La fábrica de armas busca otra oportunidad para evitar su cierre

Defensa pidió al Consejo de Estado un informe para retirar la concesión a Hércules


A Coruña / La Voz

¿Es posible una nueva oportunidad para la fábrica de armas? Esta es la cuestión a la que tratan de responder las distintas administraciones, sobre todo el Gobierno central y el autonómico. Lo hacen en la media docena de reuniones que se han venido celebrando en los últimos meses y en las que han participado también particulares del sector, desde trabajadores a empresarios. Todo ello está siendo llevado con discreción.

La postura oficial es la que desde el Ministerio de Defensa trasladaban el lunes, día 15, al alcalde, Xulio Ferreiro, en la reunión celebrada en Madrid: está en marcha el proceso administrativo para retirar la concesión de las instalaciones a la empresa Hércules de Armamento. Uno de los últimos pasos en dicho proceso ha sido la petición realizada por la ministra de Defensa, Margarita Robles, al Consejo de Estado, para que elabore un informe sobre dicha retirada. Los argumentos del órgano jurídico no son vinculantes pero sí es preceptivo contar con su parecer.

Recuperar la concesión

Y es que se trata de un proceso muy poco habitual el hecho de que una empresa pierda una concesión administrativa de este tipo en un sector como el vinculado a la fabricación de armamento. No obstante, todo apunta a que esa será la resolución final después de que el Ministerio de Defensa abriera un expediente a Hércules de Armamento debido al impago del canon fijado por la cesión de los terrenos que ocupa. A ello se une la práctica inactividad en las instalaciones y las deudas que continúa acumulando la firma.

Han pasado cinco años desde el cierre de las instalaciones de Pedralonga por parte de General Dynamics. Desde entonces la producción en las mismas ha sido mínima y en ningún caso fue de armamento. Este cambio de actividad podría estar en la línea de cara al futuro ya que las perspectivas que se están barajando están más enfocadas a la producción aeronáutica, de mecanizados e industrial que a la industria armamentística aunque, lógicamente, sin descartar esta última. Para ello la Administración autonómica estaría dispuesta a respaldar un proyecto solvente, algo que también demandará el Gobierno central en el momento en el que el Ministerio de Defensa recupere la gestión de una fábrica que empezó a funcionar en el mes de marzo de 1937, en plena guerra civil, como un taller de confección de uniformes militares; lo hizo tras la compra en Béjar (Salamanca), por 20.000 pesetas, de 58 máquinas con las que se elaboraban 250 uniformes diarios. Con el tiempo, se convertiría en una de las industrias emblemáticas de la ciudad.

Ahora, ocho décadas más tarde, a la hora de valorar la concesión de las instalaciones a unos nuevos gestores, el sistema de adjudicación podría variar con respecto a la forma en la que se hizo cuando acabó en manos de Hércules de Armamento. Esta vez, al menos según defiende alguna de las partes que participa en las conversaciones, se trataría de hacer una adjudicación directa similar a la que ya se hizo en Trubia hace tres años y donde se ha podido mantener la activad.

Mantener la actividad sería compatible con la posible ampliación del Chuac

Participantes en el proceso de recuperación de la Fábrica de Armas consideran que mantener la actividad de la misma sería compatible con la posibilidad de que la ampliación del Chuac se lleve a cabo en esa parcela. Y es que la superficie que ocupan las instalaciones industriales es la mitad de esos terrenos. Dichas fuentes no ocultan su temor a que la ubicación de las dependencias sanitarias pudiera desviar la atención hacia la necesidad de recuperar esta industria; en ese sentido alertan de la pérdida de peso industrial de la ciudad con la marcha de firmas como Emesa a Portugal y otras empresas que consideran que pueden ver peligrar su continuidad.

En cuanto a la posibilidad de trasladar la actividad a otro espacio indican que este no sería un buen momento ya que retrasaría la puesta en marcha de la misma al ser necesaria la construcción de las nuevas instalaciones.

En el 2008, llegó a firmarse un acuerdo entre Defensa y el Ayuntamiento para llevar la actividad de Pedralonga al parque de automóviles. El cambio recogía aspectos como que la tercera ronda, entonces sin construir, no afectaría a los terrenos de Defensa.

Para la puesta en marcha de aquel acuerdo se dieron algunos pasos, siendo el principal la recalificación del uso de los terrenos. También se establecía que, tras el cambio de uso, Defensa podría vender dichos terrenos, estando previsto que los adquiriera el Ayuntamiento coruñés. Aquello no se concretó porque General Dynamics quería que la construcción de la nueva fábrica se hiciera con fondos públicos.

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