«Aquí es muy difícil lograr que alguien deje de causar molestias»

Las denuncias por las dificultades de coexistencia copan la agenda de los administradores


a coruña / la voz

Son los gestores de las comunidades de vecinos. Lidian al día con miles de reclamaciones. La convivencia o, mejor dicho, su ausencia, es el principal caballo de batalla.

-¿Son frecuentes las quejas?

-No hay reunión en la que no se planteen problemas de este tipo. Las molestias causadas por los ruidos suelen ser las más frecuentes. Tanto con vecinos de otros pisos como con los establecimientos de los bajos.

-¿Cómo asumen estas demandas los responsables?

-Hay dos tipos de respuestas. Que la persona lo hiciera de forma inconsciente, se disculpe y corrija su comportamiento -las menos de las veces-, o que te diga: «En mi propiedad hago lo que quiero».

-¿Se toman a la ligera estas disputas?

-No somos conscientes en absoluto de los trastornos que pueden ocasionar.

-¿Qué ocurre cuando es un negocio?

-Tienes que denunciar ante el Concello, también está bien hacerlo ante la Policía Local. La denuncia debe estar documentada, con estudios de ruido a diferentes horas del día. Si consigues que lo cierren, lo más probable es que el local recurra, haga unos arreglillos, la mayoría de las veces de andar por casa, y vuelva abrir. Entonces, vuelta a empezar.

-¿Existe una vía rápida?

-Es una pesadilla que, en la mayoría de las ocasiones, no tiene una solución, al menos, inmediata.

-¿Por qué?

-Es un proceso muy farragoso, cuando debería ser muy sencillo. Además, vas a depender de las obligaciones que había cuando el local obtuvo la licencia y no todos los municipios cuentan con una ordenanza.

-¿Hay que endurecer la ley?

-Sin duda. Debería ser más estricta a la hora de otorgar una licencia y más flexible para retirarla. En Europa son mucho más exigentes en relación a la convivencia. Hay más conciencia cívica por parte de las administraciones y de los ciudadanos. No se pueden ni imaginar lo complicado que es lograr aquí que alguien deje de causar molestias.

-Si abre un pub en el bajo... ¿hay que empezar a temblar?

-No solo causan molestias los bares. Uno de los últimos conflictos en el que mediamos fue por una carnicería. El propietario despieza la carne todos los días a las cuatro de la madrugada. Imagínate, despertarte todos los días a las tantas por el sonido de las máquinas.

-¿Está indefenso el propietario?

-Hay una indefensión total. Es muy complejo acreditar las molestias, el ruido puede ser muy subjetivo. Por encima, está la lentitud de la Administración.

-¿Hay más posibilidades de éxito si se recurre a la Justicia?

-Para ir a la vía judicial tienes que estar muy bien documentado. Contar con informes técnicos y médicos si el problema afecta a la salud. Algo que también es costoso. Antes de denunciar en sede judicial procuramos depurar mucho porque, si no, es una pérdida de tiempo, energía y dinero.

Óscar Outumuro (experto en ingeniería acústica): «Aislar es siempre la prioridad»

Especialista en insonorización, Óscar Outumuro, ingeniero en Sonem, insiste en que cada espacio necesita un estudio previo específico para adaptarse a la normativa -el decreto de la Xunta del 2015 y las respectivas ordenanzas municipales- y evitar problemas futuros. «Aislar es siempre la prioridad y, a la larga, se ahorra. La tecnología y los materiales han evolucionado, el precio es razonable. Las obras de remodelación, en caso de ser denunciado, implican deshacer para corregir y volver a montar», apunta.

Aislar, recalca, es «crear una caja dentro de la caja que es el local. Hay que tratar el techo, las paredes y el suelo», detalla. Si las paredes son robustas y de piedra «puede no ser necesario tratarlas, de ahí el estudio. También depende de la actividad del local. No solo hacen ruido los pubs. Además del ruido aéreo, está el estructural, que se transmite por los elementos constructivos del edificio, como las paredes o el suelo. El ruido provocarlo un impacto o vibraciones, como las que genera una máquina mal anclada, sin los elementos vibratorios correctos», explica Outumuro. «Es una inversión básica. La decoración o la pintura la puedes cambiar si no te gusta. El aislamiento, si está bien hecho, queda así para siempre. La preocupación debe ser que tu local vaya bien, pero también que no moleste», concluye Outumuro.

Juan C. Vázquez Barro (Jefe de Otorrinos del Chuac): «El ruido está considerado como un delito ecológico por la UE»

Cuando los decibelios altos a los que está sometida una persona son continuos, el oído no es el único que sufre. Lo dice Juan Carlos Vázquez Barro, jefe del servicio de Otorrinolaringología del Chuac. «Afecta a todo el organismo. Provoca pérdida auditiva; alteraciones como ansiedad y estrés -lo que puede derivar en hipertensión, taquicardias o alteraciones en el tubo digestivo-; puede originar trastornos psicológicos, asociados al bajo rendimiento intelectual; perturbaciones del sueño, con todo lo que eso implica; problemas de fonación y se está expuesto a más fallos, causa posible de accidentes de tráfico y laborales», resume el doctor Vázquez Barro. El cuadro de afecciones es contundente. «No es solo el problema otológico, la pérdida de oído, sobre todo en las frecuencias más agudas, el ruido elevado es una fuente de contaminación ambiental. En los países mediterráneos, más ruidosos, podemos restarle gravedad y tolerarlo más, pero tanto las autoridades sanitarias como la Unión Europea lo consideran un delito ecológico», expone Vázquez Barrio.

 En su consulta atiende a profesionales de sectores expuestos a altos niveles de decibelios, aunque los pacientes sin ningún vínculo profesional a la emisión del ruido no son una excepción. «En los casos menos graves van a atención primaria -explica-. Otros también se derivan a especialistas como psiquiatras».

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