«Los diplomáticos se dedican a servir a España, pero hay algún mamón», dice Inocencio Arias

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A Coruña / La Voz

El diplomático Inocencio Arias presentó ayer su libro en una sede de Afundación abarrotada. Durante una hora fue desgranando anécdotas que recoge en su libro, Yo siempre creí que los diplomáticos eran unos mamones, 60 minutos que se hicieron cortos para un público que respondió con risas y aplausos a las confesiones sobre la vida diplomática.

 Para presentar a Arias, otro diplomático, Francisco Vázquez. Ambos se profesaron admiración mutua.

Arias se dedicó a tirar mitos y prejuicios sobre la vida diplomática: ««Los cócteles son un peñazo», dijo, y apuntó que tal vez de joven uno acude a ellos con la esperanza «de conocer a un primer ministro, de ligar con una mujer de curvas sinuosas y de conocer a uno o dos espías, pero al final el primer ministro no va, la mujer no es para ti y el espía, lógicamente, no se identifica».

Inocencio Arias, con una dilatada carrera en muchos puestos, repasó a todos los presidentes españoles. «Suárez fue el más carismático, Felipe también, pero Suárez más», retrató.

De Calvo Sotelo lamentó que fuese un presidente ignorado, seguramente por sus 21 meses en el cargo. «Fue el presidente más culto y con el sentido del humor más ácido», apuntó. De Felipe González destacó que fue un hombre «con sentido de Estado», y el que estableció contactos más importantes con otros líderes internacionales.

«Aznar ha sido el presidente más demonizado de la democracia española, no era el tipo con la sonrisa más agradable del cine español, pero era muy respetado en el extranjero y la guerra de Irak no acabó con ese respeto», dijo, para recordar también que sobre esa guerra circularon muchos mitos y falsedades. «Todos los presidentes tienen sus palmeros, los de Zapatero difundieron que había que sacar a los soldados de allí porque era ilegal que estuvieran, y eso era mentira», aseguró. De Zapatero, en su sector, guarda el peor recuerdo de los citados: «No me convenció en política exterior, no le gustaba», y recordó el plantón que el presidente le dio a más de cien líderes iberoamericanos invitados por España a cenar el neoyorquino Waldorf Astoria, «un hotel que le encanta a los políticos españoles», apuntó el antiguo embajador.

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«Los diplomáticos se dedican a servir a España, pero hay algún mamón», dice Inocencio Arias