El Chuac mejora el seguimiento de los tratamientos orales del cáncer

Premian al servicio de Farmacia por el control de adherencia en pacientes oncológicos


A Coruña / la voz

Conseguir lo que los especialistas llaman adherencia a los tratamientos, tomar los medicamentos cuándo, cómo y en la dosis y el tiempo indicado, no siempre es sencillo. Lo demuestran los datos que apuntan que incluso en enfermedades crónicas, como las cardíacas, respiratorias o la diabetes, es complicado lograr un seguimiento correcto por encima del 50 %. Incluso en enfermos muy cumplidores, aquejados por patologías cuya supervivencia está ligada al seguimiento del tratamiento, los ratios apenas se sitúan en un 70 %. En el Chuac, cuyo servicio de Farmacia recogió ayer en Madrid el premio de la Organización para la Adherencia Terapéutica (OAT) han logrado superar el 75 % en un grupo específico: los enfermos oncológicos que reciben tratamientos por vía oral.

En el Chuac, los químicos oncohematológicos constituyen el mayor esfuerzo en medicamentos. A ellos se destina el 26,3 % de todo el presupuesto anual de la farmacia hospitalaria, algo más de 22,4 millones de euros. Cada año, se incorporan al hospital de día para recibir quimio intravenosa alrededor de 800 pacientes. Otros 200 son tratados con medicamentos por vía oral.

El equipo se centró en analizar la respuesta de este último colectivo por tratarse de un tipo de terapias que están ganando terreno, cada vez hay más y con resultados de supervivencia libre de progresión del cáncer mantenidos en el tiempo. Además, se trata de fármacos que al no ser administrados en el hospital de día, como ocurre con los intravenosos, muy supervisados, «la responsabilidad de tomarlos adecuadamente y a veces durante años depende exclusivamente del enfermo, su familia o su cuidador», explica Isabel Martín, jefa del servicio de Farmacia.

Para constatar efectivamente hasta qué punto lo estaban haciendo bien, realizaron un estudio. Contaban para ello con una consulta específica de atención farmacéutica para el paciente oncológico y hematológico, lo que les permite seguir muy de cerca mensualmente los ciclos del tratamiento y, además, reforzar mensajes y aportar más información sobre el cumplimiento terapéutico. A lo largo de un año, evaluaron el comportamiento de un centenar de enfermos, la mitad, aproximadamente, de los que ahora reciben tratamientos por vía oral, fármacos que son de dispensación hospitalaria y han de recoger en el Chuac.

«Creo que este premio más que al estudio es un reconocimiento a la manera de trabajar diariamente, tanto en la consulta de farmacia como de todos los profesionales del hospital», subraya Martín antes de aclarar que el análisis se realizó «para certificar lo que hacíamos, saber nuestros datos de partida y establecer mejoras». Para lograrlo, la jefa de Farmacia del Chuac pide también ayuda al enfermo y su familia: «Por favor, que nadie se vaya de la consulta sin preguntar cualquier duda que tenga». 

El 40 % de los enfermos toman entre 7 y 16 medicamentos diferentes a diario

En la actualidad, el servicio de Farmacia del Chuac atiende diariamente 180 citas de dispensación de medicamentos en el propio hospital. «En estos momentos, más del 25 % de nuestras consultas son de pacientes oncológicos y hematológicos», explica la responsable del equipo.

En la realización del estudio que ahora ha resultado premiado a nivel nacional entre cuarenta trabajos pudieron recabar datos relevantes acerca de qué factores o circunstancias inciden en que el tratamiento no se lleve a cabo tal y como ha sido prescrito por el especialista. Uno de ellos tiene que ver con la polimedicación. Los enfermos de cáncer, en muchos casos, sufren además otras enfermedades. «Vimos que casi el 40 % de los pacientes están tomando muchos medicamentos, entre 7 y 16 fármacos diferentes, lo que complica más las tomas». A ello se suma que las pautas o esquemas de administración a veces son complejos, con fármacos a tomar en días alternos, unos a ingerir en ayunas, otros con las comidas, y condicionados en ocasiones por factores que no tienen que ver con la voluntariedad de seguir la terapia, como sufrir fiebre, náuseas o vómitos.

Por todo ello, para Isabel Martín, todo avance es importante, pero ha de tener continuidad. Su conclusión es clara: «Hay que seguir incidiendo en la adherencia porque condiciona el éxito de los tratamientos, y eso pasa por el trabajo colaborativo y por mejorar la comunicación con el propio paciente y con su entorno».

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