A Coruña / la voz

Desde junio ya no circulan coches por la Ciudad Vieja, una zona ganada para los peatones. La peatonalización era, decían desde el gobierno local, una parte más de un completo plan de revitalización que tenía como objetivo revertir el deterioro de la zona noble de la ciudad.

Han pasado casi seis meses y el balance que hace la Asociación de Comerciantes no es muy halagüeño. Desde entonces, explica el presidente de la entidad, Adolfo López, han cerrado al menos cinco negocios -un banco, un restaurante, dos pubs y un local de hostelería- y solo han abierto sus puertas otros dos, uno de organización de cursos y eventos y un artesano. Los comerciantes no se oponen a la peatonalización, pero consideran que no se puede arreglar todo solo con señales de prohibido el paso: «Este es un proceso con daños colaterales que no se están resolviendo», dice López, quien lamenta que no se apueste por un consorcio, como se hizo en Vigo, y considera que las ayudas que hay no se piden «porque no son suficientes». Recuerda López que hay una mesa de seguimiento para la Ciudad Vieja y que asuntos que llevaron a ella, como una zona ORA, ni se han tocado. «Para el puerto sí quieren un consorcio, pero para nosotros, nada», dice.

Genocho Meléndrez Pascual se instaló en el 2015 en el casco viejo con su negocio, Carballada. El bajón lo notó, dice, con el corte de tráfico de la Marina. Lo que se hizo desde entonces tampoco ayudó. «Todo va sumando en contra, hay que buscar alternativas para que esto no se muera, pero lo único que se ha hecho ha sido cerrar al tráfico. La Ciudad Vieja es una zona históricamente olvidada por todos los gobiernos locales, a ellos les debemos que esto sea un funeral de tercera», dice, y pone como ejemplo cómo fue el día de ayer: «Me acerqué por el centro y estaba a tope, y esto, vacío», cuenta, y recuerda que la situación se complica para los comerciantes si no hay gente de paso frente a la tienda.

Son más los que cierran que los que llegan, pero también los hubo que se instalaron allí en los últimos meses. El mes pasado abrió Patio de Luces y sus propietarios están encantados con el entorno, «pero nosotros no dependemos de la gente de paso ni somos hostelería», cuenta, entendiendo que en ese caso la situación sería más complicada. Ellos funcionan de otra manera, organizando cursos de todo tipo en un local de la calle Sinagoga. Perfiles como el suyo encuentran cabida en el casco, pero por ahora la savia nueva que viene no llega para cubrir el hueco de la que se marcha.

Hace un mes se instaló Sinagoga Patio de Luces. «Elegimos la Ciudad Vieja porque su entorno es maravilloso», dice Laura Bergantiños. El local se dedica a la organización de cursos y eventos gastronómicos y de otros contenidos
Hace un mes se instaló Sinagoga Patio de Luces. «Elegimos la Ciudad Vieja porque su entorno es maravilloso», dice Laura Bergantiños. El local se dedica a la organización de cursos y eventos gastronómicos y de otros contenidos

Un área mal comunicada y con muy poco movimiento inmobiliario

El escaso tirón comercial de la Ciudad Vieja se constata en la inmobiliaria Versalles, una firma que lleva años instalada en Puerta Real y conoce los vaivenes del mercado. «Se vende poco, en los últimos meses no hemos notado ningún tipo de mejora, sino al contrario, la demanda bajó y esto viene de lejos, llevamos una temporada larga en descenso», cuenta Gerardo Tellado Lago, al frente del despacho.

«Nos estamos quedando sin locales, incluso a precios realmente bajos, esto no resulta comercialmente atractivo», cuenta Tellado, que entre otras cosas lo achaca a las dificultades de comunicación del casco antiguo con el resto de la ciudad, surgidas con el corte al tráfico de la Marina y acrecentadas después. «Tendría que mejorarse la accesibilidad, aquí no hay ni tráfico perimetral y la gente no sabe llegar desde la plaza de Ourense», cita recordando que los que bajan por la avenida de Arteixo no tienen manera de embocar el túnel por la Avenida do Porto.

«Tampoco hay precisamente facilidades para la concesión de licencias de apertura y actividad, tiene que hacerse algo que dinamice la Ciudad Vieja, porque esto parece una isla desierta, esto no se resuelve con tres señales de tráfico, hace falta algo más», cuenta.

Hay planes para Damas, Rosario y Cortaduría, y mejoras en los jardines de Azcárraga y San Carlos, pero no arrancan y en el 2016 y el 2017 no se convocaron ayudas para mejora estética y apenas se dieron para rehabilitación.

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Más cierres que aperturas tras seis meses de plan de revitalización