El gran hermano llega a Urgencias

El Chuac crea una herramienta a la medida del servicio de emergencias con la que se sabe en todo momento dónde y cómo está cada paciente y en qué punto se encuentra su proceso asistencial


A CORUÑa / LA VOZ

No es el ojo que todo lo ve, pero se le acerca. Una especie de gran hermano se ha instalado en el servicio de Urgencias del Chuac. Y lo ha hecho no para fisgar qué sucede en la puerta de entrada del hospital, sino como una herramienta de mejora de la atención en ese punto donde confluyen todas las prisas cuando lo que corre peligro es la salud. Una aplicación, diseñada y elaborada a la medida incluso física de los más de 3.000 metros cuadrados donde cada día 350 personas buscan alivio, funciona ya en el servicio para saber más de cada enfermo que entra, cómo está siendo atendido, dónde y por quién. Año y medio de trabajo y ocho informáticos viviendo codo con codo con médicos, supervisoras, enfermeras, celadores... han hecho falta para alumbrar UMAx, que así han bautizado al nuevo ingenio, único en los hospitales públicos de España, para la gestión integral de los pacientes de Urgencias. 

Gestión de equipos

Asignación de personal. El programa gestiona el equipo de trabajo, el personal por áreas. Asigna los médicos a los boxes, a las consultas y a un turno concreto. Y redistribuye en cada cambio de turno a todos los pacientes pendientes de ver o de pruebas. 

Trazabilidad

Desde el minuto 1. Desde que el paciente, o su familia, pone un pie en el mostrador de admisión y da su nombre, hasta que sale del servicio, está ubicado físicamente y en tiempo real, y también su proceso urgente: qué pruebas se le han pedido y quién, de qué está pendiente, etcétera. 

El mapa

Con pasar el ratón. El programa visual permite que desde los ordenadores o las tabletas el personal vea el mapa de cada área y con solo pasar el ratón sobre cada cama, camilla o sillón señala, además de los datos y hora de entrada de quien está en cada uno de ellos, su clasificación o triaje por gravedad, si ya ha sido visto por el médico, quién es el facultativo responsable, las analíticas solicitadas, si la enfermera lo ha pinchado ya y las muestras están en laboratorio, en proceso, finalizadas o validadas. Con las pruebas de Radiodiagnóstico, igual. Y también figura si está pendiente de una consulta a un especialista, si ya ha pasado a verlo y ha decidido ingresarlo, darle el alta, que el médico de urgencias lo mantenga en observación a la espera de evolución, o solicitar un tercer especialista. En el caso de decidirse el ingreso, figura cómo está la solicitud de cama en planta, si es necesario que se hospitalice en aislamiento, si tiene plaza asignada, si está libre o todavía está pendiente de que se limpie la habitación. Para moverlo, además, en el mismo mapa se puede ver si necesita oxígeno, por ejemplo. 

UMAx se basa en un mapa virtual de Urgencis donde no solo figura en tiempo real cuántos enfermos están en cada zona sino todos los datos de cada uno de ellos.
UMAx se basa en un mapa virtual de Urgencis donde no solo figura en tiempo real cuántos enfermos están en cada zona sino todos los datos de cada uno de ellos.

Dirección médica

Gestión de recursos. Si la dirección accede, sabe en cada momento cuánta gente hay en cada punto: si observación está llena, cuántos están pendientes de ver, el mapa de camas, de pruebas pedidas.... Información útil, por ejemplo, en períodos como la gripe para tomar decisiones sobre apertura de plantas colchón. 

Órdenes automatizadas

Para pruebas, interconsultas... El UMAx gestiona órdenes automáticamente vía móvil, por ejemplo, para que un celador lleve al paciente a Rayos para una placa o para pedir una interconsulta electrónica a un especialista. Recibe un mensaje en el móvil de guardia con varias alertas sin necesidad de llamarlo. No es una isla de información, se relaciona con laboratorios, con notificación de altas, con historia clínica electrónica. 

«Nuestros celadores trabajan con el móvil»

La puesta en marcha del nuevo programa ha desterrado del servicio los múltiples papeles, notas y pegatinas con los que médicos y enfermeras trataban de ordenar la atención en un servicio en el que, incluyendo la zona de Rayos, pueden coincidir a un tiempo 400 trabajadores y 200 pacientes.

Los médicos, ahora, llegan al trabajo conociendo antes la lista de sus pacientes y dónde encontrarlos, las enfermeras tienen indicaciones en la pantalla de cada enfermo a su cargo con las indicaciones del facultativo, y «que la gente sepa que los celadores de Urgencias del Chuac llevan móvil para trabajar», insiste De la Cámara, responsable del equipo. Es para lo que llaman «ubicar y desubicar» pacientes.

Cuando el médico decide que se traslade a un enfermo para hacerle, por ejemplo, un TAC, la enfermera lo prepara ya sabiendo si necesita una silla de ruedas, por ejemplo, y al celador le vibra el teléfono en el bolsillo no solo para que venga a buscarlo, sino con una orden de prioridad. El naranja significa no retener, es prioritario y esa persona no puede esperar cola en Rayos. En cuanto el celador más cercano pulsa en la pantalla aceptar, la orden desaparece para el resto del equipo y al dejarlo para la prueba el técnico marca que ya está allí y también cuando termina el proceso, de modo que la enfermera sabe que el enfermo viene de vuelta. ¿Qué sucede si en medio surge una urgencia inaplazable, como una parada cardíaca? El celador puede anular la orden para echar una mano en críticos y otro compañero recoge al paciente aplazado. «Urgencias es una cadena humana, todo lo que se hace, y la implantación también, es mérito de todos; lo mejor, desde luego, es el equipo humano», subraya.

Seis minutos para que te vea un sanitario, siete horas para salir

D. Seoane

El servicio registra una mejora en sus índices de respuesta pese al aumento sostenido de la demanda

Está siempre disponible. Día y noche. Domingos y fiestas de guardar. No cierra nunca sus puertas, carece de límite de aforo y tampoco se reserva el derecho de admisión: a quien llegue se le atiende, así esté rozando el techo en ocupación. Ya se le buscará un hueco. Así es Urgencias, un servicio que en el Chuac, al cabo de un año, trata a lo equivalente a la mitad larga del censo coruñés: más de 127.000 adultos buscaron atención en el 2017 en el más elástico de los equipos sanitarios. Si la llegada fuese escalonada, un enfermo cada cuatro minutos. Sin parar.

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