El desnivel de la Sardiñeira seguirá ahí

El Ayuntamiento prescinde de la plaza pública que lo taparía, en el proyecto de la intermodal


a Coruña / La Voz

Como si fuese el dinosaurio del cuento de Monterroso. Cuando termine la obra de la intermodal, el terraplén de la avenida de la Sardiñeira todavía estará allí.

En el 2016, el alcalde, Xulio Ferreiro, anunció que el Ayuntamiento estaba dispuesto a invertir 5,8 millones en las obras de la nueva estación. Según un comunicado municipal del 13 de julio de aquel año, los fondos iban a servir para «realizar los accesos a la intermodal a través de la avenida de Arteixo, reordenando el tráfico y construyendo una glorieta, para ejecutar un vial nuevo para conectar la avenida de Arteixo y la de la Sardiñeira -incluida la construcción y las expropiaciones necesarias- así como la urbanización de esta última avenida y, también, de la plaza superior de la estación de autobuses».

En función de esas previsiones, la Xunta redactó un proyecto que hizo público a principios del 2017. El plan incluía un nuevo espacio público que ocuparía el lugar del terraplén y valdría de entrada a la nueva estación de autobuses. La plaza serviría de techo a las dársenas para esos vehículos, y una planta más abajo se situaría el párking de vehículos privados.

En agosto del 2017, el gobierno local cambió de opinión y requirió a la Xunta varios cambios en el proyecto. Uno de ellos fue prescindir de la nueva plaza y reducir el tamaño del edificio, que antes iba a contener oficinas y algunos servicios y ahora será mucho más modesto y se limitará a la venta de billetes y consigna. En la avenida de la Sardiñeira habrá pocos cambios. A la altura del IES A Sardiñeira se construirán los accesos al párking y las dársenas de buses. Pero el desnivel seguirá ahí y se perderán los nuevos espacios públicos y peatonales. Sí se mantendrá la conexión a pie entre los Mallos y Elviña, desde la Sardiñeira a la avenida del Ferrocarril. Esas dos calles están conectadas gracias a una pasarela que también servirá para llegar a las estaciones.

La reducción del proyecto se reflejará en el número de dársenas, iban a ser 30, pero se quedarán en 20, ya que los urbanos y metropolitanos pararán en las marquesinas que ADIF construirá en la avenida del Ferrocarril.

Aquel 13 de julio del 2016, el alcalde insistió en la importancia de aquellos 5,8 millones para el Ayuntamiento. Iba a ser «un esforzo moi importante, e o que temos que procurar é ser responsables á hora de utilizar ese diñeiro, que sae do peto de todos os coruñeses e as coruñesas».

Aquel gasto era inferior a los más de 7 millones de euros, 6 de ellos procedentes de las arcas municipales, destinados a la reforma de Riazor. El recorte del proyecto en el 2017 tampoco supondrá un gran ahorro para el Ayuntamiento. En vez de 5,8 millones previstos en el 2016, María Pita tendrá que gastar unos 4 millones. La Xunta aportará 15 de fondos propios. La necesidad de redactar un nuevo proyecto para adaptarlo a los cambios requeridos por el Ayuntamiento impedirá que reciba ayudas de la UE.

La minoración del proyecto no afectará al párking subterráneo, que seguirá contando 325 plazas. El gobierno local reclama parte de ellas, que podrían destinarse a residentes. La Xunta planteó en principio construir dos plantas, lo que posibilitaría contar con más espacios, pero el Ayuntamiento lo descartó en el 2016.

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