Ferreiro aviva las críticas a la policía, pero evita responsabilidades políticas

El alcalde acusa ahora a los agentes nacionales de «retirarse» antes de los altercados


A Coruña / La voz

En medio de una fuerte crisis interna, con parte de la asamblea de su partido exigiendo ceses y poniendo en duda su gestión del desalojo de la Comandancia, el alcalde, Xulio Ferreiro, y su gobierno lanzaron ayer una campaña de críticas contra la Policía Nacional, sus mandos y la Delegación de Gobierno, insinuando que actuaron con cicatería a la hora de colaborar en la operación, y preguntándose por qué la Policía Nacional «decide retirarse» de las inmediaciones de la Comandancia horas antes de los altercados con los okupas.

El alcalde no asumió ninguna responsabilidad en el desalojo, que con diez heridos -entre ellos dos policías locales y uno nacional- es el más violento que se recuerda en las últimas décadas. Es más, Ferreiro señaló que fue «la jefatura de la Policía Local» la que «recomendó que nos quedásemos» en la Comandancia de Obras cuando, en la madrugada del pasado miércoles, se comprobó que estaba vacía, a pesar de que el último plazo de desalojo voluntario publicado en el BOE no había concluido aún.

El alcalde, que ha minimizado sus apariciones y no ha convocado una rueda de prensa en María Pita desde que se produjo el desalojo, habló poco antes de inaugurar una muestra sobre Picasso.

Ante las acusaciones de «descoordinación» de la oposición y todos los sindicatos policiales, el regidor insistió en preguntarse por qué los agentes nacionales decidieron retirarse a las 11.30, a pesar de que «había convocada unha manifestación e había posibilidades de incidentes». En una tertulia de radio, la concejala de Seguridade, Rocío Fraga, también aseguró que los nacionales se marcharon pese a que les dijeron que «hai unha concentración convocada á unha da tarde».

Fuentes de la policía se preguntan por qué el gobierno local, si conocía esa convocatoria, no envió refuerzos a los seis agentes municipales que durante toda la mañana habían estado vigilando el recinto, y que a las 13.30 rechazaron un intento de los okupas, que se habían ido concentrando toda la mañana, de regresar al recinto. Hubo cinco heridos.

Una protesta fantasma

Por otro lado, es la primera vez que el gobierno local habla de esa supuesta convocatoria. Es más, cerca de las diez de la mañana de ese día, una hora y media antes de la retirada de la Policía Nacional, Rocío Fraga dio una rueda de prensa para celebrar el resultado de la operación, que a su juicio se había desarrollado «da mellor das maneiras posibles, vendo que o espazo estaba só e sen necesidade de ter que realizar ningunha intervención máis».

En la web de A Insumisa, el colectivo que había okupado el recinto, solo figura una convocatoria de protestas para ese día, pero era para las 20.00 horas y se lanzó pasadas las 14.30, después de los altercados con la Policía Local.

El alcalde explicó que a primera hora de la mañana hubo un contacto del mando de la Policía Local a la Nacional para explicar que habían entrado en la Comandancia, lo que confirma que la operación se inició sin planearla ni contar con ellos. Añadió además que no requirió de manera formal el apoyo del Cuerpo Nacional hasta la tarde -las 15.30 según la Delegación del Gobierno-, dos horas después del choque entre los okupas y la Policía Local. Según criticó, hizo varios «intentos infrutuosos» de hablar con el delegado y el subdelegado del Gobierno, que le pidió un requerimiento por escrito -lo habitual, según fuentes municipales y policiales- para que interviniese el Cuerpo Nacional. Por su parte, Rocío Fraga, en la radio, reprochó a la portavoz del PP, Rosa Gallego, que a ella el delegado del Gobierno «se lle colle o teléfono, ten sentido, ao alcalde non»; y exigió en varias ocasiones saber «por que marcharon» los policías nacionales.

Probar las porras en la cabeza

Las palabras del alcalde y la concejala fueron recibidas con estupor por la oposición y la policía. El socialista José Manuel Dapena habló de «deslealtad institucional extrema». La portavoz del BNG, Avia Veira, les reprocho que «non se están asumindo responsabilidades e estase mentindo». Veira les atribuyó la «responsabilidade política única» de la «desproporcionada» actuación de la Policía Local con «porras extensibles e gas pementa». Fraga respondió diciendo «que denuncien [los heridos]» que «terán que probar que as porras extensibles deron na cabeza».

Rosa Gallego les exigió responsabilidades por una intervención «improvisada, sin coordinación y en la que sobró prepotencia».

La representante del Sindicato Unificado de Policía (SUP), Sandra Castro, reprochó al alcalde estar buscando un «cabeza de turco» en la Policía Nacional, «que es la que menos tiene que hablar en este asunto porque todo se planeó sin nosotros», para tapar una intervención marcada por la «improvisación total y la irresponsabilidad absoluta» que «puso en riesgo la integridad física de los policías locales». La Delegación del Gobierno reiteró que se intervino en apoyo de la Policía Local en cuanto lo solicitó el Ayuntamiento.

Fomento inicia la obra y el regidor la abre al movimiento

Ayer se firmó el acta de replanteo que permitirá el próximo inicio de la rehabilitación de la Comandancia de Obras, que ha adjudicado el Ministerio de Fomento. El alcalde, Xuio Ferreiro, señaló que «aínda estamos a tempo para que as partes máis sensibles» del movimiento que trabaja «pola autoxestión dos espazos» colabore con el Ayuntamiento para abrir ese proyecto a la ciudadanía cuando terminen los trabajos.

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