, el PSOE es el socio más rentable para el gobierno. Su apoyo garantiza la aprobación automática del texto, algo que no ocurre en el caso del BNG. El respaldo del PP, o su abstención, también bastarían, pero desde el arranque del mandato los de Ferreiro han rechazado cualquier pacto con ellos.

En términos electorales, la tensión de las negociaciones con el PSOE también es la más rentable. En el 2015, los socialistas lograron casi 22.000 votos, y según las últimas encuestas gran parte de su electorado es propenso a cambiar su voto a la Marea. Ese trasvase puede lograrse haciéndolos aparecer como la citada «muleta» del gobierno local, o al «retratarse» junto al PP.

Según las mismas encuestas, el trasvase de los populares a la Marea es casi inexistente, y el del BNG, aunque no era despreciable en términos porcentuales, resultaría menos rentable al ser menor el número de electores.

¿Qué postura mantienen el PP y el BNG?

Aunque desde posiciones ideológicas opuestas, ambos coinciden en el diagnóstico de la situación. Hace ya semanas el PP exigió al alcalde que prorrogase los presupuestos actuales y empezase a negociar un cambio en las cuentas actuales con el fin de garantizar que las entidades sociales perciban las ayudas económicas municipales que necesitan. Ayer el BNG hizo una reclamación similar. Esos anuncios, sumados al de negociación del alcalde, que también confirmó la inminente prórroga de las cuentas y su deseo de que el próximo presupuesto salga adelante y no haga falta ese cambio en el actual, echan la presión hacia el PSOE.

¿Qué postura tienen los socialistas?

La exigencia de PP y BNG de que se prorroguen las cuentas y se garanticen los pagos a entidades es una confirmación de que dan por descartada una negociación que el gobierno local nunca quiso tener con ellos. Pero los socialistas no han dado ese paso, y en su seno hay dos corrientes: la que considera un suicidio político aprobar un presupuesto a meses de las elecciones, y la que cree que no pueden dar la imagen de que bloquean la ciudad.

¿Qué impacto económico tendrán las cuentas?

El presupuesto es el documento más importante para un gobierno, pero el del último año de mandato está condicionado por las elecciones municipales, que se celebran a mitad de ejercicio. Esa circunstancia supone que, investido de la legitimidad que le otorgan las urnas, los gobiernos recién elegidos suelen modificar las cuentas de forma significativa, especialmente si se produce un cambio político. Así ha sido en los dos últimos mandatos. En el 2011, el PP introdujo numerosos cambios en el presupuesto que le dejó el bipartito de Javier Losada. En el 2015, la Marea también hizo cambios en las cuentas que dejaron los populares, renunciando a numerosas obras e infraestructuras.

Los socialistas recuerdan que la deuda en A Coruña está dentro de lo normal

Para defender la decisión de pagar 15,1 millones a la banca, el gobierno local ha insistido en la reducción de la deuda municipal, que ha bajado de 84 millones a 48 en cuatro años. Esa reducción se ha logrado sin aumentar de forma significativa los ingresos municipales. Es consecuencia de la baja ejecución de obras e inversiones, y de la normativa estatal que obliga a utilizar el remanente en pagar débitos. Pese a la bajada, A Coruña sigue siendo hoy una de las ciudades más endeudadas de Galicia, donde las cifras en general son bajas. En el 2015, con 84 millones, A Coruña era la novena con menor deuda por habitante de las 33 capitales de provincia con más de 100.000 vecinos. La propia Yoya Neira subrayó ayer que la ratio de deuda en la ciudad siempre ha sido normal.

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