A Coruña / La Voz

Un día después del desalojo de la Comandancia de Obras el gobierno local hizo ayer balance de lo ocurrido, dos batallas que dejaron al menos nueve heridos, dos de ellos policías locales y unas imágenes de enfrentamientos que la Marea había tratado a toda costa de evitar y con el Ayuntamiento pidiendo apoyo a la Policía Nacional, cuya presencia, indican desde la Delegación del Gobierno, solicitó explícitamente el regidor, Xulio Ferreiro, para controlar la Comandancia.

Nuevas cargas policiales en el desalojo de la Comandancia Tras los momentos de tensión vividos durante toda la jornada, que dejaron a dos policías locales heridos y a varios integrantes del colectivo okupa A Insumisa, ahora son agentes de Policía Nacional los que intentan disolver la aglomeración

El gobierno dejó ayer toda la responsabilidad de lo ocurrido en la edila de Igualdade, Rocío Fraga, con competencias también en Seguridade y, por lo tanto, en la Policía Local. El alcalde evitó ayer comparecencias y Fraga convocó a las 12.15 horas para dar ella sola explicaciones. Apareció finalmente acompañada por los ediles Claudia Delso y Xiao Varela, los tres visiblemente afectados por el desarrollo de un desalojo que no salió según lo previsto.

En la Comandancia, el miércoles, hubo dos enfrentamientos. Uno a la una y media, entre la Policía Local y los manifestantes, y otro por la tarde -o dos muy seguidos- entre Policía Nacional y okupas. En ambos casos hubo heridos

Tensión y heridos en el desalojo de la Comandancia Dos agentes y cinco personas más han necesitado atención médica

Cargas y «reaccións»

Fraga trató de diferenciar unas acciones de las otras y desvincular a los agentes dependientes del consistorio de las cargas: «O da Policía Local non foi unha carga, senón unha reacción ante o intento de entrar no edificio», dijo, aclaró que «unha carga é cando os axentes van sobre outras persoas» e insistió en que «nunca houbo intención nin orde de facer ningún tipo de carga», dijo. Por la tarde sí lo fue de la Policía Nacional, pero la concejala aseguró que en ese caso «as ordes as dan os seus mandos ou a Subdelegación do Goberno», eludiendo cualquier relación del Ayuntamiento con esos actos. Los agentes de la Nacional cargaron cuando los manifestantes salieron de la zona donde se encontraban y se dirigieron hacia la Comandancia.

Sin embargo, desde la Delegación del Gobierno indican que la presencia de sus agentes allí respondió a una petición del consistorio. «Desde las 15.30 horas la Policía Nacional, a petición del alcalde de A Coruña, presta apoyo a la Policía Local para evitar la ocupación del edificio», indican desde el Gobierno. El propio regidor, Xulio Ferreiro, se habría puesto en contacto con la subdelegación para controlar la situación que se estaba produciendo en la Comandancia.

Además, la misma fuente indica que el plan para desalojar el edificio «se inició sin que la Delegación, subdelegación y fuerzas y cuerpos de seguridad tuvieran constancia de ello». Sí aseguran que los agentes de la Nacional se personaron desde las once de la mañana en la zona «en previsión de altercados de orden público, por seguridad ciudadana», y afirman que se quedaron allí sin abandonar el espacio «en ningún momento», si bien no se vio ningún efectivo durante el altercado que tuvo lugar hacia la una y media de la tarde.

En todo caso y tras lo ocurrido la concejala aseguró que asumía toda la responsabilidad. «Non podo deixar de reiterar o noso malestar polas situacións de violencia que se produciron», dijo, y llamó al diálogo para tratar de reconducir una situación no buscada. «Eu mesma síntome mal realmente no emocional», dijo la concejala a la que por momento le temblaba la voz. Tanto ella como los ediles que la flanqueaban estuvieron años atrás muy vinculados al movimiento okupa.

«Nunca quixen que isto se solventase cunha carga violenta, e onte no Metrosidero a houbo», lamentó, pero aunque apuntó que las cargas venían de cuerpos no municipales, evitó condenar específicamente su acciones. «Condeno as situacións de violencia que se producen, non me gusta ningunha delas», aclaró. Tanto ella como Xiao Varela mostraron su solidaridad con los heridos. Varela instó a Fomento a agilizar trámites para empezar las obras cuanto antes.

El desalojo desata una tormenta política sobre la Marea

Los planes se le torcieron al gobierno local con el desalojo de la Comandancia. Lo que pretendía conseguir de modo rápido y sin violencia, incluso sin poder llamarle desalojo, se complicó el miércoles, sobre todo desde que dos okupas se encaramaron al tejado de la Comandancia. El presunto «abandono voluntario» que se citaba se convirtió, esta vez sí, en desalojo.

La gestión de esos hechos ha supuesto un revés para el gobierno local, que en un primer momento tras la okupación, en noviembre del 2016 del inmueble, había dicho que no recurriría a la violencia para sacar de allí a los okupas. La violencia no buscada finalmente apareció, y con ella las reacciones políticas a lo sucedido

La gestión del caso

Los tres partidos de la oposición se han mostrado críticos con lo ocurrido. Lo hizo el miércoles el BNG lamentando, decían, que la Marea no agotara la vía del diálogo antes de entrar. «O BNG entende nefasta toda a xestión realizada polo goberno local a respecto desta ocupación», indicaron los nacionalistas.

En un comunicado la Marea Atlántica aludía a lo sucedido como un «fracaso colectivo». El PP también respondió a esa visión de lo ocurrido: «Que no nos hagan partícipes de su fracaso -dijo la portavoz, Rosa Gallego-, han dejado entrar, permanecer año y medio, hacer obras y actividades sin licencia. Avisamos mil veces: cuanto más tarde, peor, y ahora los echan improvisando, incumpliendo plazos, sin resolución, fecha ni coordinación».

El PSOE solicitó ayer mismo que se convoque la comisión de seguridad para que el alcalde explique el desalojo del inmueble. Tras esa cita, indican, «será el momento de conocer el alcance de las responsabilidades ante los hechos ocurridos».

Pero donde más virulentas fueron las críticas a la Marea no fue entre la oposición, sino en sus propias redes sociales donde el partido suele contar con un amplio apoyo. El comunicado aludiendo a un «fracaso colectivo» sentó especialmente mal y son docenas los comentarios, muchos insultantes, de los usuarios de las redes de la formación política, con palabras como cinismo, vergüenza, demagogia e hipocresía en muchos de ellos y la solicitud de dimisiones en otros tantos. «O fracaso é voso, non colectivo», decía un usuario. «Querer colectivizar vuestros fracasos, ¿esa era el cambio?», se preguntaba otro. La explicaciones de Fraga ayer no lograron una mejor consideración en sus redes.

Los okupas llegaron a la Comandancia en noviembre del 2016 sin encontrar entonces oposición por parte del consistorio, que incluso hizo alguna pequeña obra para mejorar la seguridad. Las prisas entraron hace unos meses ante la posibilidad de perder el millón de euros aportado por Fomento para rehabilitar las naves del Metrosidero y poder hacer allí un centro juvenil abierto a todos los vecinos. Si la obra no empezaba en julio, se perdía el dinero. Ahora, finalmente, podrá comenzar.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
24 votos
Comentarios

El alcalde pidió refuerzos a la Policía Nacional para defender la Comandancia